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Un viejo reclamo, un hecho nuevo
El
Salvador intentó probar, antes, el cambio de curso
del río Goascorán. Esa tesis la aplastó
Honduras con el mapa que ahora está en entredicho y
otras pruebas
El Diario de Hoy
La tesis del cambio de curso del río Goascorán
no es nuevo.
El Salvador lo alegó durante el proceso limítrofe
que resolvió la Corte Internacional de Justicia de
La Haya, en 1992.
Lo novedoso es la controversia con el mapa de 1794 que utilizó
Honduras para combatir esa tesis.
Lo que sí debe reconocerse es que el gobierno salvadoreño
trató de probar, en su momento, el cambio del curso
del río en forma muy desafortunada.
La delegación salvadoreña reclamó ese
hecho, en esa época, pero la única prueba que
se presentó fue una referencia a un libro coordinado
por un historiador hondureño.
La obra fue escrita en 1933, bajo la dirección del
historiador hondureño Bernardo Galindo y Galindo.
En el libro se admite el antiguo cauce, pero la parte salvadoreña
no presentó, siquiera, el original del texto.
El Salvador también sostuvo que, en 1916, los hondureños
construyeron un muro para evitar que el río volviera
a su cauce antiguo.
Pero, igualmente, lo hizo sin mucha sustentación, como
ahora sí podría hacerse.
Como reacción a eso, Honduras sorprendió a los
jueces al presentar dos mapas antiguos. Uno de ellos es, precisamente,
el del navegante y cartógrafo Salvador Meléndez
y Bruna, sobre cuya autenticidad ahora se tienen serias dudas.
La tesis hondureña es que en 1821, cuando ocurrió
la Independencia, el límite colonial entre ese país
y El Salvador lo constituía el río Goascorán,
y que éste no ha sufrido cambios desde esa época.
En el siglo XVII, el río separaba (antes de la Independencia)
dos dominios de la antigua Capitanía de Guatemala:
la provincia de San Miguel y la Alcaldía Mayor de Minas
de Tegucigalpa.
El Salvador sostuvo, frente a eso, que el río tenía
otro cauce y que éste puede ser trazado fácilmente,
pues desembocaba en lo que hoy se llama el estero de La Cutú.
Entre la actual desembocadura y la reclamada por los salvadoreños
existe una distancia de unas 10 millas. Si hubiese triunfado
la tesis salvadoreña, el país habría
ganado unos 72 kilómetros cuadrados de territorio.
No sólo eso
Para reforzar la tesis del cambio de curso, El Salvador también
se basó en ciertos títulos de tierras privadas.
Algunos de ellos se ubican en la hacienda Los Amates,
en 1665. Esos documentos ligaban las tierras (ahora de Honduras)
a la Alcaldía de San Miguel.
Honduras contraatacó con la presentación de
dos mapas antiguos. El más importante de ellos es lo
que se llamó la carta esférica del
Golfo de Fonseca, elaborada por los navegantes del bergantín
El Activo, comandado por el español Salvador
Meléndez y Bruna.
El mapa ahora centro de la discusión llevó
a los jueces a advertir que sugiere que para 1796, el
río Goascorán ya había fluido hacia el
golfo, tal lo indica el mapa. Es interesante también
citar lo que dijeron los jueces: se parece a la topografía
que muestran los mapas modernos....
El controvertido mapa selló la decisión de la
Corte Internacional de La Haya al advertir los jueces: El
reporte de la expedición de 1794 y la Carta Esférica
dejan poca duda de que el río Goascorán, en
1821, ya corría por el mismo curso que en el presente.
Respecto a la posibilidad de que un muro hondureño
evitó que el río volviera a su antiguo curso,
como lo alegó El Salvador, los jueces dijeron, en ese
momento, que eso no variaba la posición que finalmente
adoptaron. La función del dique no pudo probarse, en
los años noventa. Honduras se defendió y dijo
que el muro se construyó en 1970.
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