¿Es
posible evitar el fracaso
escolar?
El
rendimiento en la escuela por
debajo de lo normal puede tener
múltiples causas. Algunas
suelen ser de origen
físico como enfermedades,
trastornos sensoriales, mala
alimentación o lesiones
del sistema nervioso central.
Se
habla de fracaso escolar cuando
el niño no ha sido capaz
de superar el curso
académico. Así
pues, las notas suelen ser el
criterio utilizado para reconocer
esta condición. Sin
embargo, hay alumnos que
aún con buenas
calificaciones no se sienten
satisfechos, sino frustrados. Por
eso, según los expertos,
puede hablarse de malogro cuando
el niño rinde por debajo
de su capacidad. Este
bajo rendimiento se da en
niños con cociente
intelectual normal, que no tienen
trastornos físicos y que
tampoco han sufrido unas
circunstancias negativas para su
desarrollo escolar. Muchas
veces no se debe hablar de
"fracaso escolar" propiamente
dicho, ya que el rendimiento por
debajo de lo normal puede tener
múltiples causas. Estos
motivos podrían
encontrarse en el propio
niño. Así pues hay
causas de origen físico
como enfermedades, trastornos
sensoriales, mala
alimentación o lesiones
del sistema nervioso central.
Pero, también las hay de
origen intelectual, ya que un
cociente por debajo o por encima
de la media también
acarrea problemas en el quehacer
académico. Muchas
causas De
igual modo, el mundo afectivo y
emocional desempeñan un
importante papel en la vida
escolar del niño. La
depresión es muy
típica en adolescentes, y
la hiperactividad, una baja
autoestima o ansiedad pueden
influir mucho a la hora de
enfrentarse a los estudios.
La
familia puede ser también
el origen del problema.
Según estudios de
expertos, un ambiente severo en
casa, una excesiva disciplina,
padres que esperan demasiado de
sus hijos, cambios bruscos en el
seno familiar o una desmedida
protección repercuten de
forma negativa en la vida escolar
del niño. La
escuela también juega un
papel importante en el desarrollo
académico del infante. La
masificación en las aulas
o lo apretado de los programas
con frecuencia impiden que la
enseñanza sea
individualizada y se preste la
atención adecuada a cada
alumno. Ante
un mal estudiante, lo primero que
se debe hacer es abandonar la
creencia de que es una persona
que no sirve para nada o que es
un vago. Si las cosas no marchan
bien en la escuela no es
necesariamente culpa del alumno.
Lo principal en estos casos es
conseguir que los chicos se
encuentren integrados en una
actividad que les permita
desarrollarse de forma completa.
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