Edición: 7 de agosto de 2003

Científicos descubren en una especie mexicana la clave para combatir la plaga del tizón tardío.

Por Diego Cevallos 
México
Papas con nuevos genes se cultivan en México con el fin de combatir la plaga del tizón tardío que la afecta.

Papas armadas con genes resistentes a su principal enemigo, la plaga del tizón tardío, enfrentan en México su prueba de fuego al exponerse a esa enfermedad a campo abierto. Hasta el momento la superaron, pero sólo parcialmente.

Científicos de la estadounidense Universidad de Wisconsin son los padres del descubrimiento del denominado grupo de genes RB, aunque jamás lo hubieran logrado sin tener en sus manos la papa mexicana silvestre Solanum bulbocastanum. 

En esta variedad no comercial encontraron los genes resistentes al Phytophthora infestans, alga que provoca la plaga del tizón tardío, mal que se originó en México y se propagó al mundo en el siglo XIX.

Los genes RB lograron ser clonados y fusionados, a través de ingeniería genética, con células de papas de cultivo comercial, proceso que fue publicado en julio en la revista Proceedings de la Academia de Ciencias de Estados Unidos. 

“Nuestro interés (en encontrar una solución a la plaga) nació de constatar los terribles problemas que el tizón tardío ocasiona en los cultivos de papa en Estados Unidos, América Latina y Europa”, declaró a Tierramérica el científico John Helgeson, líder del equipo de investigadores que protagonizó el hallazgo.

300 millones de toneladas

La papa, domesticada en los países andinos de América del Sur hace unos ocho milenios, es hoy el cuarto cultivo alimenticio más importante del mundo, con una producción anual cercana a los 300 millones de toneladas.
La principal plaga que afecta a esta especie es el tizón tardío. Hasta hace poco se creía que era un hongo, pero fue reclasificado hace dos años como una especie de alga café.

La enfermedad destruyó tal cantidad de plantíos en el siglo XIX en Europa que provocó una hambruna con más de un millón de víctimas, sólo en Irlanda.

En la actualidad, esta plaga se controla con la aplicación de importantes cantidades de fungicidas, la mayoría nocivos para el ambiente y onerosos para los agricultores. 

Por eso, los genes RB podrían representar una alternativa al uso de agroquímicos gracias al descubrimiento de Helgeson y sus colegas del departamento de Patología Vegetal de la Universidad de Wisconsin. Pero aún falta realizar pruebas y cruces entre diferentes especies. 

Las papas con los nuevos genes se cultivan en México desde 1995 en parcelas experimentales ubicadas en el valle de Toluca, vecino a la capital del país, lugar donde se registra el tizón tardío más agresivo del mundo.  

Los resultados de las pruebas indican que los tubérculos con los genes RB son afectados por tizón en proporciones que no llegan a 40 por ciento del total de plantas sembradas. Sin embargo, el fruto resultante es pequeño y poco atractivo para el consumidor.

“Faltan muchas pruebas para que la papa resistente al tizón llegue a ser comercial y no es seguro que las variedades derivadas gusten a los consumidores en todo el mundo”, advirtió a Tierramérica Héctor Lozoya, un investigador de la mexicana Universidad de Chapingo y encargado de coordinar las pruebas con el gen RB en México.

No obstante, el experto reconoce que el trabajo de Helgeson abre por primera vez en la historia la posibilidad real de controlar la plaga sin el uso de químicos. 

En caso de lograrse, los países en desarrollo serían los más beneficiados, pues ahorrarían millones de dólares en fungicidas.  

Helgeson es optimista respecto de las aplicaciones de su descubrimiento. “Las nuevas plantas han probado ser resistentes a todo lo que les hemos echado hasta ahora”, comentó. 

Aunque admite que los nuevos tubérculos registran menores niveles de producción, no parecen tener alteraciones en su sabor ni representan riesgos para la salud humana. 

“La gente debe saber que no se trata de una papa que contiene un gen de un pez o de una bacteria, sino que es un organismo genéticamente modificado con un gen de otra papa”, declaró.

“Yo afirmo que no hay nada que haga pensar que las nuevas variedades de papa derivadas de los genes RB sean inseguras, pero en la ciencia se requiere siempre hacer muchas pruebas”, añadió.

Empresas transnacionales de semillas genéticamente modificadas como Monsanto se han interesado en los genes RB. Tierramérica supo que esa firma puso atención al descubrimiento de Helgeson, pero con la idea de aplicarlo más bien a los tomates, también afectados por el tizón tardío.



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