Edición: 2 de noveimbre de 2003

La compañía Ópera Lírica de El Salvador presentará el próximo 4 y 5
de noviembre la ópera “Pagliacci” (Payasos), un espectáculo que no
debe perderse.

Orsy Campos
Fotos: Evelyn Ungo

La voz de los cantantes de ópera es un don que cada quien trae. Sólo es cuestión de educarla para alcanzar el profesionalismo como los grandes tenores José Carreras, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti o la soprano Renata Tebaldi.

Estrenada en el Teatro Dal Verme de Milán, Italia, en 1892, la ópera “verista” (basada en la vida real) “Pagliacci”, compuesta por Ruggero Leoncavallo, podrá disfrutarse nuevamente en el país después de 36 años, gracias al trabajo casi titánico que realiza la Asociación Lírica Salvadoreña.

Payasos es una obra de fama universal que se representa frecuentemente en las mejores casas de ópera del mundo, como “La Scala” de Milán, el “Metropolitan” de Nueva York, “L’Opera” de París, “Bellas Artes” de México y “Colón” de Buenos Aires, estre otros, y que ahora el público salvadoreño tendrá la oportunidad de apreciar, cantado en su idioma original, el italiano.

Otra característica importante de este espectáculo es que todos los artistas que intervienen en él son salvadoreños, desde los 42 músicos de la orquesta, los siete solistas y el coro, compuesto por 10 niños y 22 adultos, con voces melódicas que transmiten energía y mucha sensibilidad.

Niñas, niños, mujeres y hombres entrelazan sus cantos con magistral armonía para cautivar al espectador, resultado de muchas horas semanales de ensayo, en un año entero de preparación.

Hay que aclarar que la ópera tiene la característica de reunir varias artes en una sola presentación. Así se mezclan el teatro, la música, el canto y elementos visuales como la escenografía.

Debido a esto, la presentación de “Payasos” se considera algo trascendente a nivel cultural y artístico salvadoreño, privilegio que tendrán los asistentes al apreciar una de las más representativas obras de la literatura operística del genero “verista”.

Ensayo de la ópera “Pagliacci”, en el Teatro Presidente, donde se representará los días 4 y 5 de noviembre a las 7:30 de la noche.

Arduo trabajo

La compañía Ópera Lírica de El Salvador nació gracias a la iniciativa de la Asociación Lírica Salvadoreña (ALISA), una organización que inició su trabajo allá por 1999, cuando un grupo de amantes de la ópera se reunió para concretizar un ambicioso proyecto: crear un instituto de formación de cantantes de ópera salvadoreños y una compañía nacional que presentara esas obras artísticas.

Ese deseo de exhibir por primera vez una ópera en el país después de 36 años se logró en el año 2000, cuando de manera sencilla, pero con mucho entusiasmo, ALISA llevó a las tablas la obra “La Bohemia”, del compositor italiano Giacomo Puccini.

Esta obra fue tan bien recibida, que el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura), presidido por el ingeniero Gustavo Herodier, se propuso apoyar la iniciativa de ALISA, facilitando los escenarios públicos y colaborando en la publicidad.

En 2002 esta ayuda se incrementó para costear el pago de la orquesta y la escenografía, una ayuda valiosa si se toma en cuenta que el costo para producir una ópera para dos presentaciones es de $23,000 señala Joseph Karl Doetsch, director musical de ALISA.
Un precio que es cómodo al comparar que una presentación con artistas extranjeros podría costar no menos de un millón de colones, señala Rómulo Rivas Blanco, presidente de ALISA.

Auxiliado con el piano, el maestro Joseph Karl Doetsch ensaya con el coro.

Así en 2001 presentaron la ópera “Cavalleria Rusticana” del italiano Pietro Mascagni, y en 2002 representaron “Madame Butterfly”, de Puccini, con lo que ya lograron un reconocimiento incluso a nivel regional, a tal grado que tres solistas de la compañía fueron solicitados de emergencia, en septiembre, para participar en la cantata Carmina Burana, de Carl Orff, en el VI Festival de Música Clásica en Nicaragua.

