Los municipios se subieron al tren del ordenamiento

El año dejó algunos municipios con calles más ordenadas después de que reubicaron a numerosos vendedores. Otras ciudades importantes, como Soyapango, pese al desorden, no tienen ningún plan para ordenar las ventas.

Texto: Roberto Alas

El desorden y obstáculo que durante décadas han provocado las ventas informales en las calles, obstaculizando el tráfico vehicular y paso de los transeúntes, es tan complicado que pocos alcaldes en los municipios del país se atreven a enfrentar el problema.


Sin embargo, 2012 ha significado el año en que varias de las importantes ciudades se decidieran por ordenar las vías, reubicando a centenares de vendedores.
Uno de los ordenamientos más complejos, y que ha tenido continuidad, es el que desarrolla la alcaldía de San Salvador en el Centro Histórico y su periferia.


El alcalde Quijano se ha propuesto de liberar las principales calles de la ciudad desde su gestión 2009-2012. Y en su segundo mandato, el reordenamiento continuó en la zona histórica.


La comuna ya había retirado las ventas periféricas que estuvieron en la Alameda Juan Pablo II, parque Infantil, Instituto Nacional de los Deportes (INDES), y varias calles y avenidas.


Pero en la noche del 26 y la madrugada del 27 de octubre de 2012, en una sola jornada, la comuna despejó de ventas 33 cuadras del Centro Histórico.
La medida no tuvo resistencia por parte de los vendedores, no porque estos se opusieran, sino porque un fuerte contingente de policías y agentes municipales no dieron oportunidad para ello.


La oposición que tuvo el edil Quijano vino también de otros frentes, y no para darle solución, sino para sacar “raja” política a un problema que durante tres décadas no ha permitido a la capital desarrollarse.


Así, el partido oficial FMLN que en un inicio tuvo el apoyo de los otros partidos, pretendió reformar el Código Municipal. La reforma iría encaminada a obligar a los alcaldes a dialogar con los vendedores los futuros ordenamientos.


Sin embargo, la idea se vino abajo porque la iniciativa afectaría no solo a la alcaldía de San Salvador, sino a los 262 municipios del país. Además, se adujo violación a la Constitución de la República porque iba en contra de la autonomía de los municipios.


Políticamente, el tema del ordenamiento será sacado por los partidos posteriormente en la campaña electoral. Pero en la llamada “zona cero” donde se efectuó el desalojo, la calma es tan tensa entre vendedores y el CAM que en cualquier momento se puede romper.


Para mantener las zonas recuperadas despejadas, la comuna ofreció como alternativas algunos inmuebles; pero estos las han rechazado y prefieren seguir comerciando su mercadería en la calle.


Con la recuperación de las 33 cuadras del Centro Histórico, el edil les dejó claro a los vendedores que el reordenamiento no tiene marcha atrás. Para ello, los proyectos a desarrollar son el mercado Hula Hula, el Libertad, y la adecuación de otros inmuebles.
Bajo esta proyección, también se ha contemplado el retiro de las ventas de la Calle de la Amargura; aunque para ello no hay fecha.


Ordenamiento en el interior
La complejidad de San Salvador no es la misma que en las cabeceras departamentales; pero la oposición de los vendedores sigue siendo la misma. Algunos municipios como Ahuachapán, Sonsonate, Sensuntepeque, en Cabañas; y Usulután emprendieron ordenamientos con resultados positivos.


Los dos primeros, en el occidente, son quienes más han avanzado. Para el caso, Sonsonate está por abrir la segunda semana de enero una megaplaza que albergará a la mayor parte de vendedores que obstaculizaban las principales calles del municipio.


En Ahuachapán, el edil Rafael Morán Orellana también sacó las ventas de las calles; el proceso, que fue ordenado, permitió que los vendedores fueran reubicados en los mercados y algunos de ellos en módulos.


Pero Santa Ana se ha quedado rezagado, la alcaldía aún no cuenta con un verdadero plan de ordenamiento y solo se ha limitado en hacer retroceder a los vendedores en las aceras y a señalar el área donde están sus puestos. El desorden impera en la Ciudad Morena.


Algunas de las cabeceras departamentales en el oriente del país también se subieron al tren del ordenamiento.
Sin embargo, en estos municipios se encuentran inconclusos. En Usulután, el reordenamiento de ventas va de la mano con el del transporte interdepartamental, aunque ha avanzado poco. En La Unión lleva la misma tónica; y en San Miguel, no se tiene ningún plan.


En Sensuntepeque, Cabañas, también fueron despejadas algunas calles del centro de la ciudad, y hacen falta algunas cuadras para ordenar el municipio.
En el tema del reordenamiento, 2103 podría ser decisivo para reubicar centenares de ventas. San Salvador ya anunció que continuará con esos proyectos y la determinación es “no hay marcha atrás”. El resto de municipios, o profundizan sus procesos o continuarán con sus ciudades desordenadas.

 

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