| |
Los
3 tipos de jóvenes
Aunque
existen muchos, presentamos a continuación tres modelos
de personalidades de jóvenes más comunes en
nuestro medio. Unos piensan en su futuro, mientras otros...
El Diario de Hoy
(El
visionario)
Pienso, luego existo
Son los más centrados de la familia. Procuran invertir
su tiempo en actividades que les ayuden a crecer como personas
y a llegar a las metas establecidas. Siempre saben lo que
quieren.
Muy raras veces se les ve perder el tiempo. Después
de llegar del colegio, el instituto o la escuela, y luego
del respectivo descanso, se clavan en sus tareas
y en sus estudios. Y ahí se les ve pegados a sus mesas
hasta que el sol se oculta.
Por lo general, no dan muchos problemas, como
dicen sus padres. Sus relaciones con sus progenitores y con
sus hermanos son buenas, la comunicación es efectiva,
y tienen claro que el estudio y una profesión es lo
único que puede mejorarles su calidad de vida, tal
como lo revela el estudio.
En sus ratos libres, por lo general los fines de semana,
participan en diferentes grupos de jóvenes, desde cristianos
hasta de altruismo, y practican algún deporte. Lo importante
es estar siempre ocupados. Pero también están
aquellos a los que llaman nerdos, cucarachas
de biblioteca, quienes sólo piensan en estudiar
y estudiar.
|
Cumplen con sus obligaciones
hogareñas, se sacan buenas notas y están
conscientes de muchos problemas. Y allí van,
son los muchachos ejemplos en el colegio,
en la colonia...
|
Sin embargo, el hecho de que sean jóvenes modelos
no los pone en la categoría de marcianos, alejados
de este mundo. Al contrario, también les alegra estar
a la moda, tener novia o novio, participar en fiestas y bailar
al ritmo de la Bomba o el Aserejé.
Eso sí, a la hora de pensar, se ponen serios. Por la
forma en que se están educando, les han inculcado eso
que llaman conciencia social. Les interesa saber acerca de
la forma en que se gobierna el país, cómo se
desempeñan los líderes políticos (a algunos
de ellos los reconocen perfectamente, como revela el problema).
También se interesan por los pobres, la economía.
Estos cipotes piensan en grande, en graduarse y trabajar en
una empresa privada. Únicamente de esa manera podrán
mejorar sus vidas. Y allí van, siempre hacia adelante,
como el imponente ferrocarril que no pierde su norte.
(El
conformista)
ni modo, así nací
A los conformistas sí que no les alegra nada. Llueva,
truene, tiemble, reprueben una materia o el curso, siempre
los verán allí, sentados como si nada. Su paso
por este mundo es sin pena ni gloria.
Carecen de la ambición de los visionarios o del espíritu
rebelde de los mundanos. Como el pequeño velero, van
adonde el viento los lleve.
Nunca o muy rara vez han pensado en grande, en forjarse e
intentar saltar el muro de las oportunidades. Muchas veces,
apenas alcanzan a estudiar bachillerato y ahí se quedan.
No más, ni un pasito para adelante.
Como en la canción Penélope, de
Joan Manuel Serrat, se sientan en una banca a esperar que
algún día llegue, por obra y gracia de la nada,
el amor de sus vidas o un buen trabajo. Pero para conseguirlo,
no mueven ni un dedo.
En el primer trabajo que consiguen, allí se quedan,
no importa si le pagan regular o mal. La frase célebre
de ellos es: Con sólo que me alcance para la
comida y los pasajes (de los autobuses), suficiente.
|
Les da igual si el
mundo se acaba hoy, si están sentados en un nido
de alacranes o si aplazaron el año escolar. El
tiempo es lo de menos, total, no sirve de mucho
|
Consideran que la pobreza en la que han nacido es una condición
natural, un infalible sello, con la que deben vivir de la
forma más simple (comer, dormir, respirar, sobrevivir),
con la cabeza agachada.
Y aquello de las modas, les da igual: Y para qué
me voy a poner eso, si da lo mismo, total, la mona aunque
se vista de seda, mona se....
Sus días transcurren de una manera totalmente diferente,
en imágenes en blanco y negro, en cámara lenta,
sin sonido, ni paisajes ni horizontes.
Todo se reduce a un cuadrito, un simple cuadrado en el que
jamás se moverán sus líneas.
(El
mundano)
¡puro vasil!
Es muy fácil reconocerlos. Se sienten orgullosos de
ser rebeldes, como que si se tratara de la más preciada
de sus conquistas, visten a la moda, se la pasan muy bien
y sólo les interesa su mundo. Van adonde la cosa
se pone buena.
Aunque estén inscritos en el instituto o en el colegio,
asisten, pero es como que no llegaran. Están sentados
en sus pupitres; sin embargo, su espíritu vuela por
otro lado. Piensan, maquinan en dónde será el
próximo vasil o la pary (party,
fiesta). Difícilmente les calan las Ciencias Sociales
y mucho menos la Matemática.
Por lo general, esta clase de jóvenes, que algunos
llaman mundanos, es noctámbula. Se la viven de fiesta
en fiesta, entre cervezas y cigarrillos, a la caza de una
nueva aventura y de un buen rato. Conocen al dedillo, como
el peluquero sus tijeras, las discotecas y otros antros
de San Salvador.
Además, se les ve por todos lados, clavados en las
maquinitas de videojuegos y vagando en los centros
comerciales en horas de trabajo o estudios.
Por eso cuando llegan las vacaciones de Semana Santa o de
agosto, ese asueto es, simplemente, una prolongación
de su tiempo libre.
¡Y allá van! No desaprovechan ninguna oportunidad,
pues el mundo en el que viven gira única y exclusivamente
alrededor de ellos. No les preocupa nada, eso de la conciencia
social es asunto de otro planeta. No les interesa si mañana
o la otra semana va a estallar la guerra en Irak o si la huelga
del Seguro Social dejará muchos muertos. ¿Y
qué es esooo?.
Lo que les interesa a muchos de ellos es siempre lucir bien,
vestir a la moda, como mandan esos cambiantes cánones
de la imagen. Zapatos importados, pantalones de lona desteñidos,
camisas ajustadas y mucha goma en el pelo.
|
No dejan pasar una
fiesta, y la primera cipota que se les pone enfrente,
procuran conquistarla. Siempre a la moda, el mundano
se la pasa súper bien, sin penas,
aflicciones ni responsabilidades.
|
Pero están también aquellos mundanos a los
que no les interesa su apariencia, van con sus largas melenas,
con la camisa por fuera y con el cigarrillo en la boca. Y
cuando están en la casa, padecen.
Sus dormitorios están en un extraordinario desorden.
Por más que les pidan, les exijan, no hacen nada. Se
la pasan acostados, prendidos al televisor. En una mano tienen
el control remoto y en la otra, el teléfono, a la espera
de una nueva invitación.Cada quien con lo que le corresponde
- La división de visionarios, conformistas
y mundanos no es antojadiza.
- Se llegó a esas caracterizaciones, luego de estudiar
las autodescripciones hechas durante el estudio,
y con base a los análisis de segmentación.
- Los visionarios son el grupo mayoritario y representan
poco menos de la mitad de todos los jóvenes entrevistados.
- Los mundanos son el segundo grupo de importancia
con el 31% de los casos
- Los conformistas está compuesto por la
quinta parte de entrevistados.
|
|