Conflicto en Siria cobra más de 40 mil vidas

Por primera vez, Rusia, aliado más fuerte del régimen, dijo que la oposición puede derrocar al dictador Al Asad. Los esfuerzos internacionales por lograr un acercamiento entre rebeldes y el régimen han sido en vano

La ONU exprimió en 2012 sus recursos para encontrar una salida negociada en Siria, en un conflicto en el que intentó mediar sin éxito el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, que acusó a la comunidad internacional de cerrar los ojos ante los graves crímenes que se están cometiendo en el país árabe.

En Ginebra, el Consejo de Derechos Humanos destinó buena parte de sus esfuerzos en el año que termina a poner de relieve el drama sirio, con más de 40 mil muertos y contando, y a buscar un consenso internacional que permitiera detener una guerra que desangra al país desde marzo de 2011.

La aprobación de resoluciones de condena contra el régimen de Bachar al Asad, acusado de crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra, se convirtió en una rutina en la que quedó de manifiesto la división de la comunidad internacional y la imposibilidad de incrementar la presión política o militar contra Damasco.

Ginebra era el primer paso del proceso, con condenas impulsadas por los países occidentales y las monarquías del Golfo Pérsico y aprobadas por amplia mayoría, pero rechazadas una y otra vez por China y Rusia, que posteriormente bloqueaban cualquier paso de mayor calado en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Las resoluciones del Consejo condenaron los crímenes cometidos contra el pueblo sirio y autorizados por sus gobernantes y abogaron por entregar a la Justicia internacional a sus responsables.

En junio, la comisión de investigación admitió por primera vez que lo que ocurría en Siria presentaba las características de una guerra civil y ese mismo mes Annan lograba convocar una reunión internacional en Ginebra para instar a las partes a aceptar la creación de un Gobierno de transición en Damasco.

Pero el acuerdo del denominado “Grupo de Acción para Siria” se convirtió con rapidez en papel mojado porque la violencia se redobló, forzando la salida gradual de los “cascos azules” que integraron la Misión de Observación de la ONU en Siria (UNSMIS).

“Es imposible para mí o para cualquier otra persona convencer al Gobierno y a la oposición dar los pasos necesarios para abrir un proceso político”, dijo Annan.

Mientras la situación se agrava paulatinamente para el régimen sirio. Los ataques se acercan poco a poco al palacio presidencial de Bachar al Asad, que observa cómo los grupos de oposición ganan legitimidad después de que la Coalición Nacional Siria recibiera el respaldo político de más de un centenar de sus países, que ya reconocen al Consejo como el legítimo representante del pueblo sirio, un paso similar al que se dio con la oposición libia, aunque en el país magrebí con mucha más rapidez.

Que el cerco sobre el dictador Bachar al Asad se estrecha con celeridad creciente no es ya negado ni por uno de los países que con más ahínco ha apoyado al régimen.

El viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Mijail Bogdanov, quien señaló que “el triunfo de la oposición siria no puede ser descartado”.

“Hay que mirar los hechos de frente. El régimen y el Gobierno están perdiendo el control de cada vez más territorio. Desafortunadamente, la victoria de la oposición siria no puede ser descartada”, declaró.

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