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El
Nacimiento de un campeón
Contrario
a lo que se piensa, Club Deportivo Aguila comenzó su
vida con un apoyo total al baloncesto, mismo que le trajo
varios títulos a nivel nacional y regional.
Rodrigo Baires
EL Diario de Hoy
equipoweb@elsalvador.com
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Jugadores
del Equipo de San Miguel Club deportivo Águila
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Para esos años el fútbol no se asomaba en la
mente de sus primeros directivos. Club Deportivo Aguila fue
creado como una institución para desarrollar el deporte
y colaborar socialmente en San Miguel. Su acta de fundación
data del 15 de febrero de 1926, cuando Víctor Vanegas,
carpintero de profesión, y otros nueve migueleños
fueron nombrados directivos del club firmando el documento
en un cuarto de la Casa Azul, un mesón del Barrio homónimo.
"Lastimosamente en tanto traslado esos documentos se
han perdido", dijo Godofredo Laud, socio honorario.
Del béisbol al baloncesto
En sus comienzos el club brindaba los servicios de un salón
de billar, una biblioteca y la conformación de un equipo
de béisbol. "Se comenzó jugando béisbol
por la gran cantidad de nicaragüenses que había
en la ciudad y por su influencia", aseveró Laud,
pero el esfuerzo quedó en ello, debido a la falta de
un campo de juego. Por razones prácticas y económicas,
Elías Laud, socio fundador, recomendó a la directiva
la creación de un equipo de baloncesto. A través
de las gestiones hechas por la entidad deportiva se logró
la obtención de un terreno atrás del Teatro
Nacional de San Miguel, que se constituyó en el primer
escenario deportivo del Aguila. "No estaba encementado
y lo único que hicieron fue cerrarlo con malla de gallinero
y poner los aros", explicó Laud. Años después,
el Ministerio del Interior donaría el terreno de la
actual Cancha Alvarez y el baloncesto migueleño llegaría
a coronarse como el mejor de América Central.
La llegada del fútbol
Treinta años fueron necesarios para que el deporte
de las masas entrara en los planes de Club Deportivo Aguila.
"Cuando el fútbol empezó a tomar categoría
a nivel nacional se nos cruzó por la cabeza la idea
de tener un equipo de fútbol", explicó
Vicente Zelaya, ex directivo. Los esfuerzos de los directivos
se encaminaron al desarrollo del único equipo migueleño
en primera división: el Club Deportivo Dragón.
"Empezamos a apoyar al Dragón y lo hicimos campeón",
recordó Laud, pero problemas internos en la directiva
dejaron sinsabor a los aguiluchos, que decidieron alejarse
del cuadro mitológico... pero no del fútbol.
"La idea de crear un equipo propio nació de Oscar
Fox Quiroz.
Todos lo apoyamos", dijo José Estrada, miembro
de la directiva de aquellos años. Los dirigentes tomaron
a un equipo de segunda división, el Alacranes F.C.,
le cambiaron el nombre a C.D. Aguila, e institucionalizaron
los colores y el escudo.
El equipo de fútbol del Club Deportivo Aguila nació
según decreto del Diario Oficial el 26 de junio de
1956 y con ello, varios jugadores del Dragón, como
Juan Francisco Barraza, Esteban Blanco y Manuel Larios, se
incorporaron a sus filas. Durante su primera intervención
en la Liga de Ascenso casi perdió la categoría.
Los antiguos jugadores del Dragón estaban castigados
por un año y no participaron en los partidos, mas a
pesar de ello la directiva del Aguila les cancelaba sus sueldos.
"Eran parte del equipo, aunque no jugaran", dijo
Laud. Al año siguiente se produjo su ascenso a la primera
categoría, en 1959, y acto seguido conseguía
el primero de once títulos nacionales.
Cuatro décadas de un cielo anaranjado
Once hombres, vistiendo de naranja, disputaban hace cuarenta
años el primer partido de Club Deportivo Aguila en
la liga de privilegio del fútbol nacional. Aquellos
migueleños, sin más ansia que la de jugar por
la belleza del juego y sin más deseo que el de ganar
por la sabrosura del triunfo, fueron partícipes inconscientes
del nacimiento de una leyenda. ...La revancha estaba pactada
para las cuatro menos cinco minutos del 12 de abril.
