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Persisten
las dudas
Muy pocos se oponen al anillo periférico, pero persisten
dudas
Consultas
realizadas por la Comisión Nacional de Desarrollo demuestran
que la oposición a esa obra es nula. Lo irreal debe
eliminarse. Lo rea debe aclararlo el Ministerio de Obras Públicas
y el Viceministerio de Transporte. Las consultas demoraron
cuatro meses
El Diario de Hoy
sucesos@elsalvador.com
La mayoría no se opone a la construcción del
anillo periférico en San Salvador, y el Ministerio
de Obras Públicas y el Viceministerio de Transporte
deben responder algunas dudas que persisten .
Ese criterio se incluye en un documento elaborado por los
miembros de la Comisión Nacional de Desarrollo, durante
los últimos cuatro meses, luego de consultar diversos
sectores sociales del país.
A lo largo del estudio, como lo mencionan los miembros de
esa comisión, algunos participantes expresaron temores
reales y hasta infundados, que pueden resolverse a cortísimo
plazo, pero que no reflejan una posición irreconciliable
con el proyecto.
Para hacer las consultas, la comisión realizó
talleres en los que participaron representantes de universidades
y centros de investigación, ingenieros, arquitectos,
constructores, asociaciones empresariales, instituciones sociales,
generadores de opinión, ambientalistas y otros sectores
interesados.
También se consultó a delegados de las comunidades
cuyas propiedades serán afectadas con la construcción
del anillo. En otros talleres juntaron a vecinos de la periferia
de las zonas afectadas.
A eso se agregaron otros encuentros con diputados, constructores,
alcaldes del área metropolitana y representantes de
instituciones interesadas en la preservación del ambiente.
Observaciones económicas, ambientales, sociales, legales,
institucionales y técnicas se recogen en el estudio
que realizó la Comisión Nacional de Desarrollo,
en los últimos cuatro meses.
Dentro de las más importantes se incluyen: debe precisarse
el costo de oportunidad del proyecto y el valor económico
de los bienes y servicios ambientales que se dejarían
de prestar por las posibles afectaciones en zonas de máxima
protección como El Espino, la cordillera de El Bálsamo
y los Planes de Renderos.
Otros creen que podría subir el precio del valor de
los autobuses o provocarse un aumento incontrolado del valor
de los inmuebles.
Dentro de las observaciones técnicas se mencionó
también, durante las consultas, que algunos tramos
de la carretera serían vulnerables, porque se diseñaron
sobre fallas geológicas. Otros hasta se inclinan porque
la vía se construya de cemento y no de asfalto para
prolongarle la vida. (Ver infografía con resumen de
posturas).
No superables
Los miembros de la Comisión Nacional de Desarrollo
mencionan en su documento que, a pesar de las explicaciones
que pueda dar el Ministerio de Obras Públicas y el
Viceministerio de Transporte sobre algunas observaciones,
otras objeciones, sin embargo, sólo pueden superarse
a partir de las enmiendas al diseño realizado por la
firma constructora.
La comisión está integrada por Sandra de Barraza,
Francisco de Sola, Roberto Rubio, David Escobar Galindo y
Salvador Samayoa.
Todos ellos mencionan que algunos de los problemas que escucharon
en las consultas trascienden el proyecto del anillo periférico
y se sitúan en preocupaciones más generales,
como la regulación del transporte colectivo de personas
y el ordenamiento territorial del área metropolitana
de San Salvador.
Creen que si eso no se toma en cuenta, los beneficios del
proyecto pueden ser limitados, a pesar de la enorme inversión
que significa.
Muchas observaciones escuchadas por los miembros de la comisión
se concentran en los aspectos ambientales. Por una parte,
como lo dicen, los críticos no tienen -y no tienen
por qué tener- estudios concluyentes que prueben cuánto
afecta el proyecto las zonas de recarga hídrica o la
sobresaturación de los drenajes.
Pero también confiesan que la empresa constructora
tampoco ha demostrado, de manera concluyente (a juicio de
quienes participaron en la consulta), que los efectos ecológicos
serán mínimos o, al menos, compensables.
Desde el punto de vista estricto de la ley, dicen los
miembros de la comisión, el estudio completo sólo
es exigible a partir de la adjudicación de la obra,
previo proceso de licitación; pero, desde el punto
de vista de un respaldo social más amplio y consistente
a la realización de la obra, resulta difícil
el diálogo y la aproximación de posiciones sin
disponer de estudios más certeros.
Otra sugerencia
Sin extremos perniciosos. Así califica la comisión
la postura de quienes quieren más estudios antes de
iniciarse la obra.
Para ellos, que pase el tiempo mientras se realizan estudios
económicos, técnicos, ambientales y urbanísticos,
podría ser paralizante, costoso y negativo. Los exámenes
demorarían muchos años.
A pesar de ello, la comisión aclara que sería
negativo desatender, totalmente, la sugerencia de revisar,
o de profundizar, en determinados aspectos, los estudios presentados
por la empresa que realizó el diseño del anillo
periférico.
Respecto al impacto social de la obra, las consultas realizadas
por la comisión constataron que la mayor afectación
se fija en el tramo oriente del anillo periférico,
principalmente en la colonia 22 de Abril. Esa preocupación
la trasladaron al Ministerio de Obras Públicas y el
Viceministerio de Transporte.
En la consulta participaron mil 709 personas de todos los
sectores sociales del país.
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