Diego de Holguín: Siete años para ver la luz al final del bulevar

La vía exprés terminó costando cerca de 100 millones de dólares. Se construyó en siete años.

Texto: Roberto Alas

ELos salvadoreños vieron por fin terminado en 2012 el bulevar Diego de Holguín, hoy llamado bulevar Monseñor Romero. Esta obra fue una de las más esperadas, ya que entre atrasos y una serie de inconvenientes, la construcción de la vía exprés, desde su inicio, tardó siete años para ser edificada.


Pero más que solo el tiempo que tardó su construcción, el valor de la obra vial que en un inicio se estimó sería de 44 millones de dólares, al final terminó costando 99.5 millones de dólares. Al tiempo y costo también hay que agregarle que el total de lo construido fue de 8.9 kilómetros.


La vía exprés, cuyo levantamiento se inició en diciembre de 2005, se adjudicó en dos tramos: el primero, con una longitud de 5.05 kilómetros, lo hizo el asocio constructor temporal Meco- Caabsa.
La obra la entregaron el 5 de diciembre de 2007, no sin antes tener dos prórrogas para finalizar la construcción; pero además, el MOP le impuso varias multas por entregarla con deficiencias en la parte de la iluminación.


Los inconvenientes que presentó la primera parte, aunque fueron pocos, presagiaron una serie de obstáculos que tendría la construcción del segundo tramo, el cual fue el más complicado por el abandono en el que cayó la construcción y los litigios posteriores.
Este segundo tramo comprendió 3.9 kilómetros, y tal como el primero, su orden de inicio fue en diciembre de 2005; fue adjudicado al asocio temporal Copreca S. A.- Linares S. A. quien ofertó por un monto de 25.6 millones de dólares. La cantidad fue mayor que la presupuestada por el MOP, que fue de 23 millones, y por lo tanto tuvo que declararla desierta.


El MOP, cuya administración presidió el exministro David Gutiérrez, prefirió no invalidarla y optó por subirse al carril de las irregularidades que hicieron que en noviembre de 2008 la empresa abandonara los trabajos.


Pero antes de este abandono, la constructora Copreca enfrentó la oposición de la alcaldía de San Salvador, administrada por la exalcaldesa Violeta Menjívar, que en 2006 detuvo parte de los trabajos porque tocaron una mínima porción de la reserva protegida El Espino.


Un tramo nada fácil de construir


A partir de junio de 2009, la construcción es retomada en la administración del presidente Mauricio Funes; pero con dos años de retraso. Con Gerson Martínez como ministro de Obras Públicas, se convocó a las empresas constructoras en mayo de 2011 para que participaran ofertando por la construcción del segundo tramo de la vía exprés.


Sin embargo, el MOP tuvo su primer revés ya que solo dos empresas presentaron ofertas. Por la escasa participación, la institución tuvo que declarar desierto el proceso en mayo de 2011.


El MOPno perdió el ánimo, Gerson Martínez tuvo claro que tenía que finalizar el segundo tramo y licitó nuevamente el proyecto. Veintidós empresas retiraron bases; pero tampoco se mostraron interesadas, es más, ninguna llegó a presentar ofertas.
Las caras largas no se hicieron esperar y nuevamente fue declarado desierto el proceso el 10 de agosto de 2011.


Con todo esos problemas encima, y luego de convocar a través de una licitación privada, los trabajos dieron inicio en diciembre de ese año. El ministro Martínez se esforzó por transparentar el proceso de construcción y fue dando avances mensuales durante todo 2012 sobre cómo se iba desarrollando la obra.


Pero dado a que la construcción de la vía exprés le da conexión a varios municipios del Gran San Salvador, sus trabajos generaron grandes congestionamientos que hicieron perder la paciencia de los conductores.
El punto más difícil lo presentó la rampa que le da conexión al bulevar Los Próceres. Ahí, los embotellamientos estuvieron a la orden del día por cerca de seis meses.


Antes de ser entregado a los usuarios, el MOP decidió cambiarle el nombre a la arteria y para ellos convocó a una consulta para que fueran los ciudadanos los que le pusieran el nuevo nombre.


Entre bulevar El Salvador, Bicentenario y Claudia Lars, los que participaron en la consulta se decantaron por el primero. Pero al final, de nada sirvió porque el presidente Mauricio Funes decidió ponerle bulevar Monseñor Romero. El nombramiento fue duramente criticado.


La finalización llegó en noviembre, las empresas que construyeron los 3.9 kilómetros lo terminaron a tiempo, y el 25 de noviembre la vía rápida fue abierta a los conductores.


Ahora, el moderno bulevar Monseñor Romero ya es utilizado por la población; sin embargo, aunque desplazarse por el resulta sumamente rápido, los usuarios van a dar a otros embotellamientos como el que se forma en el redondel Naciones Unidas, el del retorno de Los Próceres y el redondel Masferrer.


Si bien la obra es importante, aunque se haya hecho en siete años, las autoridades ahora tendrán que apostar por la construcción de obras periféricas para que le den la fluidez necesaria al que una vez se llamó bulevar Diego de Holguín.

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