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Decepción
entre habitantes de Nahuaterique
Los
salvadoreños en Nahuaterique se sienten olvidados por
El Salvador. Los inquieta la incer-tidumbre de cómo
serán las cosas después de que quede firme el
fallo del 92
Julio Calderón
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Niños de la zona
de Nahuaterique, ahora tierra hondureña, juegan
durante el recreo en la escuela. Los salvadoreños
esperaban que El gobierno hiciera un último esfuerzo
para recuperar jurídicamente ese territorio.
Foto EDH / Nelson Dueñas
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Nahuaterique, Honduras. Casado y con seis hijos, don Lauro
López, salvadoreño residente en el ex bolsón
de Nahuaterique, mira con tristeza las montañas llenas
de pinos que rodean los verdes valles de la región.
A sus 53 años, él sabe que mientras viva en
esa zona, que desde hace 10 años es de Honduras, debe
someterse plenamente, a partir de este miércoles, a
la legislación de un país que él mira
con recelo y temor.
El anuncio del Gobierno de El Salvador, que únicamente
va a solicitar la revisión del fallo de La Haya de
1992 para el ex bolsón que abarca la desembocadura
del Goascorán con el Golfo de Fonseca le cayó
en un momento de alegría.
Esa emoción, de buenas noticias por parte de un hijo
suyo, duró sólo un par de minutos.
Nos sentimos preocupados, porque el gobierno de El Salvador
no hizo ni hará nada por nosotros, nos dejó
abandonados y ahora nos queda claro que ya no contaremos con
ellos ni siquiera para decir lo mal que nos tratan los hondureños.
No nos queda otra más que aprender a amar a otra patria,
dijo don Lauro.
Con un tono suave, voz pausada y mirada de desilusión,
preguntó: ¿Qué haría usted
si tiene un pedazo de tierra, una familia que vive de ella
y no sabe qué va a pasar con ellos al día siguiente?.
Él mismo se contestó: Si mañana
vamos a ser hondureños del todo, de corazón
siempre vamos a seguir siendo salvadoreños.
Don Lauro, al igual que muchos otros jefes de familia de las
más de 10 mil personas que residen en la zona, asegura
que la información de lo que sucederá luego
de la medianoche del miércoles sigue siendo una incógnita.
Sólo Dios lo sabe. Nos han dejado olvidados,
dijo.
La situación es similar para Napoleón Romero,
de 30 años, casado y con tres hijos.
Si yo tengo a mi mamá, que es la que me dio la
vida, la que me enseñó a caminar y a hablar.
La que me enseñó a querer y a reírme,
y de repente viene otra persona que me dice que esa mujer
no es mi mamá y me presenta a otra y me dice que ella
es mi verdadera mamá, en mi corazón hay confusión
y tristeza, porque por muchos años la primera mujer
me engañó y después se olvidó
de mí... (guarda silencio por varios segundos)... pues
es lo mismo que me pasó con mi país, explicó.
Con esas palabras don Napoleón resumió cómo
se siente. Se describe triste, desilusionado, abandonado y
a la deriva.
Yo no sé qué es lo que nos va a pasar
después del miércoles, lo que sí le puedo
decir es que uno le tiene amor a la patria. Estamos en Honduras,
pero siempre seguiré con mis sentimientos salvadoreños.
Salvadoreña por siempre
Para la señora Teresa de Jesús Hernández,
de 49 años, vivir con su esposo en el cantón
El Zancudo, junto a sus cuatro hijos, una nuera y cuatro nietos,
es una bendición.
Pero en su rostro se revela un halo de tristeza e impotencia
cuando se le dice que, después del miércoles
10, estarán bajo total jurisdicción del gobierno
de Honduras.
Con la sencillez característica del campesino, y mientras
se pone un gorro en su cabeza canosa para mitigar el frío,
dice que le da lo mismo ser salvadoreña u hondureña,
pues de todas formas de los salvadoreños no hemos
recibido nada.
Explica, no obstante, ser salvadoreña, y eso mismo,
según dice, será para sus futuras generaciones.
Ellos, al igual que muchos otros, ya tienen en sus manos el
Documento Único de Identidad (DUI) de El Salvador.
Aseguran que no renunciarán a la ciudadanía
de un país que, a su criterio, les dio la espalda y
se olvidó de que existen.
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