| |
¡Busquen
a Salvador Meléndez!
La
vida y obra del navegante español Salvador Meléndez
y Bruna será examinada en la Corte Internacional de
La Haya. Nunca antes los mapas de un cartógrafo antiguo
habían tomado tanta relevancia internacional en una
disputa entre dos países.
|
|
| Salvador Meléndez y Bruna recorrió
las aguas del Golfo de Fonseca durante varias semanas.
Hizo un sorprendente mapa en 1794. Foto:
EDH/Lizzette Moreno |
Dos siglos después de su muerte, Salvador Meléndez
y Bruna se convertirá en el centro de una de las mayores
controversias que se recordará en Centroamérica
y en el mundo.
El navegante y cartógrafo español que elaboró,
en 1794, un mapa sobre el Golfo de Fonseca, es el hombre más
estudiado por algunos historiadores salvadoreños.
Tanta será la controversia sobre la figura de Meléndez
y Bruna que su vida y obra acabarán juzgadas en el
Tribunal Internacional de La Haya, la corte más importante
que conoce el mundo.
Que Honduras presentó un mapa alterado que posee diferencias
sustanciales con el original hecho por Meléndez y Bruna,
será la base de un nuevo reclamo salvadoreño
que llevará a muchos a estudiar todo cuanto elaboró
ese marinero español.
Salvador Meléndez y Bruno es un español que
desde joven, inspirado por la obra colonizadora de muchos
navegantes, se apasiona por los mares. Por eso, rápidamente
se introduce en el arte de la navegación. Aprende rápido
y comienza a ocupar, en el siglo XVIII, puestos importantes
dentro de la marina que sirve a la Corona Española.
En medio de esa dura tarea de aprendizaje llega a Cádiz,
allá por 1774, el italiano Alejandro Malaespina. Cádiz
era, en esa época, uno de los puertos más importantes
porque desde allí partían la mayoría
de los barcos que se marchaban a América.
Malaespina estudió en Roma pero fue contratado por
la Armada Real española, la misma organización
a la que servía Salvador Meléndez, en esa época.
Tanto Malaespina como Meléndez tenían una cosa
en común: no eran marineros comunes. Ambos se habían
dedicado a realizar exploraciones geográficas y científicas.
En 1782 Malaespina llegó a convertirse en capitán
de fragata. Sus méritos llegan a oídos de Carlos
III y en 1788 fue llamado a la Corte. En ese momento se le
encargó el más grande proyecto de la Ilustración.
Se le encomienda el mando de dos corbetas con la misión
de realizar una exploración científica y geográfica
de todas las posesiones españolas en América
y el Pacífico.
También se le pidió que levantara cartas náuticos
que facilitaran la navegación, al igual que realizara
un estudio de la flora y fauna de las colonias, auxiliado
por prestigiosos científicos que se incorporaron a
la expedición.
Malaespina parte, a mediados de 1789, del puerto de Cádiz.
Poco antes de partir murió Carlos III pero su hijo,
Carlos IV, decidió mantener la obra de su padre.
Durante casi dos años Malaespina recorre las Canarias,
las costas de Brasil, Uruguay, Argentina, Las Malvinas, Chile,
Perú, Panamá y México. En este último
país, Malaespina se encuentra, en Acapulco, con Salvador
Meléndez y Bruna, su viejo amigo, quien llegó
allí a bordo del bergantín Activo.
Algún tiempo después, Malaespina recibe nuevas
instrucciones reales. Le piden que parta de Acapulco para
explorar Alaska en busca del paso del norte. Cuando eso sucede,
Malaespina sabía que todavía le faltaba realizar
mapas de las costas centroamericanas.
Meléndez
Después de que le cambian los planes a Malaespina,
Meléndez y Bruna recibe, entonces, nuevas órdenes
reales para que continúe el trabajo inconcluso de Malaespina
en Centroamérica. Es por eso que en 1794, Salvador
Meléndez parte de Acapulco a bordo del Activo
para elaborar mapas de las costas centroamericanas.
Parte de Acapulco el 13 de febrero de 1974. Después
de bordear las costas guatemaltecas y realizar algunos trabajos
exploratorios, llega a Sonsonate, en El Salvador. Allí
se detiene y elabora un mapa de la costa norte salvadoreña.
Después continúa su viaje y llega al Golfo de
Fonseca en mayo de 1794. Allí realiza un mapa del Golfo
de Fonseca que ahora es objeto de la controversia.
De acuerdo con el lenguaje de esa época, al mapa se
le llamó carta esférica. Salvador
Meléndez y Bruna la tituló Carta esférica
que comprende el Golfo de Fonseca o de Amapala situado en
el mar del Sur y en latitud norte su punta occidental que
llaman del Contadillo.
El piloto del bergantín fue Juan Pantoja y Arriaga.
Salvador Meléndez elaboró también un
diario del viaje. Lo Llamó Diario del viaje al
puerto del Realejo para reconocer y levantar planos del trozo
de costa comprendido entre el puerto de Acapulco y el surgidero
de Sonsonate. 1794.
Salvador Meléndez realizó otros mapas de puerto
Escondido; Ensenada de Los Ángeles; puerto de Sacrificios;
puerto de Aguatulco; surgidero de Ayutla; surgidero de Las
Salinas; surgidero de Teguantepeque y surgidero de Sonsonate.
Flora y fauna
Salvador Meléndez y Bruna no sólo hace mapas
de las costas salvadoreñas. Realiza estudios sobre
el tiempo, las lluvias, habías y otros accidentes geográficos
que encuentra a su paso.
Como en el fondo no se trata, únicamente, de un cartógrafo
sino de un científico y explorador, también
elabora un inventario de la flora y fauna que encuentra en
El Salvador.
Salvador Meléndez regresa a Acapulco el 3 de octubre
de 1794. Poco después de que eso ocurra, su maestro,
Alejandro Malespina, cuya obra prolongó en Centroamérica,
regresa a España. Lo reciben como un héroe.
Salvador Meléndez llegó a ocupar el cargo de
general. Fue profesor en la Orden de Calabrava y recibió
la Cruz de San Hermenegildo.
|
 |