Un Mundial que quedó en deuda

El Mundial Corea y Japón 2002 fue todo un derroche de tecnología, sin embargo faltó la más importante, el fútbol. Foto: AP

Corea y Japón 2002. El primer Mundial del siglo no estuvo ajeno a todo lo que rodea el fútbol. Alegrías, controversias, gloria, decepciones y sorpresas, sin embargo, las dos últimas fueron las verdaderas protagonistas .

Si nos preguntaran qué palabras resumirían el Mundial de Corea y Japón, nos atreveríamos a decir que esas serían decepción y sorpresa.

La primera porque no alcanzó a ser un Mundial como los otros. En palabras de Maradona y algunos críticos Corea y Japón fue un mundial “mediocre”, por la calidad de juego mostrado por los 32 participantes y por el arbitraje, que merece un capítulo aparte.
Y la segunda, porque pese a todo lo que se diga, el Mundial nos deparó muchas sorpresas y algunos vívidos ejemplos de que el fútbol sí está en un perpetuo movimiento.

Y no se hicieron esperar, aparecieron en la misma primera ronda. Quien no recuerda el histórico triunfo de la debutante Senegal sobre la defensora del título Francia.

O como olvidar el brillante papel de los co anfitriones, Japón y Corea del Sur, que ganaron sus respectivos grupos frente a equipos considerados “grandes”. O a Estados Unidos siendo la bomba del torneo, llegando a octavos de final a expensas de Portugal, otro “poderoso”.

Y mientras los mansos heredaron la tierra, los favoritos se precipitaron en el abismo. Ni franceses ni argentinos supieron dónde poner pie y tropezaron, cayeron ignominiosamente en la primera ronda.

Si bien es cierto que después mejoró, la herida ya estaba abierta para salvar el cuerpo y este mundial pasará a la historia como, para muchos, el peor mundial de la historia.

Se nos fue el Mundial y en la memoria nos quedará, al menos hasta el 2006, la fiebre enloquecida de los coreanos, la algarabía de los japoneses, los arbitrajes decepcionantes y apenas un poquito de fútbol. Demasiado poco.

Brasil llegó cabizbajo y se fue bailando

Aferrado a la calidad de sus estrellas. Brasil olvido los sinsabores y humillaciones y se marchó con el " Penta". Foto: AP

Brasil agrandó su leyenda mundialista ganando su quinto título de la mano de un “Fenómeno” llamado Ronaldo Luiz Nazario de Lima apoyado de la calidad de sus compañeros.
Brasil se hizo con el “penta” en el Mundial en el que menos favorito aparecía en las apuestas iniciales. Pero el extraordinario talento de sus jugadores le permitió alzarse con el título con una marca perfecta: siete victorias en igual número de encuentros.

Su máxima estrella fue Ronaldo, máximo goleador del torneo con ocho tantos. El ex delantero del Inter, ahora del Real Madrid, se tomó la revancha del lúgubre recuerdo de la final de hace cuatro años, cuando la canarinha fue aplastada por la Francia de Zinedine Zidane.

Debutó en la competición con una polémica victoria (2-0) sobre Turquía, pero encadenó dos triunfos más claros frente a China (4-0) y Costa Rica (2-5). En los octavos de final se impuso a Bélgica por 2-0, en cuartos se deshizo de Inglaterra por 2-1, para muchos en el mejor partido del Mundial. En semifinales pasó apuros para despachar a Turquía (1-0) y en la final, la séptima de su historia, se impuso a Alemania por 2-0.

Pero, el Brasil que conquistó el “penta” distó mucho de los tres anteriores campeones canarinhos. Johan Cruyff lo define como un equipo que jugó al “antifútbol”.
A pesar de todo, el campeonato mundial le alcanzó a Brasil para ganar el prestigioso premio Príncipe de Asturias, en septiembre, “por constituir un ejemplo permanente para millones de jugadores y aficionados a este deporte (el fútbol)”.

Lo mejor: La afición coreana
Cómo olvidar a la “Marea Roja” coreana que le puso color a un mundial deslucido y mostró el verdadero espíritu deportivo vivando, muchas veces, incluso a sus rivales.
Lo malo: El pésimo arbritraje
Los hombres de negro fueron protagonistas para mal en la Copa Mundial. Italianos y españoles sufrieron en carne propia el descaro de algunos árbitros, amén de otros, muchos, “fallos”.
La decepción: El papel de Argentina y Francia
Llegaron como claros favoritos y no alcanzaron a superar ni la primera ronda. Argentinos y franceses salieron por la puerta trasera de un Mundial que los vio como reyes y salieron vasallos.
La sorpresa: El tercer lugar de Turquía
Llegaron sin hacer mucha algarabía y poco a poco fueron reclamando un lugar en el Mundial. Empezaron mal con Brasil, pero el final la justicia les regaló un tercer lugar más que merecido.

 



 

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