Actualmente ALISA sigue preparando a más personas en el ramo de la ópera, un trabajo nada sencillo que implica una cuidadosa selección a través de una audición, en donde se determinan las aptitudes y el potencial del aspirante.

Dependiendo de los recursos económicos y sobre todo del talento demostrado, Alisa puede ofrecer ayuda para costear los estudios que tienen una duración promedio de tres a cuatro años, durante los cuales reciben una rigurosa capacitación en cuatro aspectos: técnica y repertorio vocal, solfeo o lectura de la música, actuación escénica y el estudio de idiomas: italiano, francés, alemán, inglés y lenguas eslavas, que son necesarias para cantar la ópera en sus idiomas originales.

En voz de los participantes

Ana Cecilia de Saavedra es mezzosoprano y participa en el coro. “Quise preparar la voz. Aquí hay más técnica”.

Ricardo Montenegro es barítono y está en el coro. “Para mi la ópera no es aburrida, me encanta”.

Rosaura Yanira Yasbek Cuéllar es soprano y está en el coro. “Me gustaría trabajar en esta carrera profesionalmente”.

Leandro Sánchez es tenor y solista. “En Suecia vi la obra “Pagliacci” y desde entonces he querido cantarla”.

Pero mantener vivo el proyecto de una compañía de ópera es una tarea difícil, tomando en cuenta que no tienen una sede propia para desarrollar su trabajo. Al respecto, el ingeniero Ulises Calderón, vicepresidente de ALISA, señala que el Teatro Nacional sería un lugar idóneo para que la compañía haga su trabajo, ya que ese escenario fue construido para presentar óperas.

Desde el punto de vista económico también hay dificultades, a tal grado que ha habido artistas muy talentosos que por carencias de recursos han tenido que emigrar para buscar un mejor porvenir, situación que podría aliviarse si la empresa privada apostara por invertir en este proyecto, tal como lo hacen otros empresarios alrededor del mundo, a sabiendas de que la cultura, además de ser un elemento de prestigio y atractivo nacional, también es rentable.

Mientras tanto, los amantes del arte y la cultura podrán deleitarse con una ópera que ya tiene 111 años de presentarse en los mejores teatros del mundo, una oportunidad que no debe perderse.



Esta obra fue hecha por el compositor italiano Ruggero Leoncavallo. Dividida en dos actos, la ópera tiene una duración aproximada de una hora con 17 minutos. Y utilizando la técnica del teatro dentro del teatro, la acción se sitúa en Montanto di Calabria (Italia), en una tarde de agosto, alrededor del año 1875.

En el primer acto, Tonio se presenta como el prólogo de la obra, quien es interrumpido con la llegada del circo al pueblo. Luego, en un momento oportuno en que los demás están en una taberna y que Nedda está sola, llega Tonio para intentar seducirla, pero ésta lo rechaza en forma enérgica.

Con despecho, Tonio se retira, pero al poco tiempo descubre que Nedda engaña a su marido, y escucha los planes de una huida.

Al ver la oportunidad para vengarse, Tonio lleva a Canio donde está Nedda con su amante, pero éste escapa sin que lo descubran. Canio furioso exige el nombre del prófugo mientras amenaza a su mujer con un puñal.

La escena de celos la interrumpe Beppe, quien les avisa que se preparen para la función, porque los espectadores del circo ya llegan, dando así por finalizado el primer acto.

En la segunda parte de la obra, el espectáculo circense, casualmente se refiere a una mujer que engaña a su marido para irse con otro, en donde Canio realiza el papel del hombre engañado.

Este personaje no logra separar la fantasía del circo con la realidad que acababa de vivir, y en un explosión de celos, con amenazas de matarla le exige a Nedda que le diga el nombre de su amante, mientras que los espectadores piensan que todo es parte del espectáculo.

Entre el público se encuentra Silvio, el amante de Nedda, y éste al ver que Canio apuñala a la dama entra al escenario para auxiliarla, siendo también herido mortalmente, y mientras la gente grita “¡Jesús, María y José!”, otras personas se precipitan sobre Canio para desarmarlo, y es entonces cuando este personaje dice “¡La comedia ha terminado!”.

