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Edición:
16 de noviembre de 2003

Novecientos ochenta
y ocho intentos de suicidio se registraron en el 2002. Más
del 60%
fue cometido por jóvenes entre los 14 y los 29 años,
según datos del Ministerio de Salud.
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Mi
mamá a mí no me tiene confianza. Cuando voy
a algún lugar, ella no me da permiso, pues piensa cosas
malas. Me dice cosas que me dañan mucho.
He llegado al punto de querer suicidarme, pues cuando voy
a la iglesia me grita diciendo qué vergüenza
de hijo. ¿Por qué te tuve? Mejor te hubiera
abortado. Quisiera un consejo, pues la verdad ya no
sé qué hacer. Joven anónimo.
El anterior es el extracto de una carta recibida en una radio
cristiana en San Salvador. Cada semana el personal de esta
emisora recibe numerosas misivas como ésta de jóvenes
entre los 12 y los 28 años que están dispuestos
a acabar con sus vidas.
El joven anónimo, al igual que Rosario
sobrevivieron. Él buscó ayuda a tiempo; ella
fue atendida antes de que la sobredosis de pastillas la matara.
Sin embargo, otros no lo logran. Sólo en San Salvador
durante el 2002, 164 personas se suicidaron, según
datos de Medicina Legal. Cincuenta y uno tenían menos
de 30 años.
El suicidio se ha convertido en la tercera causa de muerte
entre adolescentes en El Salvador. La primera son los accidentes
y la segunda,
las muertes por violencia.
El rango de edad más alto es entre los 14 y los 19
años. De hecho, los últimos registros del Ministerio
de Salud indican que de 287 personas que han intentado suicidar
de enero a mayo del 2003, la mitad corresponde a menores de
25 años.
Si bien los hombres son los que más logran suicidarse
son las mujeres quienes más lo intentan.
De cada cinco personas que buscan matarse, cuatro son del
sexo femenino, asegura el doctor Moisés Guardado, jefe
del Programa de Salud Mental del Ministerio de Salud.
En el Hospital Zacamil, de 16 jóvenes entre los 10
y los 19 años que atentaron contra sus vidas, 12 fueron
mujeres y cuatro varones.
Medidas desesperadas
Entre los métodos usados está dispararse con
un arma de fuego, a veces propiedad de sus padres; ingerir
altas dosis de medicamentos, lanzarse al vacío e intoxicarse
con plaguicidas. De hecho, este último es el método
más usado por los jóvenes (ver nota aparte),
sobre todo por las mujeres.
Aunque es dificíl entender el fenómeno del suicidio,
hay numerosos factores que pueden predisponer a las personas
a acabar con sus vidas en un intento desesperado por escapar
del dolor que sienten.
En el caso de los más jóvenes haber sufrido
abuso sexual o físico, historia familiar de suicidio
o violencia, fallecimiento de un amigo íntimo, noviazgos
rotos, pobres resultados académicos, entre otros, pueden
ser causas de suicidio juvenil, señala el siquiatra
Otto
Castro, especialista en niños y jóvenes.
Los embarazos no deseados también empujan a las jóvenes
a quitarse la vida, sobre todo cuando no cuentan con el apoyo
de su pareja ni con el de sus padres.
Un informe de UNICEF señala que de cada mil adolescentes
entre 15 y 19 años en Centroamérica, hay un
promedio de 127 embarazadas.
Padecer enfermedades terminales como sida o cáncer
también pueden provocar intentos suicidas. En El Salvador,
18.2% de los casos de VIH se encuentra en jóvenes de
entre 12 y 24 años y aunque no hay registro de suicidios
en jóvenes seropositivos se cree que sí están
propensos.
El abuso de drogas es otro factor que influye en el alza de
suicidios. Según el estudio Ventana epidemiológica,
del Ministerio de Salud y FUNDASALVA realizado en las salas
de emergencia de cuatro hospitales de San Salvador en 1999
en pacientes mayores de 12 años, un 50% del total de
ingresos (543) fue de pacientes alcoholizados que intentaron
suicidarse.
Sin embargo, para el doctor Ricardo Cook, terapeuta de FUNDASALVA,
un adicto no es necesariamente un suicida y aunque tienen
personalidades parecidas, tanto el abuso de drogas como el
suicidio mismo son solo síntomas de un problema mayor:
la depresión.
De hecho, para el profesional todos los problemas anteriores
están ligados al grado de depresión que viven
los muchachos y las muchachas que se hacen daño.
