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Quinientos
kilos de papel y carcajadas
La
Corte de La Haya exige 126 copias de las demandas para los
países miembros de la ONU
Lafitte Fernández
Enviado Especial El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Un empleado salvadoreño
ayuda a cargar una camioneta que fue alquilada especialmente
para trasladar parte de los 500 kilos de pruebas que
El Salvador presentará ante la Corte Internacional
de Justicia.
Foto EDH / cortesia de Rodrígo Gutierrez
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La Haya. Quinientos kilogramos de papeles que llenan varias
cajas y que equivaldrían a doce valijas repletas de
documentos viajaron, furtivamente, durante una semana, entre
Madrid y La Haya, en un camión rentado por el gobierno
salvadoreño.
Como si fuese un agente encubierto que trataba de despistar
a quienes pretendían exterminarlo, el auto salió
de Madrid. Se detuvo en San Sebastián. De allí
tomó rumbo a París. Paró en Bruselas
y llegó la tarde de ayer a La Haya, después
de una breve permanencia en Amsterdam.
En esas cajas viajaron, durante casi siete días, las
ciento veintiséis abultadas copias de la solicitud
de revisión que presentará hoy El Salvador ante
la Corte Internacional de Justicia, cuya sede se encuentra
en esta ciudad.
Los principales jueces de ese tribunal mundial exigen las
ciento veintiséis copias para entregarlas a los países
miembros de las Naciones Unidas, organización a la
que pertenece el tribunal.
Los quinientos kilogramos de documentos, dentro de los se
incluyen reproducciones del mapa original del explorador y
navegante español Salvador Meléndez y Bruna,
hecho en el Golfo de Fonseca, en 1794, viajaron en avión
a Madrid, desde San Salvador, en un courier especialmente
contratado por la Cancillería salvadoreña.
El carro rentado en que arribaron los pliegos a La Haya, la
tarde de ayer, lo conducía el abogado Mauricio Gutiérrez
Castro, ex presidente de la Corte Suprema salvadoreña.
Durante los últimos días lo acompañaron,
en su largo periplo, su hijo Rodrigo Gutiérrez y el
teniente del ejército salvadoreño Agustín
Vásquez.
Poco después de llegar el carro a La Haya, los documentos
fueron depositados en una bodega especial de la Corte Internacional
de Justicia para ser entregados, formalmente, este día.
Una vez que Gutiérrez Castro arribó al hotel
Golden Tupil, en La Haya, vestido informalmente con una chumpa
de cuero y una boina negra vasca que compró en España,
los diplomáticos salvadoreños que se encuentran
aquí respiraron tranquilamente, incluida la canciller
María Eugenia Brizuela de Ávila.
Más tarde, aflojadas las tensiones del viaje, saltaron
los chistes. Parecía que traía conmigo
unos ocho ataúdes de esos que vende la familia de María
Eugenia, dijo Gutiérrez Castro, en alusión
al hecho de que la familia de la canciller es propietaria
de la funeraria La Auxiliadora.
Y cuando se le preguntaba a Gutiérrez sobre las anécdotas
del viaje, inhalaba aire y decía: ...Ni los mejores
espías de la inteligencia hondureña me hubieran
encontrado. A todos los perdí en el camino.
Sin tensiones
Es la tarde del lunes en el hotel Golden Tulip. Los miembros
de la delegación salvadoreña que se encargará
de pedir la revisión de la sentencia limítrofe
que pronunció la Corte de La Haya, en 1992 (respecto
a la parte que corresponde a las tierras localizadas cerca
de la desembocadura del río Goascorán, en el
Golfo de Fonseca), están alegres, desahogados, sin
tensiones. Y cuentan chistes.
El único contratiempo es que una aerolínea española
le perdió a la canciller su equipaje.
La funcionaria se disculpa para acudir a una tienda a comprar
un traje sastre. Mauricio Gutiérrez le ofrece su chumpa
de cuero y su boina vasca para que acuda al más importante
tribunal que conoce el mundo, la mañana del martes.
Sus colaboradores ríen a carcajadas. La verdad es que
en este hotel nadie está agobiado.
Es prueba de que vamos por buen camino, dice el
diplomático Rafael Zaldívar, quien se encuentra
en La Haya desde hace varios días.
Y así pasaron las horas. Sin agobios. Entre bromas,
a pesar de la proximidad de la hora en que El Salvador llegará
a la corte de La Haya a tratar de rescatar un importante territorio
vecino del Golfo de Fonseca.
La Canciller recuerda a su papá: Siempre nos
decía que no importa tener el derecho, sino también
tener jueces que lo quieran reconocer.
Libreta de apuntes
- Tras pedirle prestado el auto al embajador de El Salvador
en Bruselas, Héctor González Urrutia, la canciller
Brizuela de Ávila corrió a comprarse un traje
en una tienda de La Haya, pues la aerolínea le perdió
su equipaje.
- Las bromas y el sentido del humor de Mauricio Gutiérrez
Castro, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia y quien
será el agente salvadoreño ante la Corte Internacional
de Justicia en el nuevo caso, gobernaron la noche. Hasta repitió
un refrán que aprendió en México, cuando
estudiaba Derecho en ese país... de mis males
estoy bien, de mis bienes estoy mal.
- Cuatro tomos y un libro de mapas forman parte de la solicitud
de revisión que presenta hoy El Salvador ante la Corte
Internacional de Justicia. El trabajo se tradujo al inglés
y está finalmente empastado.
- La canciller viajará de La Haya a Estados Unidos
para participar en la ceremonia que recordará el ataque
a las Torres Gemelas. Estados Unidos sólo reconoce
que murieron tres salvadoreños.
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