Diciembre de 2001
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Dulces desde Brasil

Las monjas portuguesas fueron quienes llevaron a Brasil el arte de la confitería y la producción de pequeñas joyas-dulces puestas sobre papel cortado. Hoy en día, los salvadoreños podemos saborear estas delicias centenarias sin viajar al país sureño.

Rhina Ventura I El Diario de Hoy

Con la influencia de los portugueses, las hijas de los grandes señores brasileños que estudiaban en los conventos enseguida se convirtieron en expertas reposteras, maestras en el manejo del azúcar.

En la actualidad, el arte de la confitería demanda mucho tiempo, de ahí que los finísimos dulces de otros tiempos se encuentran casi extintos al ser sustituidos por los de fácil producción, hechos a base de leche condensada que imitan en sabor a los primeros.

El más famoso es el brigadeiro, adorado por los niños y obligatorio en los cumpleaños infantiles. Otros son: olho-de-sogra, quindim, cajuzinho, suspiro, bombom de nozes, bem-casados y camafeu.

Doña Lis de Harrison, originaria de Brasil, es quien se ha dado a la tarea de dar a conocer el arte y sabor de la confitería de su país. Ella lleva tres años comercializándolos en El Salvador, y durante este tiempo han sido bien recibidos en restaurantes, hoteles y reuniones familiares y sociales.

Los dulces brasileños están elaborados con mezcla de leche y frutas, son súper naturales porque no contienen preservantes. Los colorantes se utilizan al final del proceso nada más para darle una decoración llamativa. Fuera de refrigeración tienen una duración de quince días, mientras que en el refrigerador se mantienen hasta por seis meses.

Ricos en toda ocasión

Por su delicioso e inconfundible sabor, los dulces brasileños son los preferidos en las fiestas de Navidad, comuniones, bautizos, bodas, cumpleaños y en cualquier ocasión que desee degustar un buen producto.

"En mí país ninguna fiesta sabe bien si no hay de estos caramelos. Todos saben que deben estar listos en un azafate junto al pastel", comenta doña Lis.

El tiempo de preparación es de unas tres horas, incluyendo la fase de decoración. Las formas son tan caprichosas como los colores, ya que dependen de la ocasión en que se deseen degustar. Por ejemplo, en Navidad sobresalen los tonos verde y rojo.

El costo depende del acabado de la caja y de la cantidad de dulces que ésta contenga. La caja más sencilla de seis dulces cuesta 12 colones y la más grande de 20 tiene un valor de treinta y cinco colones. Las chongas le dan un toque especial a las cajitas, que se decoran de acuerdo a la ocasión.

Si desea incluir estos deliciosos dulces en su banquete de fin de año, debe hacer los pedidos por lo menos con una semana de anticipación. La dirección es 7a. Calle Oriente Bis, Block 3, casa #1, Colonia Santa Mónica, Santa Tecla.Tel. 228-0517.



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