Un tratado de paz en medio de otra guerra
El Tratado General de Paz entre El Salvador y Honduras fue
firmado el 30 de octubre de 1980 en Lima, Perú, poniendo
fin a once años de rompimiento de relaciones diplomáticas
a raíz de una Guerra de Cien Horas (14
al 16 de junio de 1969).
El Diario de Hoy
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El Salvador entonces comenzaba a vivir otra guerra, la de
guerrillas, tras varios años de agitación de
izquierda y violencia política. Habían terminado
los 70s plagados de romanticismo y empezaba una década
sombría.
El país estaba gobernado de facto por la Junta Revolucionaria
de Gobierno. Cada día aparecían muertos en las
calles y la gente estaba pendiente de la alarma
en la YSKL para conocer las últimas noticias: hallazgos
de cadáveres, enfrentamientos armados, quemas de buses
y bombas en edificios públicos. Teleprensa de El Salvador
transmitía toda la acción por Canal 2 después
del mediodía y por la noche. Había comenzado
el éxodo de salvadoreños hacia los Estados Unidos
y por eso eran interminables las colas en las oficinas de
trámite de pasaportes de Migración, entonces
situadas en un caserón de la 17a. Calle Poniente.
El acto
Mientras la música disco de Donna Summer, Santa Esmeralda
y aún Village People acaparaba la atención de
los jóvenes en las radios Femenina y Mil 80, el acto
oficial de firma de la paz se llevaba a cabo en el Palacio
de Gobierno de la capital peruana, con la venia del entonces
mandatario Fernando Belaúnde Terry, quien proclamó
que estos dos pueblos han superado diferencias y su
entendimiento pacífico es una realidad.
El documento, con 48 artículos, fue suscrito por los
cancilleres de Honduras, César Elvir Sierra, y el de
El Salvador, Fidel Chávez Mena, en el Gran Comedor
del Palacio de Gobierno de Lima, en adelante llamado Gran
Salón de la Paz, levantado en el mismo solar
que ocupó la primera y última mansión
del conquistador español Francisco Pizarro.
La ceremonia se inició a las 7:30 de la noche y duró
menos de una hora.
Actuó como mediador el peruano José Luis Bustamente
y Rivero, quien había iniciado sus gestiones el 3 de
abril de 1978 y después que en julio de 1976 ambos
países vivieran una tensión por el estancamiento
de las negociaciones. Como un reconocimiento a su labor, se
denominó en su honor una de las principales vías
del Centro de Gobierno.
Con diálogo hemos llegado a este acuerdo,
declaró entonces el canciller salvadoreño Fidel
Chávez Mena.
Al acto asistieron como invitados los cancilleres de Guatemala,
Rafael Castillo Valdez, y de Costa Rica, Bernd Niehaus, así
como delegados de la Organización de Estados Americanos
(OEA) y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La vida
La firma del tratado de paz fue recibida con cierta tibieza
por los salvadoreños, quienes estaban más preocupados
por la violencia política, pero que celebraban ya no
tener que depender del ferry para pasar a Nicaragua. Estaba
fresco el asesinato de monseñor Romero, ocurrido en
marzo de ese año, y continuaba la ola de secuestros
de empresarios y diplomáticos extranjeros. La radio
del Arzobispado, la desaparecida YSAX La Voz Panamericana,
había sufrido una serie de atentados y transmitía
a las 5:00 de la tarde un programa de poemas para monseñor
Romero y canciones de la Misa Campesina de Mejía Godoy.
En las radios populares sonaban profusamente los mix
de Boleros de la Pequeña Compañía y Rolando
Ojeda, las Súper-Ensaladas de la Fiebre Amarilla e
incluso un disco de himnos cristianos mezclados, grabado por
el grupo Vía Láctea. Insólitamente, en
las radios juveniles se había colado una tierna canción
éxito de 1959, Raining in my heart (Llueve
en mi corazón), de Buddy Holly, que alternaba
con las románticas contemporáneas de Barry Manilow
y Carly Simon.
La protesta se expresaba en la salsa de Willie Colón
y Rubén Blades con Plástico o Tiburón,
pero también se mantenían canciones rompecorazones
como Dime (cómo me arranco esta pena de amor...)
o Pedro Navaja.
La popular radio Circuito YSR transmitía las mejores
radionovelas y había concluido ya con Chucho
el Roto después de diez años, seguía
con El Ojo de Vidrio y presentaba los éxitos
de oro de Angélica María, Los Iracundos y Enrique
Guzmán en su programa Recuerdos Juveniles.
La preferencia de los corazones embelesados se la disputaba
con otras radioemisoras como Radio Exitos La Onda del
Amor, Auto-Radio y La Romántica, donde sonaban
Hey y Por ella de Julio Iglesias,
Pavo Real de José Luis Rodríguez
y Todo se derrumbó de Enmanuel.
El FM era una novedad entonces y solamente lo habitaban las
radios Clásica, El Mundo, Estereofónica 92 (todas
instrumentales) y el Circuito YSR. Clandestinamente incursionarían
meses más tarde las radios Venceremos con
su teatro de la Guacamaya Subversiva y Farabundo
Martí, ambas de la guerrilla, con sus partes incendiarios
y su sátira insurgente.
Las añejas películas mexicanas en blanco y
negro (principalmente de Pedro Infante con el Festival
Cinematográfico de los domingos al mediodía)
habían salido de las programaciones de las televisoras
y sólo el Canal 6 las transmitía una vez a la
semana, los sábados por la noche. Todavía el
tema del Canal 2 era la clásica More (Más)
en las versiones de Santo y Johnny Farina o Ken Griffin.
Ese año se había estrenado en los cines del
país La Guerra de las Galaxias. Episodio V. El
imperio contraataca, Flash Gordon, Rocky
II, Superman II y Somewhere in time,
estas últimas con Christopher Reeve. La moda de pantalones
acampanados de los 70s cedía para dar paso a los punta
de yuca e iba quedando en desuso el cabello con patillas
largas o el estilo afro.
El proyecto de la nueva carretera al aeropuerto El Salvador
estaba viento en popa con la remoción de viviendas
en una gran parte de la colonia Luz y sus alrededores y se
había partido una gran loma que en un tiempo fue el
Bosque de la Amistad El Salvador-Israel para abrir
paso a la vía. Ahora allí se encuentran el Monumento
al Hermano Lejano y un tramo importante de la autopista.
El 10 de diciembre de ese mismo año se produjo el
intercambio de notas de ratificación del Tratado.
El Tratado delimitó parte de la frontera (220.5 kms.)
y para el resto se determinó que si ambos países
no lograban una solución negociada en cinco años,
debían concurrir al Tribunal Internacional de La Haya
en Holanda.
El 24 de mayo de 1986 y en vista de no poder llegar a un
arreglo, los dos países firmaron en Esquipulas, Guatemala,
un convenio especial para presentar el caso ante la Corte
Internacional de Justicia de La Haya. La guerra seguía,
un terremoto había golpeado a San Salvador, la carretera
al Aeropuerto tenía cinco años de funcionar
y Llueve en mi corazón seguía --como
ahora-- colándose en la programación de las
radios.
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