El doctor Castro asegura que la depresión es quizás
la primera causa que provoca suicidios en los adolescentes.
Los padres deben estar conscientes de que sus hijos
van a deprimirse en esta etapa, porque van mal en la escuela,
porque la novia los dejó o porque simplemente les es
difícil relacionarse con sus semejantes, dice.
Para él, en esta etapa los muchachos pueden llegar
a sentirse tristes, incluso porque son demasiado gordos o
bajos, porque tienen espinillas en la cara, porque no tienen
suficientes amigos o porque sus padres los comparan demasiado
con sus otros hermanos.
El profesional asegura que para asegurar que el muchacho o
muchacha pueda enfrentar el rechazo social y los problemas
propios de la adolescencia, desde niño se le debe formar
con valores y enseñarle a manejar los éxitos
y los fracasos.
Esto no evitará las dificultades propias de la adolescencia,
pero al menos le ayudará a enfrentar la vida y a descartar
la idea de que matarse es la solución a la depresión
y a los problemas.
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¿Cómo
detectar a alguien que está pensando en el suicidio?
Cuando tiene cambios
en los hábitos de dormir y de comer.
Retraimiento de sus amigos, de su familia o de sus actividades
habituales.
Pérdida de interés en sus pasatiempos
y otras distracciones.
Actuaciones violentas, comportamiento rebelde o escaparse
de la casa.
Encierros prolongados en su habitación.
Uso de drogas o de bebidas alcohólicas.
Abandono poco usual en su apariencia personal.
Aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse
o deterioro en la calidad de su trabajo escolar.
Poca tolerancia de los elogios o los premios y a los
halagos.
También puede quejarse de ser una persona mala
o inservible.
Lanzar indirectas como no les seguiré siendo
un problema, nada me importa o ya
te vas a librar de mí.
Mayores de 35 años se suicidan
con armas de fuego
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de
muertes ocurridas en el 2000
por uso de pistolas.
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Poner en orden sus asuntos; por ejemplo regalar sus
posesiones favoritas, limpiar su cuarto, botar papeles
o cosas importantes, etc.
ABC de emergencia
Si encuentra a alguien que ha intentado suicidarse conserve
la calma; no le grite ni lo golpee, tampoco le pida
explicaciones. Lo más importante es buscar ayuda.
Si ha ingerido pastillas o plaguicidas, no le dé
a beber ni agua ni leche ni ningún otro líquido;
tampoco le permita comer nada.
No provoque el vómito ni trate de asistirlo.
Llame una ambulancia de Cruz Roja o llévelo a
un hospital.
Si se ha disparado cubra la herida, y llévelo
de inmediato a un hospital.
Si ha intentado colgarse y ha sufrido lesiones en la
espalda o el cuello, no lo mueva; espere por asistencia.
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Mitos
sobre el suicidio
Si alguien ha intentado
suicidarse alguna vez hay menos probabilidad de que
intenten de nuevo. Falso.
Hasta el 80% de todos los suicidios se completaron después
de otros intentos anteriores. Esto especialmente entre
la juventud.
Está claro que los suicidas desean morir.
Falso.
Muchos no quieren morir, solo buscan un escape de una
situación que les parece insoportable.
Es posible que la gente crea que es más seguro
no hablar del suicidio con alguien que lo está
considerando. Falso.
Hablar les ayudará a hacer frente a sus problemas
y aliviar la tensión.
Las personas que hablan de quitarse la vida nunca lo
harán. Es una manera de desahogarse.
Falso.
La mayoría de las personas hablan de ello o hacen
algo que indique que se van a matar.
Todos los que se suicidan son enfermos mentales.
Falso.
Muchos son gente normal, que tiene serios problemas
de depresión o no logra controlar sus frustraciones,
pero no es gente loca.
Retomado
de
www.suicideinfo.org
y con información de doctor Ricardo Cook, consejero
de FUNDASALVA.
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De
un total de 164 suicidios ocurridos en San Salvador en el
2002, 94 corresponden
a intoxicación por plaguicidas. Este sigue siendo el
método más usado, en especial
por las adolescentes.
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En el
Hospital San Rafael se reportan 173 intentos de suicidio por
intoxicación, en lo que va del 2003. De esos, 23 se
consumaron.
Del total de muertes, 18 corresponden al sexo femenino. El
rango de edad donde mueren más pacientes es entre 21
y 25 años.
