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Víctimas del caos
Las protestas de sindicalistas del Seguro Social causaron ayer
que miles de salvadoreños tuvieran que caminar varios kilómetros
para llegar a sus empleos, centros de estudio, citas médicas
u otros destinos.
Jaime García
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Una señora con sus hijos no identificada
camina por la carretera Troncal del Norte luego de bajarse de
la unidad de transporte público en la que viajaba. Los
bloqueos impidieron el libre flujo vehicular en la zona.
Foto Franklin Rivera |
Sindicalistas del Seguro Social y grupos de izquierda se apoderaron
ayer de las principales carreteras de acceso a San Salvador y ocasionaron
colosales congestionamientos que paralizaron por tres horas el fluido
vehicular.
Las carreteras obstaculizadas por barreras humanas de los manifestantes
y vehículos cruzados por ellos mismos fueron la Troncal del
Norte, la vía a occidente a la altura de Los Chorros y el
Bulevar del Ejército.
Los bloqueos de las carreteras comenzaron simultáneamente
a las 6 de la mañana. Las arterias estaban repletas de vehículos
en un primer segmento y eran mares de gente en adelante.
Las personas afectadas sorteaban cualquier obstáculo para
llegar a sus destinos, mientras que los automovilistas reflejaban
la frustración en sus rostros y movimientos.
El caos se pudo apreciar en el Bulevar del Ejército. Ningún
vehículo pudo circular por la zona, por lo que los residentes
de Soyapango, Ilopango, San Martín y demás poblaciones
del oriente del país tuvieron que caminar enormes trayectos.
Los manifestantes se tomaron el trayecto del bulevar entre la salida
y la entrada a Soyapango. Colocaron mantas y pintarrajearon consignas
en la calle. Si hay decreto, no habrá juegos,
decían las pintas, en referencia a los Juegos Centroamericanos
y del Caribe.
Agentes de la Policía Nacional Civil acudieron al lugar pero
sólo se limitaron a observar y a tratar de buscar salidas
alternas a los automovilistas. Incluso los agentes autorizaron que
los autos circularan en calles de sentido contrario.
Los afectados
Algunas personas afectadas reprochaban a los manifestantes.
Una pareja de invidentes, de la tercera edad, caminó con
dificultad sobre el Bulevar. Su destino era una fábrica de
galletas. Ahí labora como empacadora doña Fidelina
Benítez. Su esposo Porfirio Aguilar dijo que debido a que
el bus en el que viajaban cambió su ruta, perdieron la orientación
y se vieron obligados a bajarse y preguntar para reencontrar el
bulevar.
Don Porfirio dijo que a diario lleva a su esposa hasta su trabajo
y luego se dedica a la venta informal en Soyapango. Ellos se ven
obligados a trabajar para mantener a sus cuatro hijos.
Doña Reyna Pérez fue otra afectada por el bloqueo
de las carreteras. Cargando en brazos su hijo de un año,
Kevin Geovany, caminaba sobre el Bulevar del Ejército. Dijo
que había caminado desde el Hospital Bautista hasta su casa
ubicada en San Felipe, en San Bartolo.
Su pequeño hijo tiene bronquitis y en busca de su mejora
dijo que se vio en la necesidad de caminar ese enorme trayecto.
Entre la multitud que andaba apresurada apareció doña
Claudia Morena Hernández. Venía sentada en una silla
de ruedas debido a que por la poliomielitis se vio imposibilitada
de caminar desde que era una niña. Expresó que se
dirigía hacia Gobernación, en donde labora como auxiliar
de contabilidad.
En todos los tres lugares donde hubo protestas la Unidad de Mantenimiento
del Orden (UMO), de la PNC se presentó cinco minutos antes
de las 9 de la mañana, plazo que habían dado los manifestantes
para replegarse.
No hubo ni arrestos ni decomisos.
Luego de terminadas las protestas, tuvo que pasar una hora para
que todo volviera a la normalidad.
Eran las 9 de la mañana, pero el movimiento era el rutinario
de las 6:30, con todo el mundo buscando cómo llegar, aunque
tarde.
6:45 a.m. Carretera troncal del norte
Una amarga caminata
Las personas que tuvieron que caminar largos trayectos se dividieron.
Algunos pedían que fueran desalojados, otros mostraron un
poco de apoyo.
6:00 a.m. Los bloqueos en las carreteras
Troncal del Norte, Los Chorros y el Bulevar del Ejército
comenzaron a esta hora y causaron congestionamientos que impidieron
el libre flujo vehicular.
7:30 a.m. Las personas que se dirigían hacia sus trabajos
u otros destinos tuvieron que bajarse del transporte público
y empezar una penosa caminata de varios kilómetros. Algunos
decidieron no ir a trabajar.
8:00 a.m. Los congestionamientos ya eran
insoportables y los conductores idearon rutas alternas para escapar
del caos. Algunos optaron por subirse a las aceras y hasta circular
en sentido contrario para escapar.
8:30 a.m. Los manifestantes, usando altoparlantes, arengaban
a las personas a unirse a las protestas. Sin embargo, lejos de unirse
a las protestas, los reprochaban por impedir el paso del transporte
público.
9:15 a.m. Los que bloqueaban las carreteras
decidieron abandonarlas y el flujo vehicular se vio normalizado.
Agentes antimotines llegaron a las zonas, pero no intervinieron.
No hubo detenciones.
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