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Relájese
por completo
Llega el momento tan esperado por todos, y seguro los planes
de muchos serán quedarse en casa, lejos de las multitudes
y el tráfico. Es buen momento para practicar
sencillas técnicas que lo liberarán de las tensiones
y preocupaciones acumuladas.
Patricia Rivera
Foto/ Manuel Orellana
El Diario de Hoy
suplementos@elsalvador.com
Emociones
fuertes como la cólera y las tensiones internas o el
temor a agentes externos -entre ellos los desafíos-colocan
al sistema muscular en un estado que consume mucha energía.
Sumados a estos factores, las presiones laborales diarias
y los diferentes compromisos conducen a un verdadero caos
interno, que casi termina con lo poco que queda de neuronas.
El grito de auxilio desde su interior se manifiesta en esa
ansiedad que no logra erradicar y por supuesto en esos momentos
de explosión que lo mantienen en histeria total.
Ese estado de quietud que tanto anhela nunca lo logrará
si no aprende a interiorizar, ya que la paz no la encontrará
en su entorno -como muchos piensan erróneamente- sino
dentro de sí.
Lograr interiorizar es un proceso que requiere de mucha respiración,
que es el camino milenario conocido, y además es la
técnica número uno de relajación en todas
la disciplinas marciales. Cuando llega a tomar conciencia
de su respiración inhalando y exhalando en repetidas
ocasiones inicia el primer momento de paz.
En el segundo momento de paz debe aprender que en su interior
hay un campo energético, un eje: su columna, de donde
surge todo el sistema nervioso.
La posición a tomar debe ser cómoda para que
el fluir libre de su respiración trabaje en todo el
organismo. Procure un entorno de paz en el lugar en donde
se encuentre, que se perciba armonía en cada espacio,
pues es imposible relajarse en medio del desorden y el bullicio.
Un buen propósito
Sin perder su tiempo, desde el primer día de su vacación
aproveche el momento en que abre sus ojos, estírese
con lentitud en su cama, sienta cada uno de los movimientos
de sus brazos y piernas.
Enseguida tome un vaso con agua, saboréelo, obsérvese
en el espejo y dígase a sí misma que se encuentra
bien, que está tranquila y que goza de mucha paz y
amor.
Cierre sus ojos y vea todas las partes del cuerpo, desde la
punta de los pies, sienta cómo el subconsciente empieza
a darle órdenes a cada miembro para relajarse, manos,
pies, dedos...
En un segundo momento, siéntese en la cama, estire
la cabeza hacia arriba y hacia abajo, estos mismos movimientos
se encuentran dentro del campo del yoga; el movimiento de
ojos también debe hacerlo hacia diferentes lados.
La música es un elemento de gran ayuda para lograrlo,
ésta debe ser suave a fin de que le proporcione mayor
tranquilidad; los ritmos místicos, de la naturaleza
que lo impregnan de energía positiva son buenas alternativas.
Los sonidos del mar y el viento serán un deleite a
sus oidos; si le es complicado salir hacia el mar, concéntrese
en su cuarto con un disco que le facilite evocar ese lugar
lleno de mucha paz.
Si le es factible visitar el campo, tómese el tiempo
de caminar sobre el césped con sus pies descalzos,
abrace un árbol y retome toda su energía, la
tranquilidad y paz que se logran son únicos.
Dedique el tiempo necesario a tomarse un baño con aromas
y permita que su piel sea acariciada por el agua de la ducha,
no olvide algunos aceites esenciales para masajes.
En el transcurso del día, deleitese con un té
de manzanilla, valeriana, de tilo, de hojas de lechuga o de
naranja, que son bebidas especiales para inyectar la tranquilidad
anhelada.
Coloque en su habitación o en la sala inciensos con
aromas como el de pino, rosas, eucalipto, sándalo y
madera. No se olvide de las velas, cuyas fragancias son complementos
para meditar.
En este tiempo libre haga espacio para visitar una iglesia
y recogerse en un silencio profundo y orar. Dígase
a si mismo que es un ser de paz, llénese de amor y
al relajarse logrará ese equilibro que tanto necesita.
No se olvide de beber abundante agua, evite el café,
que es una bebida excitante, así como el alcohol. Recuerde
que los exceso desestabilizan.
Entrevista a Betty Suárez, de Restaurante Kalpataru.
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