< Inicio del sitio

CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS
 
 

Mauricio Gutiérrez Castro:
“Honduras no es invencible”

Gutiérrez Castro tiene bien definido su pensamiento respecto de la nueva batalla jurídica de El Salvador por la zona adyacente al río Goascorán. Se ha armado de evidencia histórica y científica para demostrar los fundamentos de la posición de El Salvador. Luego no descarta luchar jurídicamente por recuperar la isla Conejo

Lafitte Fernández
Enviado Especial
Amsterdam.
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Gutiérrez Castro reconoce la importancia que Honduras le ha dado a las cuestiones limítrofes, preparando historiadores y técnicos en ese campo. Pero considera que ahora El Salvador se ha preparado en este campo y tiene la razón de su parte.
Foto digital: Carlos Hermann Bruch

Tiene 60 años, es abogado de profesión y no le teme a los hondureños. Tampoco al gran aparataje que, a lo largo de los años, los vecinos han logrado reunir para luchar por los asuntos fronterizos.

Está seguro de que El Salvador tiene, de su lado, todas las razones jurídicas y morales juntas para luchar por las tierras localizadas junto al río Goascorán y que así lo reconocerá la Corte Internacional de Justicia.

Desde hace dos días es, ante la Corte de La Haya, el agente que no sólo representa los intereses salvadoreños, sino quien le da patrocinio legal a la solicitud de revisión que presentó el país para reabrir la sentencia limítrofe que entregó a Honduras el setenta por ciento de poco más de cuatrocientos kilómetros cuadrados en disputa.

Dicen que, mientras litigó, jamás perdió un caso. Ahora le corresponde enfundarse en un traje diferente para llegar a la Corte Internacional de Justicia: el que le tejan todos los salvadoreños.

EDH: ¿Teme a los hondureños?
Mauricio Gutiérrez Castro (M.G.C.): No. Indiscutiblemente, Honduras es un país que le ha dado mucha importancia y dedicado esfuerzo a la preparación de juristas, historiadores y técnicos en materia limítrofe pero, desde luego, no son invencibles.

¿Tampoco teme a su aparataje?
Tampoco temo a eso. Creemos contar con una preparación sólida. Además, tenemos de nuestro lado la razón.
¿En qué le ayudará su pasado como litigante o presidente de la Corte Suprema en este caso?
Aunque el pasado, como litigante, es en los tribunales internos de los estados, en términos prácticos no es mucha la diferencia. Indiscutiblemente, toda la experiencia acumulada a lo largo de la carrera profesional es útil.

¿Influyó su padre en su formación en la materia de Historia?
Sí, mi padre tiene una sólida formación en Historia, sobre todo en la historia del período colonial. A él le debo, en un principio, mi afición por esta materia.

¿Qué consejos le dio su padre en este caso concreto?
Desde hace tiempo, él ha estado orientado claramente en el sentido de que debería interponerse la revisión de la sentencia y que esa acción era el único medio legal y práctico de cambiar el resultado de la misma.

¿Le dio algún consejo práctico?
Indiscutiblemente, me transmitió mucho el conocimiento histórico que poseía, sobre todo en cuanto al Golfo de Fonseca. Desgraciadamente, por no existir en el derecho internacional un recurso como la apelación, que permite la discusión amplia en una segunda instancia, sino que sólo existe la revisión que depende de la existencia de un hecho nuevo y se refiere a puntos concretos, mucha de esta información histórica, a estas alturas, no puede utilizarse, por no existir en los procedimientos internacionales las instancias adecuadas para hacerlo.

¿Se alegró cuando descubrieron un tercer mapa de Meléndez y Bruna en Chicago?
Evidentemente, el descubrimiento en fecha reciente de este tercer mapa elaborado por la expedición del bergantín de El Activo abría todas las posibilidades para plantear de nuevo el caso con base en el recurso de revisión en la zona del delta del río Goascorán. Fue uno de los mapas supuestamente elaborados por la expedición comandada por don Salvador Meléndez y Bruna el que dio la principal base a la Corte Internacional de Justicia para darle, íntegramente, la zona en litigio a Honduras, en su sentencia de 1992.

