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Edición: 1 de junio de 2003

En el libro “Collar de perlas. Secretos para hacer de su vida... una joya”, hay consejos que al aplicarlos pueden mejorar su forma de vida y la relación con los demás.

Orsy Campos
Arte: Ricardo Leiva

Escrito con una prosa sencilla y con mucha claridad, “Collar de perlas” es una publicación en la que Rosangélica Hernández quiere compartir algunos secretos de la vida que le ayudarán a vivir con mayor positivismo y a descubrir esas pequeñas cosas que pasamos inadvertidas, pero que al disfrutarlas rinden gran gozo.

La misma autora señala que la idea de este libro surgió cuando hace algunos años, cuando finalizaba sus estudios, varias personas le aconsejaban sobre la conveniencia de casarse o al menos tener un hijo, con el claro mensaje de que “nunca es bueno que una mujer se quede sola”.

Estas ideas la inquietaron un poco, y eso le permitió explorar a su alrededor, con sus conocidas y amistades, para penetrar en el complicado mundo del matrimonio y la soltería. Es interesante lo que Rosangélica logró captar con las experiencias de las parejas y de los solteros.

Encontró mujeres felizmente casadas, quienes no concebían su vida sin su esposo. Mientras que otras veían en sus parejas a un enemigo. Halló solteras, divorciadas o separadas que quizá por amargas experiencias se expresaban muy mal de los varones, con resentimiento; aunque había otras parejas que se llevaban estupendamente.

Ficha técnica

Libro: Collar de perlas.
Secretos para hacer
de su vida... una joya.
Autor: Rosangélica Hernández
Distribuye: Rosangélica
Hernández, Tel. 273-4333
Precio: $12.

Algunas mujeres le recomendaban el matrimonio, mientras otras le decían que no se casara, porque consideraban el matrimonio como una carga pesada. Unas despreciaban tener una relación de pareja, en cambio otras lo deseaban y hay de aquellas que tenían una relación seria y se sentían muy solas.

De aquí comprendió la autora que vivir en pareja es como llegar a una fiesta, donde a algunos les gusta y a otros no, otros la disfrutan y hay quienes la pasan mal. También se dio cuenta en las diferencias que hay entre un hombre y una mujer, sobre todo cómo se resuelven los problemas y se disfruta la vida.

Además de comprobar que lo que para él es difícil, para ella es fácil, o al contrario. “No se trata de que las mujeres seamos más inteligentes que los hombres o viceversa; simplemente somos diferentes en cuanto a los esquemas mentales que cada uno por su naturaleza tenemos”, asegura la escritora.

Con todas estas diferencias, Rosangélica encontró que la vida es tan maravillosa que vale la pena vivirla. Y “que el éxito no es la obtención de cosas materiales, el acumular dinero o una posición social. Es sentirse bien con uno mismo y con el mundo que le rodea, con las cosas que uno hacer diariamente. El éxito se logra con el desarrollo de las potencialidades...”, luchando cada día por hacer mejor las cosas.

Y esa clave del bienestar consigo mismo que ella desenterró ahora la ofrece en su libro “Collar de perlas”. Anteriormente compartía sus conocimientos en seminarios sobre desarrollo humano, pero ahora lo hace con la accesibilidad de un libro.

Entre los capítulos que presenta están: Cuando tienes una buena relación contigo misma, fácilmente puedes relacionarte con los demás. El ambiente en que te encuentras influye en tus pensamientos y en la forma de solucionar tus problemas. Tarde o temprano el mundo te devuelve lo que das.

Al final del libro, la autora presenta sugerencias para una vida más satisfactoria, y de éstas retomamos una que puede enriquecerlos en forma intelectual y cultural: “Lee siempre que puedas; se aprende mucho leyendo”.


Néstor Martínez

Se quedaron callados, envueltos en sus propios pensamientos. Él puntualizó que a sus 70 años de edad nada tenía que ofrecerle, y que la pasión que nació por ella hace tres años era la necedad de un viejo solitario.
—Si se quiere —pensaba— un impulso de querer revivir mis juveniles años, de conquistador... y sonrió.

