Las cartas salvadoreñas
Pruebas científicas, técnicas
e históricas forman parte de la munición presentada
por El Salvador para ganar la batalla por las tierras limítrofes
con el río Goascorán.
Lafitte Fernández
Enviado Especial El Diario de Hoy
La Haya.
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La controversia del mapa:
La posición salvadoreña es simple: Honduras
presentó dos mapas diferentes entre sí (???)
supuestamente elaborados por Salvador Meléndez y Bruna,
en 1794, durante un viaje que realizó a bordo del bergatín
"Activo".
En julio pasado se descubrió en la "Newberry
library" de Chicago un tercer mapa cuyos tenedores certifican
que es auténtico, que difiere, muchísimo, a
las versiones hondureñas (como se publicó en
El Diario de Hoy).
El Salvador siempre ha sostenido que el río Goascorán,
que marca la frontera hasta terminar en el Golfo de Fonseca,
desembocaba en el estero La Cutú, localizado a diez
millas al sur de donde lo hace ahora.
Entonces, le dice a la Corte Internacional de Justicia que
para resolver la disputa limítrofe, falló sobre
mapas controvertidos y que, en esa medida, su resolución
es errada frente al hecho nuevo que se ha descubierto.
El Salvador no dice, en la solicitud de revisión que
se presentó ayer en La Haya, que Honduras alteró
mapas. En un lenguaje diplomático, discreto y medido
presenta las cosas de otra forma: hay tres mapas. ¿Sobre
la base de cuál se falló porque ni siquiera
las dos versiones que presentó Honduras coinciden entre
sí?
Pruebas científicas y técnicas:
Tesis básica: diluvio de San Dionisio
El gobierno salvadoreño estima que en 1762, cuando
ya se habían fijado los límites de las colonias
españolas en Centroamérica, ocurrió lo
que se llamó el "diluvio de San Dionisio"
que fue una suerte de fenómeno natural parecido a un
violentísimo huracán que hasta hizo desparecer
pueblos enteros.
Ese hecho habría sido la causa que cambió la
desembocadura del río Goascorán. La cambió
a su sitio actual o cerca de él. Pero, dice El Salvador,
el río que siempre fijó los límites en
las cercanías del Golfo de Fonseca desembocaba en el
estero La Cutú. Y, si se toma como cierto esto último,
se recuperarían casi 72 kilómetros cuadrados.
El "diluvio" ocurrió entre el 10 y 12 de
octubre de 1762. Lo registran los escritos del Obispo de Guatemala,
Pedro Cortés. Fue tal la fuerza de ese hecho natural
que el poblado de Ateus desapareció. En Nahuizalco
la mitad de la población murió. Otros pueblos,
como narra el Obispo Cortés, también desaparecieron.
Para probar el cambio del cauce del río se plantea,
ante la Corte de La Haya, las pruebas que se enumerarán
a continuación.
Científicas: estudios de fotografías de
satélites de la NASA
El gobierno de El Salvador encargó un estudio a la
empresa estadounidense "Coastal Enviroment" sobre
la base de fotografías tomadas por satélites
de la NASA en el Golfo de Fonseca. El estudio se realizó
en agosto del 2002.
Demuestra que el río Goascorán desembocó
en el estero La Cutú, como siempre lo ha sostenido
El Salvador. Para probar ese hecho, expertos de esa empresa
realizaron estudios en computadora, y con programas especiales,
de las fotografías de la NASA. También compararon
cartografías antiguas.
Esa compañía ha hecho estudios similares en
otros lugares del mundo. También estudiaron los aluviones
del río Misissipi. Los estudios de esta compañía
se convertirían, igualmente, en un hecho nuevo pues,
entre 1986 y 1992 no se tenía acceso a ese tipo de
tecnología.
Prueba técnica
Estudios de campo hechos en el antiguo cauce del río
Goascorán que comprueban la tesis salvadoreña.
También se analizó lo que se llama el "rompimiento
de Los Amates", donde a Honduras se le atribuye haber
hecho un dique, en 1916, para impedir que el río volviera
a su antiguo cauce.
Prueba histórica:
1- Una obra del
historiador hondureño Galindo y Galindo publicada en
1933, revisada y corregida por la Sociedad Geográfica
de Honduras. En esa obra se dice que el río Goascorán
desembocaba en el estero La Cutú, como lo sostiene
El Salvador. El gobierno posee, ahora, un original de ese
libro.
2- Durante el litigio en La Haya, ocurrido
entre 1986 y 1992 se alegó esa obra, pero nunca pudo
presentarse el libro original. Ahora sí se tiene.
3- Un libro sobre geografía
hondureña publicado en 1913 por Ulises Meza Cálix
con el apoyo y aval del Consejo Superior de Instrucción
Pública de Honduras que también confirma la
vieja desembocadura.
5- Una obra de Felipe Canales Salazar
y publicada por la sociedad Geográfica y de historia
de Honduras que también coloca la antigua desembocadura
del río Goascorán en el estero La Cutú,
localizado a 10 millas de donde lo hace ahora.
El Salvador incluye un título de propiedad de la hacienda
Los Amates de 1695 (localizada en el territorio que ahora
se arroga Honduras)
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