|
Edición:
2 de noviembre de 2003

El mal de chagas ha
permanecido silencioso en El Salvador.
Pero los estudios recientes revelan que siempre ha estado
latentey los 599 casos identificados ya comienzan a movilizar
al personal de salud.
 |
|
Este
insecto tiene hábitos estrictamente caseros y
suele salir —durante horarios nocturnos—
para alimentarse de la sangre de los mamíferos.
|
Son insectos
de largas patas y delgadas antenas que suelen refugiarse entre
las grietas de las construcciones de adobe y de bahareque
o esconderse tras los cuadros que cuelgan de las paredes.
Además son los responsables de transmitir en los humanos
el Tripanosoma cruzi.
Este parásito, descubierto en 1909 por el brasileño
Carlos Chagas, es el culpable de la enfermedad de chagas y
es transmitido por la Triatoma dimidiata, conocida entre el
léxico de los salvadoreños como chinche y en
otros países de Latinoamérica como “vinchuca”.
El mal de chagas es una parasitosis que penetra en la sangre,
se disemina por el organismo y debilita el corazón,
el aparato digestivo y el cerebro. Datos de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) señalan que unos 18 millones
de ciudadanos la padecen en América Latina.
En Centroamérica, el 25% de la población está
en peligro de contraer el mal. La OMS también revela
que en El Salvador existen322 mil personas portadoras de la
enfermedad.
Aunque el Ministerio de Salud Pública y Asistencia
Social sólo reporta 513 casos descubiertos de enero
a julio de 2003 y otros 86 identificados en agosto, la tendencia
indica la persistencia del riesgo de transmisión del
parásito.
“Tenemos chagas y se trata de un mal de la población”,
refiere Jaime Enrique Alemán, de la Unidad de Control
de Vectores del Ministerio de Salud. “Queremos disminuir
la infestación y tratar a los pacientes”, agrega.
Chinches examinadas
 |
| El
doctor Rafael Cedillos dirige el estudio que busca disminuir
la incidencia de este mal. |
Como parte
de ese camino, el Centro de Investigación y Desarrollo
en Salud (CENSALUD) de la Universidad de El Salvador, en coordinación
con el MSPAS ha iniciado el proyecto “Control de vectores
de la enfermedad de chagas con participación de la
comunidad en las localidades Comecayo y Primaverita, en Santa
Ana”.
A juicio del doctor Rafael Cedillos, investigador principal
del proyecto, este mal se encuentra focalizado. “Es
decir que existen comunidades chagásicas”, dice.
Occidente es una de las zonas con mayor incidencia al reportar
187 casos entre enero y julio de este año.
En esos sitios de Santa Ana, las chinches son buscadas entre
los enseres que las familias guardan en sus viviendas y en
las grietas de las paredes de adobe y bahareque sin encalar
de esos hogares, sobre todo en la zona rural.
Ese es el hábitat de estos insectos que suelen picar
durante la noche. Por eso su presencia está estrechamente
ligada a las construcciones precarias y se le conoce como
“el mal de los pobres”. “Es cuestión
de insalubridad y falta de educación”, considera
el doctor Cedillos.
Desde esos recodos, las chinches son trasladadas a los laboratorios
de CENSALUD, donde son examinadas por el auxiliar de investigaciones
Omar Aguilar. Si las muestras encontradas en determinada vivienda
son portadoras del parásito, todo indica que existe
el riesgo de que sus ocupantes padezcan la enfermedad.
“Los resultados nos dirán cuántas casas
están infestadas y cuántos niños están
positivos”, dice el investigador. Esto último
es primordial porque el tratamiento médico sólo
es efectivo en la fase aguda.
La etapa crónica, que se manifiesta en los adultos
y se caracteriza por complicaciones del corazón, está
precedida por un periodo latente que puede durar entre 10
y 30 años sin que el mal se haga evidente.
En fase crónica
¿Cuántos salvadoreños más vivirán
con esa bomba de tiempo en su organismo sin siquiera saberlo?
El 90% de los casos es diagnosticado en la fase crónica,
en los principales hospitales del país, cuando las
personas, entre 15 y 60 años, se acercan para donar
sangre.
 |
| Existen
unos noventa mamíferos portadores de este parásito,
entre ellos las ratas y los perros. |
Sólo
el resto, el 10%, es detectado por consulta clínica
en momentos en que el padecimiento es agudo. Esta fase aparece
luego de la picada del vector. El insecto portador del parásito
se para cerca del ojo de una persona con el fin de extraerle
la sangre y cuando está satisfecho defeca sobre su
piel.
Al amanecer, la víctima suele restregarse los ojos
y a la vez se lleva las heces hacia ellos o éstas son
introducidas en la herida de la picada. Las molestias llegan
de súbito: fiebre, escalofríos, dolor de cabeza
y malestar general.
Además se presenta un signo muy característico
que demuestra la entrada de la infección. Los párpados
superior e inferior de un ojo se hinchan, se tornan de color
morado y se produce una inflamación moderada del lado
facial del órgano afectado. Esta manifestación
puede alertar a la familia y a los médicos para detectar
el mal de chagas cuando apenas inicia. “Sospechar la
enfermedad es fácil”, cree Jaime Alemán.
Por su parte, el estudio básico recién comenzado
por CENSALUD y el Ministerio de Salud servirá como
proyecto modelo para la posterior capacitación del
personal de medicina en donde este padecimiento se encuentra
focalizado.
“Sabemos que sólo estamos mostrando la punta
de un témpano de hielo, el resto aún se oculta
entre las aguas. Pero nuestra meta es disminuir el índice
de infestación por Triatoma dimidiata y descubrir un
porcentaje más alto de pacientes en fase aguda”,
comenta Alemán.
| Examen
de heces de la triatoma dimidiatata
Para detectar si en una vivienda se encuentran chinches
portadoras del parásito se les hace un análisis.
|
| 
Mediante
compresión intestinal, a través de dos
pinzas de disección sin garra, se extrae una
parte de las heces de la chinche y se dejan caer sobre
una laminita, donde antes se han vertido unas gotas
de solución salina o suero humano al 1%. |

Las
heces de la chinche y la solución salina o el
suero humano son mezclados con un palillo especial.
Después se le pone encima otra laminita para
cubrir la sustancia y para que ésta no se remueva
en el momento que es colocada en el microscopio. |

La
laminilla es colocada en el microscopio, donde es examinada
por el auxiliar de investigación de CENSALUD,
Omar Aguilar, con el propósito de observar la
presencia o la ausencia del Triponosoma cruzi. Si la
prueba resulta positiva se sigue con el proceso. |

Si
se observa el parásito, las heces son tintadas
con giemsa (colorante azul) y después de 30 minutos,
cuando la solución se ha secado, el parásito
fijo vuelve a observarse en el microscopio. En esta
parte, el protozoario ha muerto y ya no se transmite
al humano. |
|
|
Al
final, las pruebas positivas se clasifican de forma
que se puede determina su procedencia.
|
|