¿Qué le pasó a El Salvador en 1992? Usted dijo, en una ocasión, que no ganó Honduras, sino que perdió El Salvador...
Sobre lo de 1992 es difícil dar una definición en términos generales, pues fueron diferentes las razones según la zona en litigio. En el caso concreto del delta del Goascorán, no se aportó la prueba necesaria para demostrar la antigua desembocadura del mismo en el estero de La Cutú. Para el caso, se hizo relación a la obra del escritor hondureño Bernardo Galindo y Galindo, quien así lo reconoce, pero fue imposible obtener un ejemplar de la misma, debido a que fue retirada de circulación y considerada secreto de Estado. Por otro lado, en cuanto a otro tipo de pruebas, para el caso de la prueba técnica y científica, afectó mucho el hecho de que El Salvador, en ese momento, se encontrara viviendo un conflicto interno, porque, siendo la tecnología a ocupar en buena parte de tipo satelital, existía resistencia de parte de los estados que la tenían a concederla a El Salvador, ya que podía afectar su imagen de neutralidad ante el conflicto interior salvadoreño.

¿Ahora no tuvieron problemas?
Ahora, cuando se tomó la decisión, a partir del hallazgo del mapa de Meléndez y Bruna, de presentar la solicitud de revisión, se pudo contactar a un grupo de científicos especialistas en problemas de cambio de curso de delta de los ríos y, concretamente, del río Misisipi. Ellos tienen acceso a la tecnología y nos hicieron el estudio científico correspondiente. En éste se demuestra, de modo objetivo y razonable, que, efectivamente, el río Goascorán desembocaba antiguamente en el estero de La Cutú y cambió bruscamente su curso al actual desembocadura, en una época anterior al viaje del bergantín El Activo. Esto ocurrió en el año de 1794. Concretamente, se señala como la fecha más probable la de un ciclón, que fue llamado el diluvio de San Dionisio y que sucedió en octubre de 1762.

¿La compañía que hizo los estudios satelitales es privada?
¿No intervino Estados Unidos?

Es una compañía privada que tiene su sede en Luisiana y donde prestan sus servicios tres científicos, de los cinco más calificados del mundo en problemas de deltas y cambios de curso de río.

¿Qué le dijo el presidente Flores cuando le pidió que se hiciera cargo del caso?
Hay que señalar dos momentos. El primero, cuando el presidente Flores me honró al nombrarme Comisionado para Asuntos Limítrofes Relativos al Golfo de Fonseca, para que hiciera los estudios correspondientes con relación a la situación jurídica de ese golfo, no sólo por la sentencia de 1992, sino por la sentencia de 1917, que también forma parte del régimen jurídico del mismo golfo. El segundo fue cuando se descubrió la nueva documentación del bergantín El Activo y otros elementos que hacían factible la presentación de un recurso de revisión en el delta del río de Goascorán, que es la parte de tierra firme que linda con el Golfo de Fonseca. Fue en ese momento que nos dio la autorización para trabajar en la preparación del recurso de revisión que hemos presentado.

¿Por qué no se pudieron pelear los cinco bolsones?
Como el encargo nuestro era en relación con el Golfo de Fonseca, a esa área limitamos el estudio y la investigación para encontrar el hecho nuevo que permitiera presentar la correspondiente solicitud de revisión de la sentencia. Por eso, no estando dentro de nuestras obligaciones y facultades el estudio de las otras zonas geográficas que fueron comprendidas en la sentencia de 1992, no conocemos en detalle la historia de las mismas. Pero entendemos que no fue posible encontrar un hecho de tal naturaleza que legitimara el presentar el recurso de revisión en esos casos concretos.

