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¡Pillaron a Cinquino!
Cayó con 130 kilos de cocaína en 1992

Antonio Cinquino, vicepresidente de CINTEC, pertenecía a una banda que fue capturada mientras descargaban 130 kilos de cocaína en una bodega de Montreal

Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El agente antidrogas de los Estados Unidos (DEA) colocó su dedo en la tecla de la computadora y soltó el mensaje cifrado: “Caminan hacia ustedes. Pronto serán suyos”.
A muchos kilómetros de distancia, en una oficina de la Real Policía Montada de Canadá, un investigador especialista en tráfico de drogas imprimió el mensaje que llegaba desde Filadelfia y corrió a alertar a sus compañeros: sabían que pronto tendrían, en Montreal, un barco con un contenedor cargado con 130 kilos de cocaína.

A los responsables de ese cargamento se les seguía la pista desde mucho tiempo atrás. Un informante de la Policía canadiense había traicionado a la banda a la que pertenecía Antonio Cinquino, el actual vicepresidente de CINTEC.
Esta empresa canadiense se asoció con 10 municipalidades gobernadas por el FMLN, para enfrentar el problema de la basura en buena parte del Gran San Salvador. Es propietaria del 90 por ciento de las acciones de MIDES.
Los mafiosos canadienses compraron la cocaína, en 1992, a uno de los más poderosos cárteles de la droga de Colombia.
De ahí la llevaron hasta Brasil y luego a Filadelfia, Estados Unidos, a bordo de un contenedor que se introdujo en un barco de carga.

Los proveedores colombianos se las ingeniaron para meter la cocaína dentro de 700 tablas de madera. Obviamente, no en todas introdujeron la droga. De ese número de tablas, escogieron 52 para esconder 556 paquetes de cocaína.
El 17 de julio de 1992, el cargamento llegó a Filadelfia. Un día después, investigadores de aduanas de los Estados Unidos, quienes habían sido alertados por la Policía canadiense, descubrieron la cocaína en Filadelfia.
Pero no tocaron la droga, porque lo que se pretendía era dejar que la mercancía llegara a Montreal, para capturar a los traficantes con las manos en la masa.

Ahí quedó la mercancía hasta que el 3 de agosto el contenedor en el que estaba la cocaína partió hacia Montreal. Eso sí: agentes antidrogas de los Estados Unidos de la DEA siguieron el contenedor, que viajaba por tierra, hasta la frontera con Canadá.

Una vez que cruzó la frontera, la Policía canadiense relevó a los agentes estadounidenses.
Poco tiempo después, una tarde de martes se produjo el desenlace del caso, cuando seis individuos fueron finalmente arrestados en el momento en que descargaban la mercancía en un depósito de Boucheville, Montreal.
Todo ocurrió rápidamente. Richard Stevenson, de Montreal; y Samir Tadros, de Saint Laurent, intentaban cargar la cocaína en una camioneta cuando les cayó encima la Policía.

La droga la compraron en Colombia. Los agentes de la DEA la descubrieron en Filadelfia. Sin embargo, dejaron que se llevaran el cargamento para atrapar la banda en MONTREAL.

Antonio Cinquino, el vicepresidente de CINTEC, quien en esa época tenía 34 años; y Michel Laizzo, de 37, vigilaban el depósito a bordo de un jeep Cherokee blanco, mientras se descargaba la cocaína. Estos dos fueron capturados por seis vehículos de la Policía, cerca de la autopista 20 de Quebec.
Poco después, las autoridades canadienses detuvieron a otros miembros de la banda que fueron identificados como Luigi Colavita y José Patricio Dacruz.

En esa época se estimó que la cocaína, una vez transformada, habría valido 85 millones de dólares en el mercado negro de Montreal.
Todos los detenidos, incluido Cinquino, fueron llevados al palacio de Justicia de Montreal para responder a las acusaciones de complot, tráfico de drogas, posesión de estupefacientes e importación de cocaína.
Más tarde, fueron condenados por las autoridades de ese país.

Antonio Cinquino sustituyó en la vicepresidencia de CINTEC a su hermano Michael.
Éste se suicidó en 1996, un poco antes de que le echara el guante la Policía de Canadá.
Michael Cinquino, a pesar de que se negó ese hecho a periodistas canadienses, en 1996, era, en el momento de su muerte, propietario de un tercio de las acciones de CINTEC.
En esa sociedad entró al lado de Perri Perlini, un narcotraficantes a quien condenaron por traficar 300 kilos de hachís de Pakistán a Canadá.
Perlino confesó su delito ante las autoridades canadienses.

 

 

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