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Cocine
con Mauricio Bonilla
El
baile se le da de maravilla y en la cocina no se queda atrás.
Su faceta de cocinero surgió de la necesidad y no se rige
por ninguna dirección: inventa, crea platillos sencillos
con sabores dictados por su paladar
Verónica Ferrufino
El Diario de Hoy
estilosdevida@elsalvador.com
Si
de manías hablamos, Mauricio cocinero se pinta sólo.
La cebolla y el ajo dan un buen sabor, pero deben desaparecer de
su vista al momento de haber cumplido su función en el platillo
que esté preparando.
¿Ensuciarse de comida? Jamás. Una toallita lo acompaña
en cada paso de su receta: que si corta por acá, se limpia;
que si mueve por allá, se limpia; que si probó la
sazón, debe limpiarse de inmediato para disfrutar su quehacer
a plenitud.
Los hongos le fascinan, por lo que están presentes en la
mayoría de sus recetas.
No soy especialista, pero no me muero de hambre, dice
a manera de excusa mientras mueve por aquí y por allá.
Aunque observamos que no improvisaba en ninguno de los momentos
del casi ritual de cocinar. ¡Qué conste!
Digo ritual por aquello del paso a paso, en absoluto me refiero
a la parsimonia de movimientos: es todo un torbellino cocinando.
Sin complicaciones
La característica más marcada de la comida que prepara
Mauricio Bonilla es la practicidad. No me complico. Soy rápido,
porque nunca tengo tiempo, asegura el artista.
Todos sus platillos son combinaciones de ingredientes que no lleven
grandes esfuerzos de preparación.
La comida no le gusta muy salada, aunque confiesa que sí
le gusta utilizar sazonador.
Origen
En su juventud, le tocaba cocinar de emergencia para tenerles comida
a sus cuatro hermanos, ya que todos trabajaban.
A mi mamá nunca le gustó cocinar (compraba comida
ya hecha), sólo a mi hermana menor, a mi hermano mayor y
a mi papá.
Según Bonilla, la cocina nunca fue en su niñez
y adolescencia el lugar de convivencia familiar.
Ahora, el tiempo le impide a Mauricio Bonilla crear y realizar nuevas
recetas, pero se defiende muy bien y disfruta el momento en que
lo hace.
La comida italiana, el arroz blanco, la molleja y el pollo con hongos
y semilla de marañón están entre sus platillos
favoritos; para el desayuno, huevo picado con chile, cebolla, hongos
y una taza de cafecito. También en las comidas la manía
está presente.
Cuando voy a los restaurantes, pregunto los ingredientes del
platillo, platica entre la carrera de cortar los vegetales
de la ensalada y atisbar si al pollo le falta poco para dorar.
Pollo
San Mauricio
Ingredientes
1 pollo marinado con una cebolla, un poquito de vinagre y sal
1 lata de
champiñones
4 onz de semilla de marañón
1 copita de
vino o cerveza
Sazonador de pollo
Salsa inglesa
Sal al gusto
Procedimiento:
En una sartén con aceite caliente, sofría el pollo
ya marinado y añádale sal y sazonador al gusto.
Cuando se está dorando, agregue la semilla de marañón
y, luego, los champiñones. Combine todo muy bien.
Al final, póngale la cerveza o el vino y un poquito de salsa
inglesa.
Este platillo lo puede acompañar con arroz (hervido sólo
con sal y agua) con elotitos, ejote y zanahoria; además de
una ensalada fresca de lechuga romana con tomate, pepino y rábano.
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