¿Está usted seguro de ganar este caso? Dicen que jamás ha perdido un pleito en El Salvador...
El resultado de un juicio es siempre aleatorio, y el que garantiza un resultado simplemente miente. Eso no quiere decir que uno no haga consideraciones sobre las probabilidades que encierra un caso. Dentro de este orden de ideas, puedo decirle que estamos seguros, en primer lugar, de estar haciendo una petición correcta y, en segundo lugar, de que la documentación y los alegatos que acompañan la misma dan una base sólida para tener expectativas optimistas.

¿Está preparado para enfrentar cualquier estrategia de los hondureños?
Desde luego que sí. Cuando uno prepara un caso, no sólo planifica lo que se piensa hacer, sino que se crea un concepto mental de todos los movimientos o argumentos que puede ocupar la contraparte a efecto de prevenirlos o desvirtuarlos. Sí, estamos preparados para eso.

¿Qué le diría a los hondureños?
A los hermanos de Honduras les diría que mantengan la objetividad y vean las cosas como son. Hay un desacuerdo entre los dos estados sobre una determinada zona de territorio, y El Salvador está en su justo derecho de hacer uso de los recursos que le confiere el derecho internacional para recobrar un terreno que injustamente perdió. Desde luego, Honduras o su representante tienen el mismo derecho a tratar de demostrar que sus pretensiones sobre la misma zona son legítimas. Es decir, lo que hay es un conflicto jurídico, el cual debe ser resuelto por los canales civilizados que nos señala el derecho internacional. Esto no debe verse como un acto inamistoso de un Estado hacia otro.

¿Es difícil litigar interpretando una historia de más de 300 años?
Depende de la información que se tenga para esa interpretación. En el caso de los mapas que nos ocupa, los cuales fueron elaborados supuestamente por el capitán y piloto del bergantín El Activo, todos son diferentes entre sí, porque no resulta muy difícil sacar algunas interpretaciones o conclusiones.

¿Qué le dicen los asesores?
¿Tienen la misma confianza suya?

Los asesores internacionales consultados nos han expresado con claridad que es el recurso de revisión mejor preparado que se conoce. Por eso están seguros de que El Salvador está presentando, al máximo tribunal de justicia del mundo, un caso serio, bien documentado e, incluso, de una presentación gráfica impecable.

¿Al cabo de varios años se sentiría feliz si ayuda a colocar la bandera de El Salvador en las tierras aledañas al río Goascorán?
Definitivamente. Y no sólo en tierra firme, sino también en la isla Conejo.

¿Qué pasará con isla Conejo?
En mi carácter de comisionado del golfo, he recabado valiosa información que prueba que la isla Conejo es salvadoreña. Esperamos, primeramente, su recuperación por medio del diálogo honrado entre los dos estados. De lo contrario, estamos listos para cumplir las instrucciones que nos dé el Presidente de la República.

La trayectoria del Agente ante La Haya

El Dr. Gabriel Mauricio Gutiérrez Castro es actualmente el Comisionado Presidencial para Asuntos Limítrofes Relativos al Golfo de Fonseca y Agente de El Salvador ante La Haya.

Hijo del historiador santaneco Antonio Gutiérrez Díaz, Mauricio Gutiérrez Castro se graduó de abogado en México y luego se incorporó a la Universidad de El Salvador, donde obtuvo su doctorado.

Fungió como Gobernador Político Departamental de Santa Ana en la década de los Setenta, Vicepresidente de la República durante el Gobierno de Unidad del Dr. Álvaro Magaña (1982-84), Vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia (1984-89) y Presidente del mismo alto tribunal y su Sala de lo Constitucional (1989-94).

En este caso se le reconocen importantes obras, tales como la fundación del Instituto de Medicina Legal “Dr. Roberto Masferrer”, la reconstrucción de la infraestructura de tribunales de todo el país y mejoras importantes en las condiciones de trabajo de la judicatura y de los abogados con la Caja Mutual del gremio.

Luego pasó a ser miembro del Comité Jurídico Interamericano, de la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Río de Janeiro, Brasil.

Es autor de varias obras sobre Derecho Constitucional. Además, fue diputado en la Asamblea.

 

 

< REGRESAR AL INICIO

Click

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal