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Entrevista
exclusiva
Alicia Lardé
Mucho más que una película
(primera
parte)
Esta
salvadoreña excepcional estudió física
aeroespacial hace medio siglo, luchó junto a su esposo
el premio Nobel John Nash para vencer la esquizofrenia y hoy,
a sus 69 años, aún trabaja en un instituto de
Informática.
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
Alicia
Lardé es una mujer fuera de serie, de gestos cuidadosos,
de gran calidez y amabilidad. Acomodada en una silla rememora
su vida con una sincera humildad, como si no fuera la mujer
que a los 20 años inició su carrera en Física
Aeroespacial, cuando esa disciplina estaba en ciernes y pensar
en una mujer en uno de los institutos de mayor prestigio en
el mundo, el Instituto de Tecnología de Massachusetts
(MIT) era descabellado.
Al lado de su esposo, el matemático John Nash, premio
Nobel de Economía 1994, saltó a la fama al filmarse
la historia de sus vidas. La aclamada película Una
mente brillante, nominada a ocho premios Oscar, fijó
la atención del público en esta salvadoreña.
El Diario de Hoy la invitó al estreno especial de este
filme en El salvador, donde además recibió un
homenaje por parte del Gobierno de la República.
En esta entrevista habla sobre su vida, poco conocida, pero
que llena de orgullo a los salvadoreños.
Conversan con ella Carlos Cañas Dinarte, Lafitte Fernández
y Manuel Bermúdez.
Para iniciar, quisiéramos que nos diera un perfil
de su familia en El Salvador antes de salir fuera de las fronteras
patrias.
Generalmente,
yo jugaba con mis primos hermanos, del lado de mi papá
y de mi mamá. Tío Quique era hermano de mi papá
y primo de Jorge Lardé Larín; ¿él
trabajaba en el Diario de Hoy? Yo jugaba con los hijos de
mi tío Quique, el dentista, y ellos se fueron a Estados
Unidos en la misma época que nosotros, en el 44.
Y a qué se dedicaban su padre y su madre mientras
vivieron aquí en El Salvador.
¿Cuáles eran sus funciones?, ¿dónde
vivían?, ¿existe todavía la casa donde
usted nació?
Mi papá era doctor. Vivíamos creo que cerca
del Campo de Marte; yo tenía 11 años cuando
nos fuimos en 1944.
¿Y por qué se fueron?
Fue
por razones de salud; mi papá sufría de una
úlcera y pensó que tal vez allá sería
mejor para él.
A los 11 años ya usted había cursado algunos
grados de escuela ¿Dónde estudió en San
Salvador?
Bueno,
yo estaba en el Quinto Grado en el Sagrado Corazón,
y hoy día soy todavía muy amiga de Nora Orellana,
que ahora es Nora Orellana Martin éramos compañeras
de colegio.
Usted
siempre guarda amistades del colegio.
Yo
siempre las recuerdo. Mi mamá vino a El Salvador en
1984, a vivir con mi tío, y yo venía a visitarlos.
Así conocí a mis familiares. Últimamente
nos hemos ido reencontrando.
¿Cómo fueron sus estudios de la secundaria
y su ingreso en el Instituto de Tecnología de Massachusetts?
Yo
para el High School fui a un colegio católico en Nueva
York y siempre salía bien en ciencias y en matemáticas.
Mi papá, quien era doctor, siempre me estimuló
para siguiera los altos estudios en ciencias y matemáticas.
Yo salí muy bien en el High School; entonces, pensé
que hacer el College en el MIT era buena idea y así
fue.
Supongo que era difícil, en los años 50, sobre
todo para una mujer tan joven, estar en una institución
como esa.
Sí,
los estudios eran fuertes, había mucho trabajo.
¿Cuál era el proyecto que quería desarrollar
en el MIT?
Empecé
con la Física y después de graduarme con mis
cursos pasé Ingeniería Aeroespacial, en el tema
de los satélites.
¿Cuál es su grado académico, doña
Alicia?
No
tengo doctorado, sino que allá lo llaman Bachelor en
Física Aeronáutica de MIT.
¿Le costó que la admitieran? ¿No era
duro el ingreso en los años 50?
Yo
salí muy bien en la High School, aunque siempre hay
exámenes formales que aprobar, por supuesto.
Tengo una curiosidad, cuando usted ingresa al MIT, ¿cuáles
materias cursaba?
Bueno,
cuando yo estaba, quizás ahora sea un poco diferente,
los de primer año tenían que cursar las mismas
materias, por ejemplo, Matemáticas, Inglés,
Física, Química y un curso de dibujos de ingeniería.
Era para vivir todo el día en eso.
¿Y por qué la pasión por la Física?
Me
interesé por la Física porque pensaba trabajar
en las cosas nuevas en ese tiempo; las cosas del espacio me
llamaban mucho la atención.
Y apenas nacía esa Ingeniería Aeroespacial,
era bastante germinal...
Sí,
se puede decir que sí.
Usted fue una mujer diferente a las mujeres de esa época.
Bueno,
en el MIT no había muchas mujeres en la clase. Entraron
como 800 muchachos y una docena de muchachas; éramos
pocas.
¿Abandonó sus otros gustos por la música,
la literatura y las artes?
Pues
yo nunca tuve mucho talento para dibujar o para la música,
así que mejor me dediqué a cosas como las matemáticas
y las ciencias.
¿Y por qué escogió el MIT? ¿Por
qué no otra universidad?
Bueno
yo hubiera ido a Columbia también en ese tiempo era
posible en el área de mujeres y me admitieron en el
Carnegie Tech pero con la tenía admisión en
el MIT y decidí ir allí.
Es en el MIT donde conoce a John. ¿Qué le atrajo
de él?
El
era muy guapo, tenía prestancia. Era el más
joven para su puesto y se reconocía su talento. Me
resultó muy atractivo.
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