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Honduras cerró antiguo
cauce del Goascorán
El
Salvador presentó pruebas de que Honduras construyó
hasta una carretera para impedir que el río Goascorán
volviera a su antiguo cauce
Lafitte Fernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Una serie de obras
humanas y el criterio de científicos estadounidenses
también confirman un viejo reclamo salvadoreño:
que los hondureños se han esforzado por impedir
que el río Goascorán retome, en algún
momento, su más viejo ramal para desembocar,
de nuevo, en el Golfo de Fonseca. Foto
EDH
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Una serie de obras humanas y el criterio de científicos
estadounidenses también confirman un viejo reclamo
salvadoreño: que los hondureños se han esforzado
por impedir que el río Goascorán retome, en
algún momento, su más viejo ramal para desembocar,
de nuevo, en el Golfo de Fonseca.
El río Goascorán muestra, en un sitio que se
denomina Los Amates, dos bifurcaciones: la vieja, que lleva
hasta el estero de La Cutú, y la de Ramaditas, que
lo lanza hasta su desembocadura actual.
Pruebas científicas aportadas por El Salvador ante
la Corte Internacional de Justicia muestran que, desde muchos
siglos antes de que se produjera un aluvión en 1762,
a causa de una fuerte tormenta tropical, el Goascorán
siempre usó la rama de La Cutú para morir en
el Golfo de Fonseca.
Esas afirmaciones están basadas en el análisis
de fotografías tomadas desde aviones (aun en 1949)
o desde algunos de los más modernos satélites.
Pero, Sherwood Gagliano, George Castille y Johannes Van Beek,
los expertos que hicieron el análisis también
sacan una conclusión: La presente ausencia de
corriente en el canal Cutú puede haber resultado, en
parte, de intentos humanos del pasado para prevenir la reubicación
del canal para proteger, posiblemente, el desarrollo agrícola.
Los estadounidenses mencionan como una causa la aparente
protección agrícola. Sin embargo, durante el
juicio limítrofe que se realizó en el tribunal
de La Haya, entre 1996 y 1992, los salvadoreños alegaron
que ya desde 1916 los hondureños realizaban una serie
de diques para impedir que el río volviera a su viejo
cauce.
En ese momento, Honduras se defendió y dijo que los
diques se habían construido en 1970. Al final, los
jueces de la Corte Internacional de Justicia no se pronunciaron
sobre ese argumento.
La semana pasada, El Salvador presentó en Holanda una
serie de fotografías que muestran que Honduras construyó
una carretera y sembró una arboleda en el sitio donde
se inicia el antiguo cauce, para impedir que el Goascorán
volviera a su antiguo lecho.
En 1992, la Corte de La Haya entregó a Honduras 72
kilómetros cuadrados, situados junto al Goascorán,
al estimar que el actual cauce que desemboca en el Golfo de
Fonseca es el que siempre mantuvo.
A pesar de ello, con una serie de pruebas técnicas,
científicas e históricas (algunas de ellas logradas
en territorio hondureño), El Salvador afinca su nuevo
reclamo, en espera de que los jueces que componen la corte
decidan reabrir el caso para pelear por esos 72 kilómetros
cuadrados.
Establecer dónde desembocaba el Goascorán durante
el tiempo de la Colonia es importante para El Salvador, porque,
de acuerdo con el derecho, una vez que se independizaron de
España, los países debían mantener sus
antiguas fronteras.
El litigio por la desembocadura del Goascorán está
conectado, también, con la lucha por la reivindicación
de la isla Conejo, que El Salvador reclama como suya.
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