| |
Los
Símbolos migueleños
No
sólo el carnaval es el emblema de la Perla de Oriente.
También cuenta entre sus distintivos con un himno,
un escudo y una bandera tricolor
Enrique Maldonado
Suplemento Carnaval
equipoweb@elsalvador.com
|
|
|
Los símbolos
de San Miguel resumen las características de
su población.
|
Es fácil afirmar que los migueleños cuentan
entre sus emblemas al C.D. Aguila y el Carnaval.
No obstante, de manera oficial la ciudad tiene como sus distintivos
una bandera, himno y escudo.
El espíritu de esos emblemas es representar a la Perla
de Oriente como una población emprendedora y laboriosa.
En suma, son una invitación a los nacidos en esa tierra
a sentirse satisfechos, sobre todo, de poseer bienes y familia.
Asimismo, de su cálido clima.
Para el caso, el escudo es una suma de elementos que resumen
las principales características del municipio.
Es obra del artista migueleño Virgilio Rodríguez
h. No se tienen datos biográficos del creador.
En la base hay una rama de café y otra de algodón,
que en un tiempo representaron los principales rubros de que
en años anteriores daban vida a la actividad económica
del municipio de San Miguel, cuando se cotizaban alto en el
mercado mundial.
Es una alegoría que incluye al Arcángel San
Miguel como protector de la población.
Las palmas simbolizan la búsqueda de la paz entre ciudadanos.
También figuran el libro de la ciencia, el cuerno de
la abundancia y la rueda alada que simboliza el trabajo.
Al centro sobresale el majestuoso cono del Chaparrastique,
mole dominante en gran parte del territorio de Oriente.
Bandera e himno
Tres franjas horizontales dan forma a la bandera: la superior,
azul; la del centro blanca, donde destaca la figura del escudo,
y la inferior, roja.
El himno se puede tomar como un panegírico de las principales
características del suelo y ciudadanos migueleños:
tenacidad, nobleza, fervor religioso.
La letra es creación de Rolando Velásquez. La
música fue compuesta por Napoleón Rodríguez.
|
Himno de San Miguel
Noble pueblo de gestas
gloriosas/
a tu heráldica quiero cantar/
con las voces más puras y hermosas/
que pudieran del alma brotar.
Dulces pueblos de heroicos blasones/
el arcángel Miguel le heredó/
su áurea espada y fuertes legiones,/
con que el ángel del mal destrozó.
Y te dio su bravura y su noble/
corazón, adalid generoso, dio a/
tus hijos la fuerza del roble y a/
su fuerza un destino radioso.
Es por eso tu tierra bendita/
un hogar maternal y sereno,/
donde el aspín del mal no se agita/
y se siente el afán de ser bueno.
El Señor te conoce clemente,/
haya gracia, que es el timbre preclaro/
de que nunca tu entraña alimente/
ni al tirano ni al ruín ni al ignaro.
|
|
< Regresar
al inicio
|
|