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“Fue grande la decepción”

Inconformes, pero dispuestos a acatar el fallo emitido por el Tribunal de La Haya, en 1992, la población de Arambala lamenta la pérdida definitiva de Nahuaterique

Rosa Fuentes
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

José Adolfo Argueta aún resiente la pérdida de los bolsones en Morazán. La revisión solicitada por el Gobierno salvadoreño prendió la llama de una esperanza dentro de él. La gente en Arambala pensó que el ex bolsón Nahuaterique sería incluido en esa petición.

La decepción fue grande. Así lo dio a conocer ayer el jefe edilicio de la localidad, José Adolfo Argueta Palacios. Él fue uno de los que más ilusiones fabricó, tras la noticia de los planes salvadoreños.

El alcalde lamentó que en su oportunidad el Parlamento se abstuvo de valorar la pieza de correspondencia que se presentó con la idea de lograr la recuperación de Nahuaterique.

“Hay narraciones y datos históricos que dan fe de que los límites de Nahuaterique se extendían más de 20 kilómetros al norte del asentamiento actual”, aseguró.

Allá por 1550

Los datos recolectados detallan que en el siglo XVI, en el año 1550, Arambala contaba con 200 indios tributarios o jefes de familia. Para 1740, la población disminuyó considerablemente. Los censos contabilizaban 11 indios tributarios, según anotaciones hechas por el alcalde mayor de San Salvador, Don Manuel Gálvez Corral.

Es en esos mismos anales, donde se establece que los municipios gemelos de Arambala y Perquín estuvieron ubicados originalmente en el lugar nominado Nahuaterique, 24 kilómetros al norte del asiento actual. Luego, Arambala fue trasladada al paraje nombrado El Barral, en Pueblo Viejo, 7 kilómetros al noreste de la antigua localización.

Hoy, es muy tarde ya. Para los habitantes de esa región, sus compatriotas deben ser la prioridad para los gobiernos de El Salvador y Honduras.

Muy en el fondo, el jefe edilicio de Arambala reprocha la forma en que El Salvador sobrellevó el diferendo limítrofe.

“Por qué tardar diez años para solicitar una revisión y sólo por el área del Goascorán... esta es una gran lección que el país debe analizar...”, señaló el gobernante.

Las familias salvadoreñas que desde hoy deben aceptar ser parte de Honduras necesitan apoyo en todo aspecto. Desde fuentes de trabajo, hasta atención médica eficiente.

El que antes fue su alcalde lamentó que desde el acuerdo firmado entre ambas naciones, muchos aspectos comprometidos nunca se cumplieron.

Entre esos detalles, Palacios Argueta mencionó la libre circulación por las zonas desmilitarizadas. “Eso es letra muerta”.

“La prioridad son los compatriotas que viven en Honduras”.
José Adolfo Argueta
Edil de Arambala.

 

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