Según la doctora Alfonsina Chicas, toxicóloga
de ese hospital, la desesperación de quienes buscan
esta salida es tal que intentan matarse casi con cualquier
cosa.
Hay gente que intenta suicidarse con dos rociadas de
insecticida para cucarachas en la boca, pero no lo consiguen,
refiere preocupada.
Sin embargo, es el uso de plaguicidas es el método
más común. De las 23 muertes, 18 usaron phostoxin
o fosfuro de alumino, conocido como matarratas.
Este es un plaguicida fumigante y al entrar el cuerpo,
el corazón empieza a trabajar mal; comienzan a morir
los riñones y el resto de órganos; se produce
sangramiento interno, hay problemas para respirar; algunos
vomitan sangre y el dolor es insoportable, explica la
doctora Chicas.
El paciente muere consciente porque las funciones del cerebro
no caen en coma rápido. El tiempo de agonía
no supera las cuatro a cinco horas y no existe antídoto
disponible.
Sin embargo, si el suicida tomó una dosis mínima
(que por razones de seguridad no se indica), si las tabletas
estaban vencidas y si además recibió atención
rápida, algunos logran salvarse, pero las secuelas
son graves. La más común: insuficiencia renal
aguda.
Otro de los fumigantes muy usados son los órganos fosforados.
El más habitual el Metamidofox, cuyo nombre
comercial es Tamarón. Actúa de forma
distinta al fosfuro de aluminio. El daño que produce
al organismo tiene que ver con un trastorno en el impulso
nervioso.
El Tamarón altera el sistema nervioso. La gente
comienza a ponerse agitada, desorientada; se producen descargas
del cuerpo, lagrimeo, exagerada salivación que los
deshidrata, dice la doctora Chicas.
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Lo más
grave es que el suicida empieza a tener secreciones en los
pulmones, como que si tuvieran neumonía o bronquitis,
que le impide respirar; sufre además de diarreas, se
orina, pierde todos los fluidos del cuerpo y si se tarda mucho
en llegar al hospital las secreciones, lo ahogan y muere.
Empero si el paciente recibe atención rápida
logrará salvarse. En este caso sí existe antídoto
(la atropina), pero también se producirán graves
daños para quien lo tomó.
Se ha relacionado mucho con neuropatía retardada.
Problemas de tipo nervioso, debilidad, flacidez, dificultad
para caminar, falta de memoria, problemas de comportamiento
y daños neurológicos, advierte la profesional.
El hospital también posee seis muertes reportadas por
uso de paraquat o gramoxone, como
se le conoce comercialmente.
Este es un líquido herbicida usado para controlar malezas
en cultivos de maíz y frijol; es altamente corrosivo
y al ingerirlo daña las membranas de las células,
los labios, la faringe y por donde pasa cuando la gente lo
ingiere.
Al penetrar en el cuerpo se va directo al hígado y
se produce hepatitis química; además afecta
pulmones, riñones, corazón y otros órganos.
En este caso tampoco existe antídoto disponible, y
lo peor del caso es que se trata de una muerte lenta. La doctora
Chicas ha conocido pacientes que han sufrido hasta 15 días
de agonía.
Datos
a nivel de país
En San Salvador,
en el 2002, los municipios con mayor índice
de suicidio fueron Ilopango, Mejicanos, San Salvador,
Soyapango y Apopa.
Un 35% de las
mujeres que se suicidaron en 1999, eran menores de
18 años.
Los departamentos
con el número más alto de suicidios
en el 2002, fueron San Salvador, La Libertad, Usulután
y Santa Ana.
En El Salvador
los solteros registran una tasa de suicidio el doble
de alta que las personas casadas.
Fuente: Instituto de Medicina Legal,
estadísticas sobre suicidio 2000 y 2002.
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Su
uso agrícola
Phostoxin
o fosfuro de aluminio. Tabletas del tamaño
de una moneda de cinco centavos de dólar, color
gris, usadas para el control de plagas en granos almacenados
en graneros cerrados.

Paraquat
o gramoxone.
Líquido, se vende por litro y cinco
litros y sirve para hacer control en la maleza, en
los cultivos de maíz o frijol donde no se quiere
que nazca plantas indeseables. El paraquat
mata la planta, pero al ponerse en contacto con la
tierra se inactiva.
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Al
abrirse la tableta de phostoxin desprende un gas
altamente tóxico. Su olor es parecido al del
ajo.
$ 0.17 de dólar
es el costo de una tableta de phostoxin o matarratas.