El calendario consignaba, entre otras cosas, el vigésimo
aniversario de la invasión nazi a Polonia, inicio de
la Segunda Guerra Mundial, el fin de la Guerra de Secesión
Norteamericana y otros tantas efemérides igual de imprecisas
y preciosas. Y, sobre el engramillado del Estadio Olímpico
de San Salvador, veintidós futbolistas se aprestaban,
sin saberlo, a sentar otra efeméride, un aniversario
que ahora nos parece prodigioso . Cinco días antes,
las autoridades del balompié salvadoreño habían
dado el banderazo de salida, en ese mismo escenario, al Campeonato
Nacional de 1959.
La competencia, que comenzó más tarde de lo
previsto, se veía empañada por las críticas
de la prensa deportiva, que comentaba la necesidad de mejorar
los terrenos de juego así como la ausencia de seguridad
militar en los graderíos, por disposición del
Ministerio de Defensa. Sin embargo, y ajenos a todo aquel
debate, los dos equipos recién ascendidos a la liga
mayor pretendían resolver otra controversia, la de
una rivalidad estrictamente deportiva. Por un lado estaba
el Aguila de San Miguel.
Por el otro, el capitalino Atlético Constancia, que
venían de enfrentarse en la final de la Liga de Ascenso,
donde el combinado oriental había obtenido el pase
gracias a una definición cardíaca, en la que
el guardameta del Constancia, Japán Marrapodi, incluso
había fallado un penalti.. Aguila ascendió por
derecho, mientras que el Atlético logró comprarle
la categoría al devaluado 11 Municipal por el simbólico
precio de un colón. Y, curiosamente, ambos debutaban
en el tinglado profesional viéndose de nuevo las caras.
El plato estaba servido... Hombres de leyenda Los migueleños
llegaban con el mismo cuadro de la temporada del ascenso,
esos mismos muchachos que habían sentado un nombre
de respeto venciendo con marcadores de escándalo a
Firpo (7-0), Internacional (8-0) y Titán (13-0).
El técnico aguilucho, Conrado Miranda, que además
se desempeñaba como volante y capitán, dispuso
que Luis "Catuta" López resguardara la portería,
reforzado por los defensas Rodolfo Fuentes, el tico Fernando
Jiménez y el hondureño Manuel Larios. En la
zona media, donde el balón transitaba acariciado, como
siguiendo el sonsonete meloso de las canciones de Toña
La Negra, figurarían aquella calurosa tarde el argentino
Raúl "Pibe" Vásquez y el mismo Conrado,
alimentando los remates de un zurdito al que todos apodaban
"Cariota" y de su compadre, Juan "Maquinita"
Merlos.
Por si las de hule ahí estarían, masacrando
porteros, Esteban Blanco, Saúl Victorino Molina y Salvador
Rocabruna. En la banca, habría chance para Raúl
Bonilla y el costarricense Lizano Oviedo. Un listado de suspiro.
Por el Atlético Constancia figuraba el guardameta Yohalmo
Aurora y una zona ofensiva integrada por Mario Monge, Omar
Zumbado, "La Zebra" Portillo, "El Ñeco"
Varela y el argentino Gerónimo Pericullo, además
de Manuel "El Sapo" Echeverría, un volante
que se incorporaba al ataque como sexto delantero. En los
graderíos, los directivos del Aguila no vacilaron en
apostarle a su equipo. Rodolfo Laud, dirigente emplumado,
sacó cien colones de su bolsillo y lo apostó
con un miembro de la familia Sol Meza. Los ánimos estaban
encendidos. Silbatazo El central Ramón Azmintia sonó
su silbato.
Y la guerra comenzó. La defensa migueleña supo
detener las constantes embestidas del Constancia, al tiempo
que armaban el contraataque, algo fácil considerando
la velocidad y pase preciosista de que habían hecho
canon. Miranda previno la fuerte marca sobre Francisco Barraza,
y la mayor parte del ataque oriental fue entonces encabezado
por Blanco, Merlos y Bonilla. Del Atlético Constancia
sobresalía la actuación de Mario Monge en la
delantera, amén de las atrapadas de Yohalmo Aurora.
La paridad del marcador se rompió en una jugada dudosa
dentro del área atlética, cuando el defensa
central del Constancia, "El Tico" Acuña,
tocó la bola con la mano a espaldas del artillero aguilucho.
El central decretó penalti en medio de los reclamos
de los cerveceros.
Dos minutos después, "Maquinita" Merlos fusilaba
a Aurora desde la mancha. Aguila se impuso 1-0. Meses después,
los emplumados conquistarían el título, rompiendo
la hegemonía del Atlético Marte, que había
conquistado tres de las últimas cuatro ligas. Del Atlético
Constancia cabe decir que, bajo la administración del
suizo Alex Hockoppler, gerente administrativo del Hotel El
Salvador Intercontinental, cambió su nombre por el
de Alianza...
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