Volvió su rostro para mirarla. Ella, que a sus 65 años aún reflejaba su lejana hermosura juvenil, en esos momentos también sonreía con la mirada fija en un punto perdido... como recordando sus aventuras pasadas.

Ella, en un impulso de pasión le propuso el matrimonio: “Ya nos conocimos lo suficiente para saber qué esperar el uno del otro. Aún eres fuerte”, le había dicho para animarlo a terminar juntos el resto de sus años. Él, ante la propuesta, terminó el diálogo. Así, silenciosos, se dejó escuchar el murmullo del motor del bus, mientras se acercaban a su destino.

De repente ella se levantó y con paso vacilante se dirigió a la parte delantera del bus para tomar un folletín de los horarios y cambios de ruta, de esos que se colocan en pequeños depósitos cerca de la puerta de entrada. Al acelerar el bus, ella se tambaleó impulsada por la misteriosa fuerza de la inercia. ¡Tan frágil parecía asida con una mano de la barra vertical y con la otra tratando, desesperada, de encontrar un asidero! Él, en impulso automático,
alarmado, abrió los brazos, moviéndose ya a izquierda, ya a derecha, tratando de adivinar la posible caída. El impávido conductor, ajeno a los sucesos de los pasajeros, se detenía y aceleraba, se detenía y aceleraba...

Ella casi alcanza un folletín, pero, de nuevo, el impulso del bus le desvió la mano de su objetivo, buscando de nuevo la barra salvadora. Por fin, en un alto de semáforo, rápido, logró tomar el folletín.

El regreso a su asiento fue igual: ella bamboleándose, y él, tenso, tratando de adivinar la posible caída con los brazos abiertos. Al acercarse, se levantó y le ofreció su brazo para apoyarla que presurosa ella tomó, segura, sentándose de nuevo.

—Qué susto me diste —le susurró él—, se me fue el alma en cada sacudida que dabas. Me acabo de enterar de cuánto significas para mí.

Ella sonrió, rosadas sus mejillas, satisfecha, con sus hermosos ojos fijos en los de él. Él ya no se turbó. Tomó su decisión y, mientras le acariciaba la mano, mirándola amoroso, embelesado, buscando las palabras adecuadas para expresarle su amor, no se percató de que el folletín, convertido en bolita de papel, pasaba rodando a sus pies.

Fin

Semana cultural

Viernes 6 de junio
Presentación de la obra “El sueño dorado”, por el grupo teatral de la Universidad José Matías Delgado, en el Teatro de Santa Ana, a las 10:00 a.m. y 6:00 p.m. Precio $ 1.25 estudiantes y $2 general.

Hasta el sábado 7 de junio
Exposición “La palabra del volcán”, en conmemoración del 28 aniversario de la muerte del poeta y escritor Roque Dalton, en la Casa de la Cultura de Santa Tecla.

Hasta el miércoles 18 de junio
Exposición de grabados con la técnica de aguafuerte y aguatinta “Los árboles con dolor”, de Iván Navarrete, en el Centro Nacional de Artes (CENAR)

Hasta el 20 de junio
Muestra artística “Una mirada a la ciudad amazónica de Belem ”, en el Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán.

Hasta el 30 de junio
Exposición “El arte de la escritura hebrea” en el Museo Regional de Occidente, ubicado en la Avenida Independencia Sur # 8 Santa Ana. Entrada $0.34 (niños menores de ocho años y ancianos entran gratis). Abierto de martes a domingo, de 9:00 a.m. a 12:00 m. y de 1:00 p.m. a 5:00 p.m.

Cursos libres de artes

Talleres de la Casa de la Cultura del Barrio San Jacinto: teatro (lunes, miércoles y viernes, de 3:00 a 6:00 p.m.). Danza folclórica (sábado y domingo, de 8:00 a 12:00 m. y de 2:00 a 5:00 p.m.), música, dibujo y pintura (sábados de 9:00 a 11:00 a.m.).




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