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Edición:
13 de julio de 2003

Muy poco
queda de San Salvador antiguo. Los tiempos han cambiado, pero
el legado sigue vivo.
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Un
grupo de militares cruza la calle no pavimentada frente
al actual Palacio Nacional en 1924. El Hotel Nuevo Mundo
se observa al fondo.
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¿Con
qué ojos hay que ver el centro de San Salvador?, se
le pregunta al ingeniero Gustavo Herodier, presidente del
Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura).
Con el ojo del desafío y de recuperación
de ciertas áreas, responde.
El cuestionamiento surge ante la desaparición de inmuebles
históricos, el ambiente de inseguridad ciudadana en
el sitio, la suciedad y el desorden por las ventas en las
calles.
Pese al evidente descuido, el centro capitalino tiene un encanto.
Así lo perciben nacionales y extranjeros que valoran
su arquitectura y quienes además conocen su historia.
En 1997, el ingeniero Herodier publicó el libro San
Salvador, el esplendor de una ciudad, 1880-1930, una
colección de fotografías de esa época
y mapas de ubicación, resultado de 12 años de
investigación.
Su desafío fue comenzar a recolectar información
de la ciudad de manera más formal después del
terremoto de 1986, ya que anteriormente había publicado
un libro acerca del mismo tema. Trabajaba entonces en el sector
privado.
Al recorrer en esos años las calles de San Salvador
dice que se impresionó al darse cuenta de que muchas
edificaciones que aparecían en las fotografías
ya no estaban. No era la misma ciudad de la que su abuela
le hablaba y que él anhelaba ver de adulto.
Llegó un momento tal en que a través de
los mapas que había logrado organizar y los juegos
fotográficos, en mi mente existía ese San Salvador,
y al ir al San Salvador actual es un choque tremendo en el
momento de ver de que no había nada, dice.
Por los años de 1986 sólo quedaba un cinco o
siete por ciento de las edificaciones que aparecían
en las fotografías y que fueron destruidas por terremotos
o por incendios, explica.
El aporte del autor es muy valioso, porque lleva al lector
a un fascinante recorrido por San Salvador de antaño.
Entre los principales edificios públicos que se encontraban
en 1889 estaban el Palacio Nacional (se incendió también
ese mismo año), el Palacio Presidencial o Casa Blanca
(se incendió en 1918 y en el predio fueron construidos
los ex cines Popular y Libertad) y la Biblioteca Nacional
(inaugurada en 1888).
También
el Palacio Municipal (se incendia en 1919 tras un terremoto
y en la actualidad es la sede del Predio Municipal de Relojeros),
el Teatro Nacional (se incendia en 1910), la Universidad Nacional
(edificada sobre la Avenida España), el Hospicio de
Huérfanos, la primera Catedral (se incendia en 1951),
y otros.
Algunas de estas estructuras fueron construidas con lámina
de zinc, hierro o madera.
La Casa Ambrogi fue el primer rascacielos de Centroamérica
y estuvo ubicada sobre la 2ª avenida. Allí vivió
el escritor Arturo Ambrogi. Era de cuatro pisos y fue construida
entre 1875 y 1888 con adobe, madera y lámina. La demolieron
en 1996 tras sufrir daños en el terremoto de 1986.
Ahora hay en el sitio un parqueo.
Tranvía citadino
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Don
Luis Moreno Coreas visita con frecuencia la Plaza Barrios
porque le gusta la amplitud del sitio y para recordar
tiempos pasados.
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Según
el ingeniero Gustavo Herodier, en 1915 recorría las
calles citadinas el tranvía. Era un ambiente de personas
con trajes vaporosos, carruajes y automóviles antiguos.
El tranvía se dirigía hacia Nueva San Salvador
y pasaba por la 4ª calle, la 14ª Avenida Sur, la 6ª calle,
el edificio del Telégrafo y el Mercado Central, por
la Universidad Nacional en la 11ª avenida, por el Palace Hotel,
el hotel Nuevo Mundo, la 5ª Calle Poniente, por la casa Trigueros
y el solar municipal de la 9ª Avenida Sur, entre el Parque
Dueñas y el Portal de Occidente, hasta llegar a la
Avenida Independencia y a la Estación Occidental.
El compilador histórico Miguel Ángel García
escribió que San Salvador había entrado por
1920 a un período en que la vida corre a pasos
agigantados. Mencionaba que se amaba entonces la comodidad,
la buena comida y las artes, así como se ama
la lucha por la vida.
En 1930 concluye la pavimentación en San Salvador.
El ingeniero Herodier reconoce que se han mejorado las plazas,
pero dice que también hay que trabajar en los alrededores
para darle más vida, como por ejemplo en la iluminación
y en la seguridad pública.
Explica que Concultura vela por el cumplimiento de la Ley
Especial de Protección al Patrimonio Cultural, en cuanto
a la preservación de bienes culturales que le pertenecen
al Estado, como son el Palacio y el Teatro Nacional.
Sin embargo, le corresponde a cada propietario particular
asumir la responsabilidad de darle mantenimiento a su inmueble
y hacerlo con sus propios medios.
Tras la publicación de su libro, el funcionario dice
que ha aprendido a apreciar otras cosas que se ven en
los edificios nuevos de los años 30 y 40 y que tienen
una arquitectura bellísima y que es el principal patrimonio
nuestro.
Y usted, ¿con qué ojos mira el centro de San
Salvador?
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Fotografía
de 1929 del Portal de Occidente que se encuentra frente
al Parque Dueñas y que ahora se le conoce como
Plaza Libertad.
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El
Portal de Occidente mantiene su fachada original, aunque
ya no hay rieles del tranvía ni automóviles
antiguos.
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En
1951 un incendió destruyó la primera Catedral
Metropolitana. En la fotografía de abajo se observa
el templo actual.
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Más
respeto
Don Luis Moreno Coreas, de 62 años, es ahora
pensionado y llega una vez a la semana a la Plaza Barrios
a disfrutar del ambiente. Le acompañan sus pensamientos.
El San Salvador de antes era una ciudad bien tranquila
y había más valores, la gente era más
educada y había más arborización,
dice. Lamenta que los jóvenes ya no respeten
a los adultos mayores.
Recuerda que por 1950 el transporte público era
muy pintoresco porque los buses tenían la carrocería
de madera.
Indica que se siente un poco inseguro cuando camina
por el sector de los barrios Modelo, La Vega y Candelaria.
Al entrevistar a otros señores y señoras
en la plaza, todos prefieren hablar de la situación
política y económica actual. Les preocupa
el alto costo de la vida y añoran los años
cuando les iba mejor.
¿Qué se hace?
El comisionado Roberto Villalobos, jefe de la División
Regional Metropolitana de Seguridad Pública de
la Policía Nacional Civil, explica que el área
del Mercado Sagrado Corazón, Catedral, Parque
Libertad, las comunidades Iberia, el Pasaje Cañas
y San Esteban presentan un índice bastante grande
de hurtos y robos. Estos últimos delitos son
mayores durante el día en la periferia del centro
de San Salvador, Catedral y la Calle Rubén Darío.
Dice que en algunos sitios, las lesiones y los homicidios
por la noche son mayores.
Explica que en el centro capitalino y en otras zonas,
han realizado junto con las comunidades actividades
preventivas, y buscan realizar más patrullajes,
más registros y más controles vehiculares.
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