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La Transfiguración, un acto de fe

Durante las fiestas agostinas, el principal homenajeado es nuestro Patrono El Divino Salvador del Mundo, quien se ha convertido en un símbolo de la fe católica salvadoreña. Únase usted también a esta gran celebración religiosa.


Rhina Ventura
El Diario de Hoy

La fiesta dedicada al Divino Salvador del Mundo es una tradición que tuvo sus orígenes en la época de la Colonia. Esta conmemoración se concentraba en una solemne misa en la que se daban cita la mayoría de devotos católicos.

Es sorprendente cómo la tradición se ha ido transmitiendo de una generación a otra hasta nuestros días.

La celebración de las fiestas agostinas se realiza en San Salvador del 1 al 6 de agosto. Sin embargo, para los cristianos el día 5 es el más importante, porque en esa fecha se lleva a cabo la procesión y la Transfiguración del Santo Patrono.

Los preparativos de las ceremonias religiosas inician varios meses antes, y participan las máximas autoridades de la Iglesia Católica, cuerpos de seguridad y feligreses de las diferentes parroquias del área metropolitana. La comisión encargada de la organización es presidida por el arzobispo de San Salvador, Monseñor Sáenz Lacalle.

Este año la procesión saldrá a las 3:45 p.m. de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús hasta culminar frente a la Catedral Metropolitana, donde se llevará a cabo la Transfiguración o “Bajada”, como le llaman muchos católicos. El día siguiente, el 6 de agosto, se realizará la misa a las 9:00 a.m.en la Catedral.

Como es tradición, el Santo Patrono recorrerá la procesión en un anda de madera cargada por 42 hombres, la cual ha sido fabricada por los Adoradores Nocturno de la Iglesia Corazón de María. Los feligreses de las catorce vicarías, formadas por iglesias de diferentes zonas de la Arquidiócesis de San Salvador, participarán en este acto alternándose la tarea de llevar sobre sus hombros al Divino Salvador.

Un símbolo de esperanza


En la Transfiguración, el Santo Patrono baja al cosmos con su vestimenta de color rojo y sale transformado con un nuevo ropaje blanco. “Para los cristianos este acto es todo un simbolismo de fe, ya que significa un cambio del martirio a la gloria de la resurrección”, comenta monseñor Rafael Urrutia, miembro de la comisión organizadora.

El monumento en donde tendrá lugar la Transfiguración se empezará a construir la noche del 2 de agosto frente a la Catedral Metropolitana. Contará con una base de estructura metálica de trece metros de altura, la cual se adornará para luego colocar el mundo, que es de donde saldrá el Santo Patrono.

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