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Edición:15
de junio de 2003

El fresco
clima que reina en la zona alta de Chalatenango ha permitido
que el cultivo de papa aún siga vigente en el país.
Desde esas tierras viaja hacia La Tiendona, en la capital.
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Los
productores de papa tienen tres años de enfrentar
una enfermedad que aún desconocen y no han encontrado
agroquímicos para contrarrestarla.
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Antes
del mediodía, los rastros de neblina coronan los verdes
cerros de los cantones Las Pilas y El Centro, en Chalatenango.
Ese verdegal es la principal atracción de la zona y
se debe a las hortalizas que crecen en las fértiles
tierras que por más de cincuenta años han brindado
el sustento a sus moradores.
Uno de esos cultivos es la papa. Con su extendido follaje
y la flor blanca que se abre cuando se acerca la cosecha esconde
las manos cubiertas de tierra de los campesinos que aún
se dedican a cosecharla.
Algo ha cambiado para los productores de papa (50 en total).
Hasta hace tres años invertían 15 mil colones
en una manzana de tierra y obtenían otra cantidad igual
como ganancia.
Una enfermedad, cuyos orígenes desconocen, ha comenzado
a mermar las ganancias e incluso a generarles pérdidas.
Sólo saben que el fruto deja de crecer, se pone negro
por dentro y de sabor dulce.
Saúl España, de 42 años, le llama la
colocha. Las hojas se acolochan y
se ponen moradas, comenta, al tiempo que escarba entre
la tierra mojada para extraer un tubérculo contaminado
con el virus.
Él agrega que hay años de cal y de arena. La
cosecha de este año, de marzo a mediados de junio,
sólo le dejó una ganancia de 500 colones. Sin
embargo, tenemos que seguir, dice, pues no es fácil
dejar un trabajo de más de veinte años.
En busca del enemigo
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La
bacteria afecta las hojas de las plantas hasta ponerlas
de color morado.
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Manuel
Sandoval, comercializador de papa en La Tiendona, refiere
que sembrar sin enfermedades es rentable, pero el año
pasado los cultivadores perdieron el 70% de la producción
y el 50% de la cosecha reciente también cayó
en saco roto.
Dos investigadores del Centro Nacional de Tecnología
Agropecuaria y Forestal (CENTA) visitan cada semana la zona
alta de Chalatenango con el fin de descubrir la causa de la
enfermedad.
Uno de ellos, Adonis Moreira, investigador de la producción
de papas delPrograma de Hortalizas, explica el funcionamiento
de unos plásticos amarillos, sostenidos por dos palos,
que se hallan entre el follaje de la papa.
Son trampas para capturar a los chupadores transmisores de
la colocha. Esta iniciativa es financiada por
la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO) y es ejecutada en coordinación
con el CENTA y la Dirección General de Sanidad Animal
y Vegetal.
Esto permitirá identificar cuáles insectos tienen
más presencia en los sembradíos y luego se mandarán
muestras de ellos y de las plantas dañadas hacia Colombia,
donde se les hará un análisis de ADN para descubrir
al responsable.
Sin embargo, Manuel Sandoval cree que el gobierno le ha puesto
poco interés a la problemática que enfrentan
los productores de papa. Ahorita necesitan con urgencia
que se cure la enfermedad, exhorta.
Antes de que la colocha les afectara, de una manzana
plantada cosechaban 500 quintales de papa; en cambio ahora
sólo recogen 150.
Eso ha hecho, según Martín Fuentes, extensionista
del CENTA de La Palma, que las 500 manzanas que antes se vestían
con el verde de la papa se hayan reducido a 100.
Pero ese no es el único inconveniente que enfrentan
los productores de esta hortaliza. A juicio de Guillermo Hurtado,
investigador en el manejo integral de plagas, no existe un
control de calidad para escoger la semilla y eso hace que
la producción no satisfaga las demandas de la agroindustria
y de los restaurantes de comida rápida.