 

Breve reseña de la ópera

Aunque la ópera es un arte que se ha desarrollado en diferentes culturas, por ejemplo en Japón y China, en este artículo nos interesaremos por la ópera occidental, que tiene sus orígenes en el Renacimiento y en particular en la ciudad de Florencia.

La pretención de resucitar el ya olvidado arte dramático de la antigua Grecia, junto a la insuficiencia del arte escolástico, ingenuo musicalmente que apenas tenía nada que ver con el sentido de los textos, junto a los experimentos de drama y música del siglo XVI por parte de músicos y poetas como respuesta a esta insuficiencia escolástica, que buscaban un lenguaje musical capaz de expresar de forma adecuada y conmovedora los textos, fueron las raíces de la ópera.

Pese a que rápidamente se difundió por todas partes, la primera ópera arrastró una existencia precaria durante los primeros treinta años de su vida. Por entonces, sólo era considerada un género o medio de hacer literaratura. La música apenas era un elemento incidental añadido, una situación que ha cambiado mucho en la actualidad.

 

Clasificación de la ópera de acuerdo a su contenido y su música

Operetta (ópera pequeña): Más liviana que la ópera normal. Fenómeno europeo casi exclusivamente de mitad del siglo XIX y principios del siglo XX y es virtualmente lo mismo que ópera ligera. En esta se incluyen diálogo hablado en vez de recitativos.

Comedia musical: parecido a la operetta, pero en inglés. Usualmente está separado, por que exige que el cantante baile.

Ópera cómica francesa (ópera bouffe): ópera cómica satírica y liviana. Ejemplos de esto son las óperas de Offenbach.

Ópera bufa: asociada con trabajos del siglo XVIII. Personajes cómicos y tramas complicadas que envuelven disfraces, identidades equivocadas, intrigas y finales no esperados. Ejemplo de esto es “Cosi fan tutte”, de Mozart; Barbero de Sevilla, de Rossini, y “La hija del regimiento”, de Donizetti.

Ópera cómica (ópera comique): término francés que no se relaciona en lo absoluto con la ópera cómica. Esta ópera tiene diálogo hablado. En su forma original fue realizada para elevar la Gran Ópera (Grand Opera). Ejemplos es este tipo de ópera son Carmen de Bizet y Fausto de Gounod.

Gran ópera: envuelve grandes emociones, un gran espectáculo y grandes temas. Estas óperas no tienen diálogo hablado; frecuentemente incluyen ballets y otros interludios musicales. Ejemplos son las óperas cortas “Suor Angelica”, de Puccini; “I Pagliacci”, de Leoncavallo, y “Cavalleria Rusticana”, de Mascagni

Ópera seria:
lo contrario a ópera bufa, casi el mismo tipo que la Gran Ópera. Especialmente desarrollada en los siglos 17 y 18. Debe contener por lo menos tres actos, fuertes emociones, tragedias, envolver desastres asociados a muertes, asesinatos y suicidio. Ejemplos de estas son casi todas las óperas más conocidas: Otello, Traviata y Trovatore de Verdi; Turandot, Madam Butterfly y Tosca.


La voz masculina y femenina ha sido clasificada por los estudiosos, y ha sido aceptada casi en forma general. En esta división se toma en cuenta desde la voz más alta a la más baja.

La voz femenina

Soprano: es la voz más aguda.
Mezzosoprano: es de timbre rotundo y bastante grave que el de la soprano; puede acometer agilidades muy complicadas.
Contralto: es la voz femenina más grave, de singular rareza, supera a la mezzodramática en la potencia de sus graves.
La voz masculina

Tenor: es la voz masculina más aguda.
Barítono: voz más grave y aterciopelada que la de los tenores; casi nunca cuenta con agilidades.
Bajo: es la voz masculina más grave. En determinados papeles cómicos tiene que acometer agilidades más bien difíciles.

www.ideasapiens.com/arte/historia%20de%20la%20opera1.htm
http://members.tripod.com/emetor/
www.weblaopera.com/voces/lavoz.htm




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