Recuerdos
para siempre "Celebrar
la Navidad en Hungría es
una tradición de hace 150
años. Bajo el
régimen comunista trataron
de eliminar la parte religiosa de
la temporada, nunca se
mencionó algo tan
trascendental como el
naciminiento de
Jesús". Sra.
Ildiko de tesak Algunos
productos relacionados con la
época estaban a la venta y
de alguna manera eran
señal inequívoca de
la temporada que se avecinaba y
que no podía celebrarse a
lo grande como muchos lo
deseaban. Para
doña Ildiko de Tesak,
quien vivió 23 navidades
bajo el régimen comunista
en su ciudad natal Fegyvernek,
localizada a 136
kilómetros al sureste de
Budapest, lo más
interesante y curioso es que
todos los árboles
navideños en su
país son pinos naturales,
cosa que siempre gusta a su madre
por ser frescos e inundar la casa
con el aroma. Este
símbolo, explica, no es
decorado con las tradicionales
esferas de color rojo o verde,
sino con dulces cuyos envoltorios
traen impresos ángeles
sobre fondo dorado y orillas
rojas, que más tarde son
unidos con hilos para colocarlos
alrededor del
árbol. "Recuerdo
que los padres decoran el
árbol en secreto, porque
supuestamente el niño
Jesús lo trae. Los chicos
se duermen desde temprano y
así tienen oportunidad
para decorarlo, hacia la
medianoche los despiertan para
que lo vean. Es algo
impresionante, se encuentra listo
el mismo día de la
Navidad". En
Hungría no es costumbre
colocar el árbol desde los
primeros días de
diciembre, sino que lo hacen el
mismo día de
Navidad. Lo
más importante es darle
regalos a los niños
más que a los adultos,
aunque también se comparte
con ellos. Los obsequios son
puestos bajo el árbol y
antes de que los menores los
tomen cantan una canción
navideña y luego los abren
previo a la cena. Para
la media noche El
24 por la noche siempre hay
pescado acompañado de
papa, arroz o pasta y ensalada o
un poco de verdura y luego los
típicos dulces que se
encuentran rellenos de jalea y
nueces. "Para
el 25 tomamos sopa de gallina con
una pasta especial llamada
caracol, acompañada de
repollo agrio relleno.
Ésta (la pasta), recuerdo,
la preparaba mi abuela y en
cierta ocasión se unieron
todas las vecinas para hacerla...
era algo
típico". Ahora
son más los que asisten a
misa el 24 a la media noche. La
madre de doña Ildiko
expresa que con el cambio de
régimen se empezó a
vivir la Navidad de diferente
manera. "En Hungría hubo
revolución en 1956 y desde
entonces nunca se paró de
luchar por lograr cambios, aunque
la revolución cobró
muchas vidas y sangre. Desde el
89, cuando cayó el muro de
Berlín, se dió el
cambio tan esperado. Varias
personas durante el
régimen también
fueron a la iglesia y no les
importaba el castigo de no haber
tenido aumentos en su trabajo,
desafiaban lo que fuera y a quien
fuera", evoca. La
familia Tesak ha adoptado un poco
de las costumbres de acá,
aunque tienen sus reservas sobre
la celebración que muchos
toman como si fuese carnaval y
saturan hasta sus hogares con
múltiples
colores. Para
mantener la tradición de
su país, por muchos
años doña Ildiko
trató de conseguir
árboles naturales, que
aunque caros no escatimó
esfuerzos por adquirirlos y
recordar su tierra. "Recuerdo
que por el Café de don
Pedro se ubicaba un señor
para vender pinos que aseguraba
venían de Canadá.
El calor que hace en este
país impidió que se
mantuviera en buenas condiciones,
las ramas se caían como si
se estuvieran
derritiendo". Ahora
se ha quedado con el artificial
en verde oscuro que siempre le
evoca recuerdos de sus
años de infancia. Ella
admite no estar acostumbrados a
decorar cada rincón de la
casa y sólo lo hacen en la
sala y el comedor. "Si
alguien llega a mi casa puede
creer que aquí no se vive
la Navidad, porque no encuentra
tanto detalle típico de la
temporada. Pero se equivocan,
porque aquí reina siempre
ese sentimiento que compartimos
en familia".
SERVICIOS
Patricia Rivera Hasta
antes de 1989, previo a la
caída del comunismo y la
separación de la
Unión Soviética,
las navidades en Hungría
fueron solo fechas para vivirlas
entre familia y compartir
momentos en la intimidad del
hogar; lo demás estaba
prohibido.
Algunas
familias incluyen en su
menú pollo, cerdo frito y
pavo, y degustan los tres
platillos; otras sólo
cocinan uno. De postre son
preparadas milhojas pero sin
crema, solo jalea, y las cortan
en forma de herradura.
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