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Este año, los actos religiosos fueron muy concurridos
Transfiguración renueva la fe de los católicos

Miles de católicos se congregaron frente al atrio de la Catedral Metropolitana, en San Salvador, para conmemorar la ascensión del Divino Salvador del Mundo

Iván Gómez
El Diario de Hoy

Por segundo año consecutivo, la Iglesia permitió a la población acercarse a la imagen del Divino Salvador del Mundo. La retribución para decenas de feligreses fue cargar sobre sus hombros la centenaria imagen del hijo de Dios. Foto: EDH/Nelson Dueñas

Contrario a otros años, la lluvia no se presentó la tarde del lunes durante el desarrollo de las festividades religiosas en honor del Divino Salvador del Mundo (patrono de San Salvador).

Bajo el lema “Levantemos el corazón”, miles de creyentes se hicieron presentes a la tradicional festividad religiosa, que marcó la víspera de cierre de las vacaciones agostinas.

Desde horas antes que iniciara la procesión, que partió de la Basílica Sagrado Corazón de Jesús, los feligreses se reunieron en los alrededores de atrio de Catedral, a la espera de la llamada “Bajada” de la imagen del santo patrono capitalino.

El recorrido, que inició a eso de las tres y media de la tarde, culminó dos horas después frente a Catedral, lugar donde se desarrolló la ceremonia de transfiguración del Señor.
Con la intención de incrementar la espiritualidad, por segundo año consecutivo, la imagen no fue conducida en carroza.

Durante la procesión, el Divino Salvador del Mundo fue cargado en hombros, como parte de la participación activa de los creyentes.

Entre los privilegiados destacan los miembros de fraternidades religiosas como los Adoradores del Santísimo y los del Santo Entierro de Usulután.

Lea además

 

 

“La Bajada” sin problemas

La ascensión entre ángeles y apóstoles

La Transfiguración

La ceremonia religiosa consistió en el cambio de vestidura de la imagen del santo, pasando de un color rojo intenso a un blanco. El cambio de ropaje se realizó en el interior de la estructura, que medía más de 13 metros de alto. Fue construida para la ocasión y ubicada frente al atrio de la Catedral.

La imagen capta el momento en que el patrono de El Salvador descendió al interior de la estructura para cambiar el vestuario rojo y luego aparecer con ropaje blanco. Foto: EDH/Nelson Dueñas

Con las actividades desarrolladas, la Iglesia simbolizó lo escrito en la Biblia.
Según el libro sagrado, Jesús se hizo acompañar, en el Monte Tabor, de los apóstoles Pedro, Juan y Santiago. En ese lugar, cita la Biblia, ocurrió la Transfiguración del Hijo de Dios.

Entusiasmo

Para la Iglesia Católica, la Transfiguración representa un momento clave en la vida de Jesucristo y de los tres apóstoles que presenciaron el acontecimiento.

El Arzobispo de San Salvador, monseñor Fernando Sáenz Lacalle, encabezó los actos religiosos, seguido de seminaristas y religiosos de la diócesis capitalina, que vitorearon junto a la feligresía, cánticos y emblemas relacionados a la festividad católica.

A la festividad acudieron creyentes de todas las edades, procedentes en su mayoría del Gran San Salvador.
Paula Pleités, a sus 82 años y con alguna dificultad para caminar, se trasladó desde la comunidad Iberia hasta Catedral.

Acudir a la Transfiguración “es una tradición que mantenemos en la familia. Sólo he faltado en dos años, cuando mis hijos me llevaron a vivir a Guatemala”, dijo.
Así como la anciana, miles de personas acudieron al encuentro con fervor religioso.

El Salvador entre su pueblo

Durante la procesión, la gente gritaba “Divino Salvador, levantemos el corazón, existes en El Salvador”.

“ Estoy sorprendido de ver tanto padre de familia cargando sobre sus hombros a sus hijos”, dijo monseñor Gregorio Rosa Chávez.

 

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