Dulces
desde Brasil Las
monjas portuguesas fueron quienes
llevaron a Brasil el arte de la
confitería y la
producción de
pequeñas joyas-dulces
puestas sobre papel cortado. Hoy
en día, los
salvadoreños podemos
saborear estas delicias
centenarias sin viajar al
país
sureño. Rhina
Ventura I El Diario de
Hoy En
la actualidad, el arte de la
confitería demanda mucho
tiempo, de ahí que los
finísimos dulces de otros
tiempos se encuentran casi
extintos al ser sustituidos por
los de fácil
producción, hechos a base
de leche condensada que imitan en
sabor a los primeros. El
más famoso es el
brigadeiro, adorado por los
niños y obligatorio en los
cumpleaños infantiles.
Otros son: olho-de-sogra,
quindim, cajuzinho, suspiro,
bombom de nozes, bem-casados y
camafeu. Doña
Lis de Harrison, originaria de
Brasil, es quien se ha dado a la
tarea de dar a conocer el arte y
sabor de la confitería de
su país. Ella lleva tres
años
comercializándolos en El
Salvador, y durante este tiempo
han sido bien recibidos en
restaurantes, hoteles y reuniones
familiares y sociales. Los
dulces brasileños
están elaborados con
mezcla de leche y frutas, son
súper naturales porque no
contienen preservantes. Los
colorantes se utilizan al final
del proceso nada más para
darle una decoración
llamativa. Fuera de
refrigeración tienen una
duración de quince
días, mientras que en el
refrigerador se mantienen hasta
por seis meses. Ricos
en toda
ocasión Por
su delicioso e inconfundible
sabor, los dulces
brasileños son los
preferidos en las fiestas de
Navidad, comuniones, bautizos,
bodas, cumpleaños y en
cualquier ocasión que
desee degustar un buen
producto. "En
mí país ninguna
fiesta sabe bien si no hay de
estos caramelos. Todos saben que
deben estar listos en un azafate
junto al pastel", comenta
doña Lis. El
tiempo de preparación es
de unas tres horas, incluyendo la
fase de decoración. Las
formas son tan caprichosas como
los colores, ya que dependen de
la ocasión en que se
deseen degustar. Por ejemplo, en
Navidad sobresalen los tonos
verde y rojo. El
costo depende del acabado de la
caja y de la cantidad de dulces
que ésta contenga. La caja
más sencilla de seis
dulces cuesta 12 colones y la
más grande de 20 tiene un
valor de treinta y cinco colones.
Las chongas le dan un toque
especial a las cajitas, que se
decoran de acuerdo a la
ocasión. Si
desea incluir estos deliciosos
dulces en su banquete de fin de
año, debe hacer los
pedidos por lo menos con una
semana de anticipación. La
dirección es 7a. Calle
Oriente Bis, Block 3, casa #1,
Colonia Santa Mónica,
Santa Tecla.Tel.
228-0517.
SERVICIOS
Con
la influencia de los portugueses,
las hijas de los grandes
señores brasileños
que estudiaban en los conventos
enseguida se convirtieron en
expertas reposteras, maestras en
el manejo del
azúcar.
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