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Manoseo de los mapas
Un
mapa del Golfo de Fonseca descubierto recientemente y realizado
en 1794 abre la posibilidad para pedir la revisión
de la sentencia limítrofe con Honduras de la Corte
de La Haya de 1992
Copias de dos mapas del Golfo de Fonseca utilizados por Honduras
durante la controversia limítrofe que resolvió,
en 1992, la Corte Internacional de La Haya, podrían
convertirse en el ojo de una nueva tormenta que sostendrían
ambos países ante el más importante tribunal
que conoce el mundo.
Durante la batalla jurídica que se dirimió en
esa corte hace una década, El Salvador alegó
que un fenómeno natural, sucedido hace más de
200 años, cambió el cauce y la desembocadura
del río Goascorán, que marca parte del límite
entre ambos países.
También advirtió que un muro construido por
ese país, en 1916, impidió que el río
volviera a su cauce normal y que eso llevó al país
a perder unos 72 kilómetros cuadrados de territorio.
Honduras se defendió y presentó copias de dos
mapas diferentes sobre el Golfo de Fonseca, supuestamente
realizados en 1794 por el navegante y explorador español
Salvador Meléndez y Bruna, con los que aseguró
que, ya desde esa época, el Goascorán desembocaba
en el sitio actual.
Basados en los mapas de Meléndez y en otras argumentaciones,
la Corte de La Haya entregó los 72 kilómetros
en disputa a Honduras, a pesar de los alegatos salvadoreños
en el sentido de que el río desembocaba, durante la
época de La Colonia, en el estero La Cutú, localizado
a diez millas de donde el Goascorán termina en la actualidad
Algunos funcionarios están convencido de que ambos
mapas no son copia fiel del plano originalmente hecho por
Meléndez. El original lo descubrieron especialistas
salvadoreños hace poco tiempo, en una institución
internacional donde también se tiene el diario del
viaje que el explorador español Salvador Meléndez
y Bruna hizo hasta el Golfo de Fonseca, por orden de la corona
española, en mayo de 1794, a bordo del bergantín
Activo.
A Meléndez se le encargó, durante el reinado
de Carlos IV, realizar mapas y exploraciones científicas
en una parte de las costas de México, Guatemala y El
Salvador, para establecer los límites de las posesiones
españolas a fines del siglo XVIII.
El mapa encontrado muestra claras diferencias con las copias
presentadas por Honduras, entre 1986 y 1992, ante la Corte
de La Haya..
Mapas
Después de buscar mapas antiguos sobre los límites
de El Salvador en muchas colecciones privadas y públicas,
historiadores y expertos salvadoreños están
convencidos de que encontraron el plano original de Meléndez
y Bruna en un instituto privado. Esa información, al
igual que otras pruebas acumuladas por investigadores salvadoreños,
forman parte del nuevo legajo que usaría El Salvador
para pedir la revisión de la resolución de la
Corte Internacional de la Haya, que queda firme el 11 de septiembre
próximo.
El mapa forma parte de una antiquísima colección
de planos antiguos. Ésta, junto a más de 3.000
cartografías originales antiguas, está en poder
del instituto internacional.
Representantes de ese instituto advierten que poseen el mapa
original elaborado por Meléndez en 1794, además
del diario de viaje del bergantín español Activo
en el que se transportó hasta el Golfo de Fonseca.
Hecho nuevo
Ante la resolución limítrofe pronunciada por
la Corte Internacional de La Haya, El Salvador tiene un enorme
desafío y dos caminos para vencerlo. El reto es que
la sentencia de La Haya dada el 11 de septiembre de 1992 adquiere
plena firmeza diez años después de pronunciadas
(dentro de muy pocos días).
Frente a eso, el gobierno salvadoreño sólo tiene
dos caminos: pedir una revisión o presentar un recurso
de aclaración. Sólo la revisión permite,
sin embargo, combatir la sentencia plenamente.
Mas, para solicitar la revisión, como lo estudia el
gobierno salvadoreño, aunque aun no lo define, el país
necesitaba encontrar lo que jurídicamente se llama
un hecho nuevo. Estudiosos del caso sostienen
que la presentación de mapas adulterados y otras pruebas
que se han recolectado en los últimos meses constituirían
un hecho nuevo que permitirá revisar la sentencia.
Una vez planteado el hecho nuevo (uso de mapas
alterados y otros), la Corte de La Haya decidirá si
abre a revisión la sentencia de 1992. Eso sí,
antes de hacerlo, los jueces deberán analizar las pruebas
aportadas por el gobierno salvadoreño, si finalmente
decide tomar el camino de la revisión de la sentencia.
En el caso de los mapas empleados por Honduras, a los jueces
de la Corte Internacional no les quedaría más
remedio que convocar a peritos calificados para que comparen
los planos aportados por los vecinos frente al mapa original
elaborado por Salvador Meléndez y Bruna en 1794, luego
de arribar al Golfo de Fonseca.
Todas esas argumentaciones serían las que estarían
tomando en cuenta los investigadores y abogados del gobierno
salvadoreño para definir si piden la revisión
de la sentencia limítrofe de la Corte de La Haya.
Al final, sin embargo, será el presidente Francisco
Flores quien tomará la última decisión.
Para ello, tendrá como plazo hasta el 11 de septiembre
próximo.
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