204 muertes
por ingesta de phostoxin ocurrieron en 1999.
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De
164 suicidios ocurridos en el 2002 en San Salvador, 94 se
dieron por consumo
de plaguicidas. La venta libre de éstos es la máxima
preocupación de quienes
trabajan en el tema .
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Gabriela
Orozco, de 10 años, sufrió una intoxicación
accidental con folidol. En los hospitales nacionales
también se reportan suicidios en niños.
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La doctora
Alfonsina Chicas, toxicóloga del Ministerio de Salud,
todavía recuerda a una muchacha que el año pasado
se tomó dos tabletas de phostoxin y falleció
en menos de seis horas; tenía 17 años y un hijo
de dos.
La niña le entregó a la doctora una nota suicida
en la que explicaba a su madre que se quitaba la vida porque
ya no soportaba que ésta siguiera pensando que era
una prostituta.
La nota fue escrita al reverso de una factura de un popular
agroservicio en Santa Tecla. Dos dólares y cuarenta
centavos le costó a la joven acabar con su existencia.
Usted cree que en ese agroservicio al verla desesperada
comprando esas tabletas no podrían haber pensado que
quería matarse, dice la médica molesta.
Si bien muchos jóvenes se quitan la vida pegándose
un tiro, ahorcándose o lanzándose al vacío
es mediante el uso de plaguicidas como la mayoría decide
acabar con sus vidas, precisamente por el fácil acceso
que tienen a éstos.
Son productos que no tienen control de venta y los que
lo intentan ya saben que lo pueden obtener sin problema,
dice el doctor Santiago Almeida, epidemiólogo del Hospital
Zacamil, quien a menudo se topa con este tipo de casos.
Lo mismo opina el jefe del Programa de Salud Mental del Ministerio
de Salud, doctor Moisés Guardado. Para él se
necesita crear una ley que regule la venta de ciertos plaguicidas
como el phostoxin y el lannate, además
de prohibir la venta a menores de edad.
Primeros esfuerzos
Al respecto, el jefe de Registro y Fiscalización del
Ministerio de Agricultura y Ganadería, Roosevelt González,
asegura que ya existe una ley que regula la comercializacion
de productos agrícolas que fue aprobada en 1973.
Esta ley establece entre otras cosas, que quienes se quieran
dedicar al comercio de plaguicidas deben someterse a una capacitación
sobre legislación, almacenamiento, uso y manejo de
éstos.
Una vez aprueban la capacitación se les extiende un
Certificado de Aprobación con vigencia de cinco años
para que abran su negocio.
Además de la ley, en 1997 se creó la Comisión
Nacional de Plaguicidas (CONAPLAG), que busca implementar
medidas que minimicen el daño que estos insumos hacen
a la salud y el medio ambiente.
Esta comisión está integrada por autoridades
de los ministerios de Salud, Medio Ambiente, Agricultura,
Economía, Trabajo, y algunos sectores de la sociedad
civil, como la Unidad Ecológica Salvadoreña,
además de gremiales de productores, importadores y
comercializadores de plaguicidas.
Uno de los logros de CONAPLAG es la prohibición por
medio de decreto legislativo de 34 plaguicidas que constituían
un daño grave para la salud y el medio ambiente en
el 2002.
Sin embargo, el ingeniero González reconoce que todavía
hace falta trabajo en el tema de la venta libre de ciertos
insumos que son usados para el suicidio.
Se está preparando una serie de medidas para
limitar el acceso. Será solo el agricultor que va a
utilizarlos quien podrá comprarlos, dice el ingeniero.
Aunque no quiso precisar en detalle en qué consistirán
las medidas, pues aún no están listas, sí
detalló que definitivamente ya no se les venderán
a menores.
Aunque no hay una fecha específica se espera que estas
disposiciones estén listas antes de que el año
termine para que entren en vigencia a inicios del 2004.
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Músicos, poetas, escritores
y artistas famosos, todos ellos se quitaron la vida,
movidos por profundas depresiones y problemas, lo que
deja en evidencia que esto le puede ocurrir a cualquier
ser humano.
Judas iscariote
Traiciona a Jesús al darle un beso y entregarlo
a los fariseos para que sea crucificado; es acusado
de traidor y escapa. Desesperado por lo que hizo se
quita la cuerda que ciñe su cintura, la amara
a un olivo y se cuelga de este para ahorcarse. Este
es el único suicidio que se relata en el Nuevo
Testamento y prácticamente en toda la Biblia.
