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Aquí
todo es armonía
La
carretera del lado de El Salvador es poco más que un
desastre. Sin embargo, al cruzar el puesto fronterizo Pasamonos,
con Honduras, la carretera mejora considerablemente.
Roxana Huezo
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La tensión está disminuyendo. Los comentarios
sarcásticos y las miradas inquisidoras descritas por
otros colegas periodistas ya no son tan evidentes.
Los comunicadores hondureños fueron amables. Hasta
nos desearon buen viaje cuando el encuentro presidencial finalizó.
Las relaciones se transformaron al grado que el secretario
de Comunicaciones de la Presidencia hondureña preparó
un kiosko especial para los periodistas.
Los encargados de servir los alimentos no vacilaron en decir:
¡primero los salvadoreños!. Distribuyeron
los platos y también nos desearon buen provecho.
El único percance fue el encuentro con el agente policial
fronterizo, Florencio Domínguez Cano. Por la mañana,
cuando cruzamos el puesto que custodiaba, nos recordó
que ahí había que registrar la entrada del vehículo.
¿Qué no lo saben? ¡Este es un puesto
fronterizo!, vociferó.
El paso del tiempo cura cualquier resquemor. Cuando, por la
tarde, volvimos a cruzarnos por su lugar de trabajo, nos sonrió
y anotó la salida del vehículo del territorio
que le corresponde vigilar.
Su amabilidad fue tal que hasta me custodió el camino
que debia recorrer para utilizar el baño.
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