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A
fortalecer los lazos familiares
Establecer una visión de familia debe ser uno de nuestros
principales objetivos en la vida. Es por eso que Semana Santa
es propicia para realizar actividades que nos lleven a obtener
excelentes resultados.
Sofia de Muñoz
Fotos Maritza Santos
El Diario de Hoy
suplementos@elsalvador.com
El
estrés de la vida diaria y el ritmo adoptado en nuestros
tiempos nos dejan cada vez menos espacio para compartir con
nuestra familia. Esta ausencia de interacción puede
generar problemas en el desarrollo de las habilidades sociales
de los hijos, que los afectarán para toda su vida.
Dentro de este contexto es importante que los padres de familia
y adultos responsables tomen conciencia de tal aislamiento,
se preocupen por recuperar su rol protagónico, establezcan
su visión de familia y comiencen a crear los espacios
necesarios para dialogar con ellos.
Un momento propicio de acercamiento son las vacaciones de
Semana Santa, época ideal para descansar, interactuar
y alimentar la salud mental de los hijos. Para ello es importante
trazar un objetivo y planificar cada actividad en conjunto,
tomando en consideración la opinión de todos
los miembros de la familia, de acuerdo a las posibilidades
económicas.
La niñez comprende desde el nacimiento hasta los 18
años, y hoy en día se hace mucho énfasis
en la estimulación temprana de los 0 a los 3 años,
época en que se van desarrollando las neuronas.
De igual forma, el resto de etapas, como la adolescencia,
demandan mucho apoyo de los padres y el mostrar interés
por sus actividades. Es por eso que a la hora de planificar
los días de esparcimiento se deben considerar las necesidades
de los miembros, las cuales podemos cumplir mediante la realización
de actividades gratificantes para todos.
Mucho
por hacer
Dentro de esta planificación se pueden incluir paseos
al aire libre, juegos interactivos, desarrollo de tareas del
hogar -como arreglar el jardín, reparar algo dañado
o cocinar juntos-, algo que involucre mucha creatividad y
permita la feliz convivencia de todos sin excepción.
También el participar de las actividades religiosas
es muy importante para fortalecer los lazos y crear un ambiente
de armonía.
Las vacaciones, además, son idóneas para eliminar
sentimientos de culpa, sobretodo cuando las parejas han pasado
por divorcios o constantes riñas, y esta culpabilidad
se proyecta sobre los niños.
Es de aprovechar el momento de romper dichas ataduras, aceptarnos
con nuestros propios errores y ponernos en la capacidad de
aprender, sin que los hijos tengan que pagar los platos rotos.
Cuando se tienen vástagos de diferentes edades, es
necesario comprender cada una de sus necesidades para hacer
una buena planificación de las vacaciones. Si es preciso
dar alguna autorización para que los adolescentes salgan,
habrá que establecer con claridad las reglas de la
casa, para que todos tomen conciencia de ellas y las cumplan.
En determinados casos, los hijos adoptan una actitud de rechazo
cuando se sienten invadidos en su privacidad. Es en ese momento
cuando los padres deben charlar y escuchar todo aquello que
los inquieta.
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