Venezuela prepara chavismo sin Hugo Chávez

Hugo Chávez lleva año y medio en tratamientos médicos para combatir el cáncer que lo aleja de su país. Nicolás Maduro fue nombrado por Chávez como su sucesor en caso de que su padecimiento acabe con su vida

El pasado 8 de diciembre, el gobernante Hugo Chávez se vio obligado a volver al quirófano por el cáncer que padece, y la designación del vicepresidente Nicolás Maduro como su sucesor se perfila como el elemento fundamental de un chavismo sin su gran dirigente histórico.

Pese a llevar año y medio de exigentes tratamientos que lo han hecho pasar por cuatro operaciones, sesiones de quimioterapia y radioterapia, no ha sido sino hasta entonces que el gobernante habló abiertamente sobre la posibilidad de que la revolución bolivariana tenga que seguir sin él. Y el escogido para capitanearla,

Maduro, es un moderado y pragmático, alejado de la línea dura que representa el que se venía perfilando como su gran contrincante en la batalla de la sucesión, el exmilitar Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y número dos del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

El aparente cierre de filas en el oficialismo alrededor de Maduro —al que el propio Cabello parece haberse sumado— hace difícil prever una crisis política en el seno del oficialismo, al menos en el corto plazo.

Pero lo heterogéneo de las diferentes sensibilidades que se congregan en torno a Chávez hace que sea más aventurado afirmar que no vaya a haber momentos de incertidumbre en el mediano plazo.

Uno de los mensajes fundamentales de Chávez durante su intervención televisada del 8 de diciembre fue el llamamiento al patriotismo, pero sobre todo a la unidad en sus filas en los tiempos aparentemente duros que están por venir.

Chávez, que había permanecido 11 días en Cuba, regresó para dirigirse a los venezolanos y anunciar que necesitaba volver a La Habana para una nueva intervención quirúrgica.

Aunque en ningún momento dio por sentado que el pronóstico de los médicos apunte a que será incapaz de superar la enfermedad, sí habló de que espera un “milagro” y por primera vez quiso concretar el asunto del cambio de liderazgo en las filas bolivarianas.

“Él vino a Caracas, no para anunciar que está enfermo, eso lo pudo hacer como la vez pasada desde La Habana; vino a empoderar a su sustituto: no sólo con la población, especialmente con el chavismo”, dice Luis Vicente León, politólogo y presidente de la encuestadora Datanálisis. Según el analista, lo que busca al designar a Maduro es “conjurar los demonios internos dentro del chavismo”.

“Viene a decir: ‘estoy designando mi sucesor y es éste’. A los que pudieran sentir que quieren retarlo les está diciendo: ‘si lo retas, gana la oposición y vamos a estar peor’”.

Para la historiadora Margarita López Maya, “como la Constitución manda a convocar elecciones en caso de ausencia absoluta, eso favorece que se mantenga unido el chavismo en el corto plazo”.

“Ahora a mediano plazo sí habrá incertidumbre, porque el chavismo es una cosa demasiado heterogénea con demasiadas tensiones, con un liderazgo sumamente personalista y cuando eso sucede, pues es muy difícil unificar las bases si desaparece ese liderazgo”, comenta.

Hasta antes de la Navidad, la información de la salud de Chávez ha sido a cuentagotas por parte de funcionarios de su gobierno. Cabello ha incluso propuesto que se retrase la toma de posesión de Chávez el 10 de enero, ya que, según él las fechas no están escritas en piedra.

Asegura que el PSUV aún no tiene contemplado hacer una solicitud de postergación, pues el escenario que se plantea en este momento es que el presidente estará de regreso para principios de año.

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