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En
la piel hay un secreto
Marcar
el cuerpo con un tatuaje podría ser un signo de rebeldía
en la gente joven. Sin embargo, hay otras marcas, como los
problemas del acné, que los sume en la depresión
El Diario de Hoy
Carolina
dice que se cuida bastante. No lo hace por vanidad. Quiere
sentirse bien y limpia. Y es que el acné, en mayor
o menor medida, siempre afecta a la gente joven. Para ellos
eso no es un problema pasajero: dos terceras partes de quienes
tienen edades entre 14 y 22 años están preocupados
por las espinillas que revientan en la cara.
La molestia discrimina, pues las mujeres presentan menos tendencia
a padecer de acné que los hombres. Tengo un vecino
que dice que no le importa, y tiene un problemita bastante
serio (de acné), cuenta Michelle, de 21 años,
estudiante de Ingeniería en Sistemas.
Treinta y cuatro de cada cien jóvenes que residen en
el área metropolitana dicen tener o haber tenido problemas
con el acné. Sólo el doce por ciento mencionó
tener bastantes problemas. Escasamente, el treinta y dos por
ciento no tiene molestia con las erupciones de la piel.
Acné es el término que se utiliza para designar
los poros tapados (puntos negros o espinillas y puntos blancos),
granitos y protuberancias más profundas. Pero, si bien
algunos están preocupados por los accidentes de la
piel; otros, por el contrario, aunque en muchísima
menor proporción, se apuran para colocarse un tatuaje
en alguna parte de su cuerpo.
Los tatuajes son moda que se aplica de acuerdo con el gusto
de los jóvenes. El acné es preocupación
permanente.
Los dolores de cabeza que ocasionan a los jóvenes las
espinillas pueden provocar huellas en ellos. Por
eso es que la psiquiatra Margarita Mendoza Burgos dice que
los problemas de acné pueden afectar bastante a una
persona joven. Sobre todo, cuando tiene poca autoestima,
dice.
Marcado toda la vida
La
encuesta de El Diario de Hoy también menciona que sólo
un cuatro por ciento de los jóvenes entre 14 y 22 años
tiene un tatuaje en sus cuerpos.
Aunque el porcentaje es pequeño, las figuras colocadas
en la piel ganan terreno. Eso sí: los tatuajes despiertan
toda suerte de comentarios entre los jóvenes. Muchos
de ellos revelan mitos.
Marvin lo resume de la siguiente manera: Se dice que
cuando alguien se hace un tatuaje, se daña la sangre.
Primer mito eliminado: las tintas son hechas de pigmentos
vegetales, no dañan la piel. En Giros Rock, tienda
donde realizan tatuajes, reciben las tintas directamente de
la fábrica que las elabora.
Clínicamente, está comprobado que no (no
dañan la sangre), explica Luis Minero, de Giros
Rock. La Dra. Dora Argentina de Vázquez afirma que
la Cruz Roja y los bancos de sangre tienen por regla no aceptar
sangre de gente tatuada, porque pueden estar contaminados
con alguna enfermedad, hepatitis o sida, por ejemplo. El
problema no es la tinta, son las agujas, apunta.
Astrid, de 22 años, se hizo un tatuaje el año
pasado. Venía considerándolo desde los 18 años,
pero no me lo hice antes por respeto a mi papá,
porque él no quería, expresa.
Pero, ¿por qué un joven decide hacerse un tatuaje?
Para la psiquiatra Mendoza Burgos, es rebeldía, por
querer ser diferente, por llamar la atención.
Algo de razón hay en ello: Raúl, un joven estudiante
de Administración de Empresas, dice que cuando está
enojado con su mamá la amenaza con hacerse un tatuaje.
96% no
Posee tatuajes. El 4% que se ha hecho uno, en su mayoría
son hombres. u El nivel socioeconómico es medio y alto.
08% sí
Se ha hecho perforaciones en el cuerpo. El uso del piercing
es más común entre los jóvenes de de
niveles medio-altos y altos.
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