Maduro-Flores
Entre el diálogo de la responsabilidad mutua
Para El Salvador, el tema de la revisión debe tratarse
en frío frente a los demás temas de la agenda
centroamericana
Lafitte Fernández
Enviado Especial de
El Diario de Hoy
La Haya.
nacional@elsalvador.com
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Los presidentes de Honduras y El Salvador,
Ricardo Maduro y Francisco Flores, respectivamente, durante
los recientes actos de interconexión eléctrica
entre ambos países.
Foto Digital Jorge Reyes |
Fue una conversación sincera y de amigos. Ambos estaban
convencidos de la necesidad de sentarse a hablar de un solo
tema: el diferendo limítrofe entre las dos naciones.
Por esa razón fue que el presidente Francisco Flores
sostuvo, hace tres días, un encuentro personal con
el mandatario hondureño Ricardo Maduro, para explicarle
los motivos que lo llevaron a pedir la revisión de
la sentencia limítrofe que dictó la Corte Internacional
de Justicia, en 1992.
Flores, al igual que su canciller María Eugenia Brizuela
de Ávila, ha utilizado, en los últimos días,
un lenguaje calculado para no despertar malas pasiones sobre
ese tema.
Con los primeros avisos, el gobierno salvadoreño encontró
lo que esperaba: masas vocingleras, con tonos altos y críticos,
entre los hondureños, que atacan la nueva posición
salvadoreña de no aceptar el resultado del fallo limítrofe
respecto a las tierras aledañas al río Goascorán.
Las críticas contra El Salvador en Honduras son duras
y continuadas. Los medios de comunicación de ese país
alientan la palabra caliente, la sorna y el ataque.
Eso lo esperaba el presidente Flores, porque entiende que
Honduras ha construido una cultura más briosa en cuando
de asuntos limítrofes se trata.
El salvadoreño, en cambio, trata esos temas con más
mesura y mucho menos pasión.
Por eso, en parte, el mandatario salvadoreño deseaba
hablar con Maduro sobre el tema fronterizo. Además,
se trataba de cumplir una cortesía diplomática
antes de que se presentara la revisión en la Corte
de La Haya.
Flores le insistió a Maduro en algo que ha repetido
la Cancillería salvadoreña: el tema debe encapsularse,
debe tratarse en frío, frente a los restantes temas
de la agenda centroamericana.
Ambos coincidieron en que no valía la pena trasladar
un asunto de esa naturaleza frente a temas de mayor envergadura,
como la negociación por el libre comercio en los Estados
Unidos o el impulso a la integración centroamericana.
Al fin y al cabo, Centroamérica va hacia eso: en una
región donde cada nación tiene sus propios líos
fronterizos, lo mejor es guardar los pecados limítrofes
para otro tipo de sedes, sin alterar los ánimos en
los encuentros en que se traten temas de búsqueda de
desarrollo común, como el libre comercio o el Plan
Puebla-Panamá.
Flores tenía, en ese encuentro, un doble desafío:
impedir que el diferendo por las fronteras salpicara su liderazgo
regional. Pero, y también eso se debe tomar en cuenta,
los gobernantes centroamericanos no quieren perder el impulso
que Flores le entrega a los nuevos horizontes que se buscan
en la región. Todas las partes se necesitan, y lo mejor
es aplicar la tesis del encapsulamiento o la cuarentena a
lo que, en el futuro, sucederá en La Haya.
Es probable que Flores también le explicara a Maduro
que no tenía otra opción: que tenía encima
suyo la responsabilidad histórica de luchar, al lado
de un pueblo, por reivindicaciones que salen de las luchas
puramente partidarias.
En el fondo, el gobernante salvadoreño sabía
que sobre él podría caer toda suerte de críticas
si no corría el riesgo de desafiar a Honduras o de
no hacer nada para impedir que la sentencia limítrofe
quedara firme, este día, sin luchar, al menos, por
una fracción del territorio que se disputó.
Lo importante para Flores es que ahora sabe que todo cuanto
presentó su gobierno en La Haya no es una trama dilatoria
o un camino para engañar a los votantes. Lo que
se hizo se ha hecho bien y con toda la seriedad, como
menciona la canciller María Eugenia Brizuela de Ávila.
Maduro entendió las razones que le expuso Flores en
el reciente encuentro que celebraron. Él también
tiene presiones en su país. Y quizá son mayores
que las de Flores.
En ese sentido, al menos entre los gobernantes, las diferencias
quedaron cercadas frente al futuro.
Hecho nuevo
Sorpresiva reunión en la frontera
Los presidentes de Honduras y El Salvador
se reunieron el lunes en la frontera.
- Los mandatarios convinieron en comenzar la próxima
semana la demarcación.
- Equipos de señalización de ambos países
se reunirán para iniciar los preparativos, según
se dijo.
- Los dos presidentes se reunirán también
en los próximos días. |
Tras su encuentro con Flores, Maduro remarcó que no
hay un hecho nuevo que pueda garantizarle a El Salvador que
la Corte Internacional de Justicia aceptará una revisión
al fallo de 1992.
La posición legal de Honduras es sumamente sólida
en todo sentido, por lo tanto yo me siento muy confiado en
que la posición hondureña es clarísima
y que la Corte Internacional de Justicia no va a conceder
la revisión, dijo el presidente hondureño.
Maduro manifestó, además, que Flores reiteró
su vocación integracionista, lo que Honduras
considera que es indispensable para Centroamérica,
no sólo en la parte comercial, sino que también
para negociar en otras áreas, como política
migratoria, posiciones ante la comunidad internacional de
donantes y ayuda externa.
Al respecto, el canciller hondureño Guillermo Pérez-Cadalso
Arias explicó hoy que el recurso de revisión
debe basarse en un hecho nuevo, recalcó la palabra
hecho, no documento nuevo o prueba cualquiera,
según lo establece el estatuto de la Corte.
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