Vincent Van Gogh
Uno de los más famosos pintores expresionistas
nacido en Holanda en 1853, tuvo una vida marcada por
angustias y neurosis que terminó en locura. Dos
años después de arrancarse una oreja se
disparó un tiro en el pecho en 1890.
Morena Celarié
Bailarina salvadoreña se cree que se suicidó
lanzándose al abismo en la Puerta del Diablo
en San Salvador, luego de estar sumida en profundas
depresiones. Sin embargo, también se sospecha
que podría haber sido asesinada. Su caso nunca
ha sido esclarecido.
Ernest Hemingway
Escritor y novelista estadounidense nacido en 1899,
autor de El viejo y el mar, trabajó
también como periodista y cubrió la Guerra
Civil Española. Fue premio Pulitzer en 1953 y
Premio Nobel de Literatura en 1954. Pese a sus éxitos
sufría profundas depresiones y en 1961 cuando
contaba con 62 años se disparó con una
escopeta en la boca.
Marylin Monroe
Su verdadero nombre es Norma Jean Baker, actriz estadounidense
que alcanzó gran fama por los años 50.
Todavía está en tela de juicio si fue
asesinada o si se suicidó por una sobredosis
de somníferos en julio de 1962.

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Yo
creo que los jóvenes que piensan en el suicidio
están desesperados. Quizás necesitan ayuda
sicológica, quizás los padres algunas
veces no les ponen atención, no les brindan el
apoyo que necesitan, a veces por la novia se suicidan
o por los estudios, porque van mal. Yo nunca he conocido
ningún caso cercano... Y nunca lo he pensado
tampoco, gracias a Dios.
Sauct Flores,
16 años, estudiante

Yo
pienso que sería un error suicidarse porque Dios
nos da la vida para que la cuidemos. Para Dios es una
cosa mala quitarse la vida, algunos lo hacen porque
tienen problemas en la casa, tienen problemas con sus
padres y ellos les pegan, o muchachas que las han violado
y se sienten tan mal que deciden matarse, pero en vez
de eso deberían hablar con alguien, buscar ayuda....
Guadalupe de los Ángeles
Canales,
15 años
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Yo
pienso que los que se quitan la vida están mal,
porque es Dios quien nos da la vida y nuestra responsabilidad
es respetarnos a nosotros mismos. Los jóvenes
tenemos muchas cosas por delante para vivir. Muchos
lo hacen por decepciones, cuando pierden el novio o
se pelean con sus papás o porque se sienten solos.
Pero eso está mal. Es mejor buscar amigos o alguien
con quien hablar.
Xiomara Yamileth Cruz,
15 años

Las
personas que hacen eso tienen que tener mal la cabeza
y el corazón. Yo nunca he conocido ningún
caso, pero creo que los que lo hacen quizás tienen
muchos problemas familiares o de dinero. Yo no creo
que no sea una salida, así no se solucionan los
problemas. Alguien que estuviera pensando en eso debería
mejor buscar ayuda hay muchas instituciones que les
puedan ayudar.
José Alexander Acosta,
17 años
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¿Lo
condena la iglesia?
Solo
Dios es quien quita la vida
Lo que la Biblia dice y que está claro
en el decálogo que el Señor dio a Moisés
para que lo entregara al pueblo de Israel es no matarás
y cuando se mencionó eso, no solo se refería
el homicidio. Es aplicable también al suicidio.
Desde el punto de vista cristiano, todo pecado
tiene su consecuencia. Si alguien no se ha arrepentido
de cualquier pecado, no puede alcanzar perdón...
Si alguien se suicida y no tiene tiempo para confesarse
y no es cristiano no tiene salvación....
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Gerardo
Campos,
pastor iglesia Elim
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La
vida es un don de Dios
La
vida es de Dios, nadie tiene derecho a quitársela.
Es un regalo que debemos cuidar, como lo llama la Biblia
en la parábola del evangelio; es un tesoro que
se nos da para multiplicar, para que al final demos
buenas cuentas de este tesoro que se nos dio...
Dios quiere perdonar, Dios quiere salvar a aquellos
que intentan suicidarse, Dios no quiere que nadie se
condene, pero se condena el que quiere, el que rechaza
el perdón y el amor de Dios, el que no lo acepta
en su vida, el que no se arrepiente al momento de la
agonía....
