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La
tecnología no margina
La utilización de internet en un Infocentro hizo posible
que un padre conociera más sobre la enfermedad
de su hijo de año y medio, y estableciera contactos
en el mundo con personas que afrontaban la misma situación.
Todo en aras de buscar un alivio.
Alma López
El Diario de Hoy
suplementos@elsalvador.com
Alex
Martínez, un padre salvadoreño preocupado por
la poca información que los galenos le podían
proporcionar sobre el síndrome de Cornelia Lange,
la enfermedad que padece su hijo, Adonai, decidió
investigar por cuenta propia.
Su interés por saber de esta afección genética,
de la que en los hospitales públicos era imposible
dar tratamiento, hizo que entablara amistad a través
de la web con personas que nunca imaginó que llegaría
a conocer.
Las barreras del idioma no mermaron sus ansias por conocer
más sobre la enfermedad de su pequeño, de manera
que mantenía comunicación con familiares de
personas que padecían este mal y con médicos
especializados en ella.
Sus esfuerzos fueron reconocidos con una invitación
de la Fundación Cornelia Lange, de los Estados Unidos,
para que asistiera con su esposa y Adonai a una conferencia
realizada en Los Ángeles, donde expondrían sus
vivencias.
Alex comenta que, aunque conocía un poco de Internet,
fue en el Infocentro de San Marcos donde en realidad aprendió
a navegar, gracias al uso frecuente de la computadora.
A la fecha, la comunicación continúa con varias
personas de Estados Unidos. Actualmente está a la espera
de poder viajar para que su pequeño reciba tratamiento,
gracias a la solidaridad de sus amigos extranjeros.
Para todos
Esto es la tecnología, una herramienta de la que todos
podemos sacar provecho. Los niños de la calle, agricultores
y maestros figuran como parte de los sectores que ya lo hacen
con éxito.
Otra muestra concreta son los artesanos de La Palma, Chalatenango,
quienes ya anuncian sus productos en el ciberespacio, habiendo
creado sus propias páginas en la web después
de haber recibido capacitación.
Lamentablemente, es imposible que todos los salvadoreños
puedan invertir en la compra de una computadora, y menos pagar
por una conexión a Internet.
Sin mayor dificultad, las personas pueden acercarse
a los Infocentros y hacer uso de la variedad de servicios
que prestan. Es más, en muchos casos la enseñanza
puede ser parcialmente gratuita. Basta con que un grupo se
organice y lo solicite, para que un formador cultural brinde
la capacitación, explica Carlos Alvarenga, director
de Formación Cultural de los Infocentros.
Aunque se cobra a los estudiantes por la hora de navegación
en el ciberespacio y algunos cursos de programas de computación,
Alvarenga señala que los precios son bajos y accesibles
a la mayor parte de salvadoreños.
Un proyecto único
El Programa de Formación Cultural es el nombre de la
labor de los Infocentros que consiste en capacitar de forma
gratuita a determinados grupo de personas y comunidades
de los diversos sectores de la sociedad, sobre el uso de internet
y correo electrónico.
Aunque resulte extraño, algunos profesionales no hacen
uso de Internet porque ignoran la forma en que se utiliza.
Lo anterior descubre que el desconocimiento no sólo
es de la gente que no tiene una formación educativa,
afirma Estela de Menjívar, formadora cultural.
El Programa de Formación Cultural es una forma de romper
esquemas mentales en las personas, como el temor y hasta la
vergüenza de tocar el teclado o puntero de una computadora,
comenta Menjívar.
En estas capacitaciones se enseñan aspectos básicos,
ventajas y oportunidades de estos instrumentos tecnológicos,
así como información sobre internet, navegadores,
y correo electrónico, entre otros aspectos.
También se les sensibiliza para utilizar la tecnología
de forma positiva, de tal forma que sea un medio para facilitar
sus vidas y brindarles elementos que mejoren su productividad
y ámbito laboral, contribuyendo así al desarrollo
nacional.
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