< Inicio del sitio


CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS
 

 

Del siglo XVI al XVIII

Esas celebraciones católicas de la villa de San Salvador fueron mezcladas casi de inmediato con la ceremonia de exhibición del Pendón Real, estandarte representativo del imperio ibérico que cada cinco de agosto era sacado de las instalaciones del cabildo (ayuntamiento o alcaldía) y paseado por las calles polvorientas, con el propósito de que los hombres y mujeres de aquella ciudad de gruesos muros y techos de paja o teja renovaran sus votos de fidelidad al supremo monarca de España y América.

El Diario de Hoy


De esta manera, los festejos dedicados a España y al Salvador del Mundo abarcaban los días cinco y seis de cada octavo mes del año y revelaban la unión existente entre los poderes terrenales y celestiales que regían a esta porción del Nuevo Mundo.

Aunque las actividades de júbilo y alegría popular y gubernamental estaban centradas en la víspera, la misa solemne era desarrollada el día seis, entre los gruesos muros de la Iglesia Parroquial, construida al oriente de la Plaza de Armas del tercer asentamiento de San Salvador, lugar ahora conocido como Plaza Libertad.

Desde el altar mayor de ese templo, una pesada escultura del Salvador del Mundo contemplaba el paso del tiempo por entre aquellas personas y calles, sin esperanza alguna de que sus más de dos toneladas fueran alzadas en hombros y sacadas a recorrer los vericuetos de aquella creciente urbe española en tierra salvadoreña.

Dos siglos y medio más tarde, las costumbres de muchos habitantes de San Salvador alarmaban a los clérigos, porque eran demasiado relajadas y disolutas, al grado tal que el lugar fue señalado por muchas personas como la Sodoma y Gomorra del Reino de Guatemala. Por tal motivo, fue bien visto el castigo divino que se manifestó el 30 de mayo de 1776, cuando la capital de la provincia de San Salvador fue arruinada por un violento terremoto, originado por la fosa de subducción y calculado, en fechas recientes, en 7.5 grados en la escala de Richter.

Dicho evento terráqueo también destrozó al templo de Dolores Izalco y causó más daños en la Alcaldía Mayor de Sonsonate y en otros puntos del Reino.

Ante los vaivenes de la tierra, el temor y el horror se apoderaron de los hombres y mujeres del lugar, al grado tal que a partir de ese momento abarrotaron las iglesias y ermitas en busca del perdón de los cielos para los pecados cometidos.

Tan grande oportunidad no fue desaprovechada por el virtuoso párroco Isidro Sicilia, quien encargó el esculpido y pintado de una imagen portátil del Salvador del Mundo al más notable y hábil escultor, grabador, pintor y dorador de imágenes de toda la región. Se llamaba Silvestre Antonio García y era devoto de San Francisco de Asís, al grado tal que vestía el hábito de su orden con el grado de terciario, es decir, un lego cuya fortuna estaba en función de los pobres y las causas nobles.

Con el tallado y pintado de la madera de un naranjo seco que había en su propiedad, Silvestre García cumplió el encargo sacerdotal y, para agosto de 1777, una nueva imagen del Salvador del Mundo fue colocada en el altar mayor de la Iglesia Parroquial de la capital provincial. Así surgió el "Colocho", como denominó el pueblo a esa escultura religiosa.

< REGRESAR A FIESTAS DE EL SALVADOR

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal