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Calidad
humana y sencillez
Margarita de Cristiani
Hasta
1989, su vida cotidiana transcurría tranquila y familiarmente
como cualquier ama de casa, entregada a la educación
y cuidado de sus hijos: Alejandro, Javier y Claudia; dedicada
a estudiar, hacer deportes y servir a los que le rodeaban.
No
había contemplado en su plan de vida incorporarse al
quehacer político de nuestro país; sin embargo
su esposo Freddy, como le llama ella, fue postulado a candidato
para la presidencia de la República, ganando las elecciones.
Margarita pasa a ser la Primera Dama de la Nación.
QUÉ CAMBIA EN SU VIDA?
Indiscutiblemente se realizan muchos cambios, ha decir verdad
en la vida y personalidad de Margarita, estos cambios son
de forma mas no de fondo, ya que, su sencillez, su afán
de servicio, su sensibilidad y sinceridad son la base fundamental
de su labor como Primera Dama de la Nación.
A lo largo de su vida, Margarita ha conservado la esencia
de los valores adquiridos desde temprana edad en el hogar
de sus padres en donde el servicio fue siempre un compromiso
de vida.
No es de extrañar entonces que con decisión,
valentía y entusiasmo aceptara el reto de apoyar y
trabajar a la par de su esposo, con cambios que le significaban
sacrificar la intimidad familiar y sobre todo salir del anonimato.
SECRETARÍA DE LA FAMILIA
Así, inicia su labor como Primera Dama con una misión
en mente: Trabajar por todos, haciendo el bien sin distinción
de afiliación política, credo religioso, edad
o sexo. Como resultado nace la Secretaría Nacional
de la Familia cuya filosofía comprende acciones que
producirían modificaciones en el entorno social a mediano
plazo. Se inicia la formulación de políticas,
realización de investigaciones, cursos de capacitación,
reordenamiento de instituciones, programas de ejecución
inmediata como la construcción de viviendas, el auxilio
alimentario, la atención a víctimas de agresión
sexual y un diálogo franco y abierto con los Organismos
No Gubernamentales.
La creación de esta secretaría innova el papel
de la Primera Dama en El Salvador. Doña Margarita crea
y asume una institución a través de la cual
se realizaron programas para beneficio de la niñez,
adolescencia, mujeres, ancianos y ancianas con mayor riesgo
y desventaja social en todos los departamentos del país.
Su calidad humana, su sentido común, su visión
de alcanzar una mejor
calidad de vida para las familias salvadoreñas y el
conocimiento auténtico de las necesidades de su pueblo
dieron la pauta que delineó un trabajo a realizar lleno
de matices profundamente humanos.
Doña Margarita no conoce de protocolos pero sí
de afectos. Por ello es preciso mencionar que si algo disfrutaba
eran los recorridos al interior del país, ya que le
brindaban la oportunidad de conversar y compartir los problemas
y necesidades de las personas a quienes escuchaba con genuino
interés.
Su gestión al frente de la Secretaría Nacional
de la Familia, fue muy positiva ya que las acciones fueron
parte muy importante del programa social de gobierno. Gracias
a su visión de futuro y con la intención de
que la obra de ayuda a las personas de la tercera edad tuvieran
continuidad, impulso la Fundación Salvadoreña
para la Tercera Edad (FUSATE), Fundación de Educación
Especial (FUMPRES), así como también el Instituto
Salvadoreño de Protección al Menor, instituciones
que continúan desarrollando programas en beneficio
de ancianos y niños.
Su liderazgo logró consolidar un equipo entusiasta,
profesional, comprometidos con la labor social y sobre todo,
entregandose al cumplimiento de las metas y objetivos de los
diferentes programas.
El país tuvo el privilegio de contar con una Primera
Dama dedicada al servicio, con autenticidad, calidad humana,
sencillez, pero sobre todo con una profunda convicción
de que la semilla sembrada durante esos años, se convertiría
en un frondoso árbol cuya sombra beneficiaría
a la Familia Salvadoreña.
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