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Una
ajetreada noche de carnaval
Mientras
unos bailan, otros mantienen guardia en espera de atender
cualquier emergencia. Así se viven las noches de carnaval
en los hospitales y cuerpos de socorro.
Flor Lazo
Suplemento Carnaval
equipoweb@elsalvador.com
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Las primeras horas del
carnaval son tranquilas en los
hospitales. El ritmo aumenta conforme avanza
la noche.
Fotos diario de oriente/ Flor lazo
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Los grupos que prestarán servicio se planifican con
varios meses de anterioridad, también los equipos de
apoyo para atender una posible emergencia.Todos están
listos para asegurar la seguridad y la salud de las personas
que asisten a las fiestas del carnaval, o a cualesquiera de
las actividades de las fiestas patronales.
De antemano se sabe que el trabajo se incrementará
entre un 30 y 40 por ciento más de lo normal. Esta
es una de las noches más movidas en la sala de emergencias
del Hospital Nacional San Juan de Dios de San Miguel, que
sólo se compara con las noches de Navidad y de año
nuevo.
La subjefe de enfermeras de este nosocomio, Rosa Lidia Hernández,
sabe muy bien lo que es perderse alguno de los carnavales
para quedarse cubriendo un turno en la sala de emergencias.
La profesional recuerda una ocasión en la tuvo que
ver las luces de los fuegos artificiales, desde el quinto
piso del hospital, y escuchar la pegajosa música de
las orquestas que estaban ubicadas sobre la Roosevelt. A
veces es muy triste saber que no se puede acompañar
a la familia en las fechas alegres, dice conforme.
Otra de las paramédicos que concuerda con Hernández
es Ana Berríos, que estará de turno mañana
por la noche. La mujer afirma que durante las primeras horas
se entretienen comentando sobre las orquestas del carnaval;
sin embargo, a medida que llega la madrugada y la cantidad
de casos se incrementan, el trabajo es tan absorbente que
las hace olvidarse de lo que sucede fuera del nosocomio.
En una situación similar la pasarán los miembros
del Cuerpo de Bomberos, Comandos de Salvamento o Cruz Roja.
Ellos dejarán su diversión personal para atender
a los posibles lesionados, heridos, golpeados que también
dejará como saldo el XLIV Carnaval de San Miguel
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Blanca
Alicia Cruz,
agente del PIP-Com de la PNC de San Miguel
Lo que más me pesa de estar de servicio
el día de los carnavales es no poder acompañar
a mi familia cuando pasan los desfiles de carrozas o
en los bailes. Después de siete años de
cubrir turno, ya me acostumbré a lidiar
con los ebrios que causan desórdenes |
Walter
González:
Cabo de la PIP-COM de la PNC de San Miguel
Soy de San Vicente y cuando vine por primera vez
al Carnaval, hace siete años, me impresionó
ver tanta gente. Siempre he querido participar de las
fiestas sin necesidad de andar con el uniforme o custodiando
las calles. En estos días nadie tiene licencia
ni permisos ni vacaciones |
Santos
Rivas:
Cocinero de un restaurante migueleño
Si tuviera otra opción, preferiría
ir a bailar con las orquestas del carnaval. Pero mi
obligación es trabajar este día. Trabajamos
el doble de lo acostumbrado y terminamos hasta las cinco
de la mañana, porque vienen muchos clientes solicitando
comida después de bailar toda la noche |
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