Tregua entre las pandillas con dudas y beneficios para los reos

Producto del acuerdo entre los grupos delictivos hay una reducción de más de 1,700 asesinatos. Munguía Payés da como logro de su gestión la reducción de homicidios. La define como una estrategia.

Texto: Oscar Iraheta

La tregua acordada entre los principales cabecillas de las pandillas y avalada por las autoridades de seguridad reflejó tres cosas: el poder de mando que tienen las estructuras criminales en el país, una significativa reducción de homicidios entre los delincuentes y muchos beneficios para los mareros en las cárceles.


El 8 de marzo pasado, a tres días de las elecciones para diputados y alcaldes, 30 mareros de la pandilla 18 y la mara Salvatrucha fueron beneficiados por las autoridades al trasladarlos desde la cárcel de máxima seguridad a penales comunes.


Cuatro días después del oscuro acuerdo, El Diario de Hoy informó de los traslados de los reos, los cuales provocaron indignación y repudio en el sector empresarial y la sociedad en general.


Tras las publicaciones, el ministro de Justicia y Seguridad, David Munguía Payés, y su gabinete de trabajo, se vieron obligados a informar a medias sobre los traslados y aceptó meses después que era parte de su estrategia para reducir los asesinatos.
Luego el representante del Vaticano en El Salvador, el nuncio Luigi Pezzuto; el obispo castrense, monseñor Fabio Colindres, y el exguerrillero del FMLN, Raúl Mijango, informaron de su participación en la tregua en la Nunciatura Apostólica.


Desde esa fecha, el promedio de homicidios en el país se redujo significativamente. Según los facilitadores entre el gobierno y los pandilleros, hasta la segunda semana de diciembre se registraba una reducción de más de 1,700 homicidios menos en comparación con 2011.


Sin embargo, en muchas colonias y barrios la operatividad delincuencial de las pandillas persiste. De acuerdo con las estadísticas y testimonios de las personas, las extorsiones han sido uno de los delitos que se cometen a diario por parte de los mareros.
Para darle importancia a nivel internacional a la tregua entre las maras fue invitado el secretario de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Miguel Ángel Insulza, quien hizo una visita a varios penales en agosto pasado.


Según las fuentes de la Policía, la tregua entre los mareros ha generado pugnas entre los delincuentes, las cuales han derivado en homicidios y varias masacres por no acatarla.


Tras la tregua las autoridades no dudaron en beneficiar a los pandilleros que se encontraban en las cárceles y en muchas colonias la operatividad de la Policía disminuyó a cambio.


Entre los primeros beneficios que tuvieron los mareros fue el retiro de la Fuerza Armada en las cárceles. Los soldados ya no siguieron realizando los registros a las visitas en los penales. Para fuentes militares, la reducción de los registros generó más tráfico de ilícitos en los penales.


Otro beneficio fue el cese de los allanamientos en las celdas por parte de la Unidad del Mantenimiento y del Orden (UMO). Además se autorizó el ingreso de niños y otros familiares a las visitas.


También se autorizó el ingreso de comida exterior a las cárceles donde se encuentran recluidos los principales cabecillas de las estructuras criminales y el ingreso de televisores plasmas en los pasillos y en algunas habitaciones.


Las fuentes penitenciarias aseguraron que las autoridades de Centros Penales autorizaron el ingreso de una versión de la orquesta la Sonora Dinamita en septiembre pasado. Para la contratación del grupo los reos pagaron más de cinco mil dólares, según las fuentes.


Asimismo los pandilleros salen de las cárceles a supuestas reuniones de la tregua a otros penales.
Otra de las ganancias que ha traído la tregua para los mareros ha sido la incontrolable visita íntima en todas las cárceles donde están los pandilleros recluidos.
Meses atrás la Fuerza Armada identificó a una menor de edad que recién salía de una cárcel después de tener visita íntima en una cárcel. Por el caso se procesó a tres custodios y reveló la corrupción que sigue existiendo dentro del sistema penitenciario después de la tregua.
La última petición de los mareros por medio de los facilitadores, conocida como la II Fase, ha sido la derogación de la ley contra las pandillas, eliminar la figura del testigo criteriado y crear zonas de paz o municipios santuarios libres de delitos.


Mientras los diputados analizan esa petición, en las calles las extorsiones, los robos y otro tipo de delitos siguen a la orden del día por parte de los pandilleros.

 

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