Por el momento, están trabajando en los laboratorios
de biotecnología de la institución para reproducir
semillas tolerantes y resistentes a las plagas, que además
de cumplir las demandas anteriores respondan al consumo nacional
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Saúl
Santamaría España revisa las plantaciones
afectadas por la colocha.
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Escasa
producción
Hace tres décadas, este tubérculo florecía
en Zapotitán, La Libertad, y en Texistepeque y Candelaria
de la Frontera, en Santa Ana. La Guía Técnica
sobre su cultivo, editada por el CENTA, detalla que hoy sólo
se siembra en Las Pilas.
La temperatura (menor de 18 grados centígrados por
la noche y mayor por el día), la altitud de 2000 a
2400 metros sobre el nivel del mar, y los suelos franco-arcillosos
crean las condiciones favorables para su crecimiento.
Según datos de la Dirección de Economía
Agropecuaria del Ministerio de Agricultura y Ganadería
(MAG), en el 2002 se cosecharon 367,000 quintales de papa.
Pero esta producción sólo cubre el 20% de la
demanda total.
Por eso, El Salvador importa esta hortaliza desde Guatemala,
Honduras, México, Estados Unidos y Canadá. El
año pasado se compraron al extranjero más de
29 millones de kilogramos de papa; esto representó
45.6 millones de colones.
Guillermo Hurtado considera que en el país existen
otras zonas apropidadas para este cultivo. Entre ellas se
encuentran las faldas de los volcanes y las áreas dedicadas
al café.
Extender los sembradíos a otros lugares puede ser una
opción para disminuir las importaciones. Eso le suena
lógico a Saúl España, pero sabe que en
vez de aumentarlos se están disminuyendo. El
año pasado esos cerros estaban llenos de papa,
subraya, mientras señala con sus manos cubiertas de
lodo.
Para no acabar con esa tradición que ya lleva más
de cuarenta años, algunos agricultores se han pasado
el río Sumpul, que sirve de límite entre El
Salvador y Honduras, en busca de tierras donde la colocha
aún no haya invadido.
Pero desde allí, llevan el producto en vehículo
o en mulas, pasando por las calles empinadas, hasta el cantón
El Centro de donde parten los enormes camiones hacia La Tiendona.
Esta cosecha, Manuel Sandovalha recibido 220 camionadas. En
total (incluyendo a los otros comercializadores) pueden ser
300, señala. Pero estos resultados no engañan.
Hemos tenido tres años duros, dice.
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Adonis
Moreira muestra los chupadores que se han adherido a
la trampa que les permitirá descubrir al chupador
causante de la enfermedad.
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Desde
La Tiendona la papa es distribuida a otros mercados
del país.
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Devenir
del tubérculo
El centro de origen de la papa se ubica
entre Perú y Bolivia, cerca del lago Titicaca,
aunque existen muchas especies silvestres en México,
Guatemala, Ecuador y Chile. En 1537 Juan de Castellanos
hizo la primera referencia sobre la papa cultivada en
Perú.
En El Salvador se hicieron las primeras
investigaciones del cultivo de papa en 1957, con las
variedades vorán y alpha.
En la actualidad se siembra la atzimba,
la soloma y la tollocan.
La papa solanum tuberosum es el cuarto
cultivo sembrado en más de 100 países
y es el alimento básico en Europa y Estados Unidos.
A nivel mundial se producen 290 millones de toneladas
y se cultivan 13.5 millones de hectáreas.
Este tubérculo contiene proteína
de alta calidad (2%), cuenta con todos los aminoácidos
esenciales y vitamina C. En Europa es utilizada en la
elaboración de vodka y de almidón.
Fuente: Guía Técnica (CENTA)
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Cosecha
escasa
La producción nacional sólo cubre el 20%
del consumo.
367,000
quintales
de papa fue la recolección del 2002.
350
quintales
se producen por manzana.
29.3
millones
de kilogramos de papa se compraron al extranjero.
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