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Roberto
Urrutia, padre
Iglesia San Francisco
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Club 700
Quince consejeros se mantienen tras líneas telefónicas
abiertas para escuchar a todos aquellos que se sientan
deprimidos o sin esperanza y para quienes estén
considerando el suicidio. Los teléfonos son 226-7244
(en San Salvador) las 24 horas del día, y 441-1777
(en Santa Ana) de 8:00 a 5:00 p.m.
FUNDASALVA
Posee consejeros dispuestos a ayudar a personas que
tienen problemas específicos de drogadicción
y que estén pensando en el suicidio. Teléfono
298-2233.
Perímetro
Juvenil
Programa radial de Radio Restauración, 540 A.M.
y 98.1 F.M. (San Salvador y Santa Ana) y 1450 A.M. (San
Miguel) se transmite los días sábados
a las 11:00 a.m. y 8:30 p.m. y domingos a las 8:30 a.m.
Mantiene una línea telefónica abierta
con secciones de preguntas y respuestas y otros espacios
en los que se habla de temas que afectan a la juventud.
También se reciben cartas al apartado postal
2854 y correos electrónicos a perimetrorr@vianet.com.sv.
Teléfono 294-9596.
FUNDASIDA
Aunque no trata específicamente el tema de suicidio,
sí apoya a quienes tienen el virus, ayudándoles
a enfrentar la vida con más valentía y
descartar la idea de atentar contra sí mismos.
Teléfono 225-1227.
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En la actualidad, un millón de personas ponen
fin a su vida todos los años, lo que equivale
a una muerte cada cuarenta segundos (www.watchtower.org).
Según el Instituto Estadounidense
de Salud Mental, 18 jóvenes por día se
suicidan en los Estados Unidos; cada ochenta minutos,
un joven toma la decisión de suicidarse; más
de cien jóvenes por semana se quitan la vida.
En el transcurso de un año, el total llega a
la suma de 6500 vidas perdidas.
* En Estados Unidos, el suicidio es la segunda causa
de muerte más frecuente para los jóvenes
de entre 15 y 24 años, y la sexta causa de muerte
para los de entre cinco y 14 años.
* La Organización Panamericana de la Salud estima
que cada año hay 55.000 suicidios en las Américas.
* Según el informe Salud y Desarrollo de
Adolescentes y Jóvenes en Latinoamérica
y el Caribe para la Próxima Década,
publicado este año por la OPS, Canadá,
Cuba, Estados Unidos, Trinidad y Tobago, El Salvador,
Uruguay y Venezuela tienen tasas de suicidio en varones
de 15 a 24 años de edad que superan los 10 por
100,000 habitantes.
* Según el mismo informe, en una encuesta de
adolescentes escolarizados de nueve países del
Caribe se evidenció que 12% de los encuestados
había intentado suicidarse y que el 50% había
tenido síntomas de depresión.
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Para
más información
Si conoce a alguien que esté pensando en el suicidio,
tiene hijos adolescentes o simplemente
le interesa el tema, le presentamos tres interesantes
opciones de lectura para que conozca más. |
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Suicidio,
buscando alternativas
Ricardo Sansano
Librería Bautista
Precio $8.75
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Auxilio
para los amigos que
sufren porque quieren suicidarse
Josh McDowell y Ed Stewart
Librería Bautista
Precio $3.59
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Suicidio,
¿cómo saber cuando
su adolescente está en peligro?
T. Mitchell Anthony
Librería Bautista
Precio: $10
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El
autor analiza el suicidio desde el punto de vista histórico
y bíblico, presenta estadísticas y expone
las causas más frecuentes que conducen al mismo.
Analiza también las señales de alerta
y da consejos útiles como prevenir un suicidio.
Al final de sus páginas también se puede
echar mano de un prueba que ayuda a detectar a un posible
suicida.

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Con
una historia sacada de la vida real, los autores ofrecen
principios bíblicos e instrucciones prácticas
sobre que se puede hacer cuando se conoce a alguien
que está pensando en el suicidio. Es una guía
sencilla en la que se enseña a tener a la mano
respuestas claras para alguien que está pensando
que no vale la pena vivir.

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Un
libro que toda persona que tiene hijos adolescentes
debería leer, ya que el suicidio puede ocurrir
en cualquier hogar, aun en aquellos donde se piensa
que sería imposible que pasara. Enseña
a reconocer las señales de advertencia de que
algo en el adolescente no anda bien. Es un libro que
permite descubrir a tiempo las señales que pueden
salvarle la vida..., dice el autor.

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