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Nash,
el cerebro privilegiado
Después de conocer a Nash, mientras le daba clases
de física en el MIT, ambos decidieron caminar juntos.
Ambos querían mucho a sus madres; ambos tenían
padres intelectuales, aunque poco comunicativos.
El Diario de Hoy
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Ella
tuvo que demorar su graduación, pero pudo seguir viendo
al Dr. Nash, quien había convertido el sobrenombre
Lichi en leech(sanguijuela).
Cuando su esposo enloqueció, comenzó a vagar
por las calles y a desaparecerse. Por más que intentó
ayudarlo, no podía con él.
Fue por eso que, en 1962, Alicia pidió el divorcio.
Incluso, pretendió con eso proteger a su hijo. En 1968,
Nash fue recogido por su madre. Cuando ésta murió,
el profesor le envió una carta para que lo admitiera
de nuevo en la casa.
Como jamás dejó de amarlo, en 1970 Alicia lo
readmitió en su casa en Princeton. Después de
ser uno de los más brillantes profesores de la universidad
de ese lugar, Nash se convirtió en un fantasma
que deambulaba por las aulas, mendigando monedas o cigarrillos
o formulando cuestiones enigmáticas.
Ahí se le permitía eso por su pasado en esa
universidad. Algunos alumnos que lo creían muerto se
lo encontraban dándose cabezasos contra la pared.
Después, el amor de Alicia lo trajo de nuevo a la
cordura. En 1994, ella lo acompañó a recibir
el Premio Nobel de Economía. Él le dedicó
parte de su discurso. Sabía, y morirá con eso,
que volvió a la realidad gracias a esa mujer salvadoreña
que, con frecuencia, visita a sus familiares en este país.
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