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Esperanza
y devoción
Los
salvadoreños volvieron a confirmar su esperanza y devoción
en el Divino Salvador del Mundo, al participar en la tradicional
Bajada, que este año reunió a miles frente a
la Catedral Metropolitana de San Salvador.
elsalvador.com
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| Imagen del Divino Salvador del Mundo
pasando por el Palacio Nacional. Foto:
EDH/Alex Sanabria |
A media tarde, una cadena de radio y televisión católica
invitaba a participar en la representación del relato
bíblico, conocido por los salvadoreños como
la Bajada.
Mientras en la Basílica del Sagrado Corazón
de Jesús se llevba a cabo la Oración de las
Vísperas, que mediante lectura de salmos, oraciones
y reflexiones, preparaba a los fieles al recorrido de la imágen
del Divino Salvador del Mundo hasta la Catedral Metropolitana.
En la primera cuadra, los cargadores fueron miembros de la
Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) de la Policía
Nacional Civil. Después el intercambio fue entre representantes
de las 140 parroquias de la Arquidiócesis de San Salvador.
Por segundo año consecutivo, la imágen se desplazó
en un anda cargada por 42 personas. Los organizadores
dijeron que el anda sustituye a la carroza, porque pretendían
que la figura religiosa estuviera más cerca de los
asistentes.
El arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle
y el alcalde capitalino, Héctor Silva, encabezaron
la peregrinación, en la que devotos y curiosos observaban
al Divino Salvador del Mundo adornado con flores naturales.
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| Monseñor Fernando Saenz Lacalle,
durante el acto de la Bajada del Divino Salvador del Mundo,
hecho acaecido frente a la Catedral Metropolitana donde
se dieron cita decenas de fieles católicos. Foto:
EDH/Nelson Dueñas |
Mientras banderas blancas, expresiones de fé católica,
aplausos y cánticos religiosos acompañaban al
Colocho cuando se movía entre los miles
de salvadoreños que llegaron desde el interior y fuera
del país para presenciar la Transfiguración.
Frente a la Catedral Metropolitana estaba preparada una carroza,
cuya cúspide representaba un globo que se abrió
para dar paso por unos minutos al aparecimiento de la imágen
del Salvador de Mundo con una vestimenta ocre qie fue acompañada
por la interpretación del Himno Nacional.
Rápidamente descendió y minutos más
tarde, la figura patronal rompió el esférico
y en señal de bendición surgió con una
vestimenta púrpura decorada con el Escudo Nacional,
que despertó lágrimas, expresiones de esperanza
y aplausos entre la concurrencia que también entonaba
el Himno al Divino Salvador del Mundo.
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