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Las procesiones de la iglesia El Calvario, enclavada en pleno Centro Histórico de San Salvador, tienen más de 300 años de llevarse a cabo. Sin embargo, en los últimos 30 años, han tenido el inconveniente de verse afectadas en su paso, por las numerosas ventas informales.
Las procesiones religiosas propias de la Semana Santa se llevan a cabo en la calle de La Amargura sobre la 6ª Calle Poniente, a la altura de la 3ª Avenida Norte, continúa sobre la 6ª Calle Oriente, hasta llegar a la iglesia San Esteban.
En ese trayecto, también se encuentran las 14 estaciones que simbolizan el camino que recorrió Jesús hasta el Calvario, y las cuales están muy deterioradas, no por el tiempo, sino por los vendedores.
Y es que todo ese recorrido se ve afectado por las centenares de ventas que se encuentran, no solo en las aceras, sino en la misma calle, aseguró el presidente de la Asociación Vía Crucis, Eliseo Merino.
"Es impresionante cómo la calle de La Amargura ha cambiado desde sus inicios, pero con tantos problemas sociales, (la calle) ha perdido, incluso, su estética con los vendedores", explicó.
Merino no duda es decir que tienen "un problema enorme" con el desarrollo de sus actividades religiosas desde que salen de la iglesia hasta la Plaza Libertad.
"Nosotros necesitamos un plan estratégico para que se limpie la calle de La Amargura de ventas", dijo el presidente de la Asociación Vía Crucis.
Pero tal como se encuentra en este momento la arteria, las procesiones serán afectadas, al menos, en esta Semana Santa porque la alcaldía de San Salvador aún no ha desarrollado su proyecto de retiro de ventas.
La comuna lo ha programado para este año y, posiblemente, en 2013 la actividad religiosa se desarrolle con un mejor desplazamiento.
En tanto, algunos vendedores sostienen que mientras no haya un ordenamiento, ellos seguirán en el lugar, aunque así tengan que obstaculizar el paso de las diferentes procesiones.
"Uno necesita vender para llevar la comida a nuestros hijos; pero cuando ellos vienen (la procesión), uno se aparta o busca otra calle", aseguró María Estela Chávez.
Por su parte, Carlos Martínez indicó que "nosotros necesitamos vender porque no hay trabajo, pero también nos apartamos cuando vienen las procesiones".
El problema se da, agregó, con los puestos de venta que tienen champa.
"Los viernes de Cuaresma, cuando avanza el Vía Crucis (sobre la 6ª Calle Poniente) llegando a la Avenida Cuscatlán hacia la iglesia El Calvario es bien difícil", dijo Eliseo Merino.
Aunque también, este miembro de la iglesia reconoce que los vendedores les apoyan apartando las carretillas; pero uno de los mayores inconvenientes que tienen para desplazarse son algunas champas que están sobre la calle.
Las estaciones
Sobre la calle de La Amargura también se encuentran las 14 estaciones, las mismas que recorrió Cristo en su camino hacia El Calvario.
Las estaciones fueron colocadas cuando ejerció como alcaldesa Violeta Menjívar; pero las mismas se encuentran deterioradas y sin ningún mantenimiento.
"En la transición de las administraciones (de Menjívar a al actual edil Norman Quijano) no hubo resguardo de las estaciones y se las empezaron a llevar", aseguró Merino.
Para la Asociación Vía Crucis, la idea de ubicar las estaciones fue muy buena porque, estéticamente, se veían bien, "pero lastimosamente nadie previó que se las iban a llevar; fue un proyecto que duró dos años nada más", indicó Merino.
Una solución integral
Para la Asociación Vía Crucis, la recuperación de la calle de La Amargura "es urgente", y aunque ya solicitaron a la actual administración aplicar medidas, aún están a la espera, sostuvo Merino.
"Esta administración le debe a la ciudad la recuperación de la Calle de La Amargura", insistió.
Los miembros de esta asociación dicen que, si bien los vendedores tienen que ser retirados, se les debe de dar opciones para que puedan ejercer el comercio.
De hecho, la alcaldía de San Salvador se encuentra negociando con las diversas asociaciones de vendedores su retiro y, para ello, también está en pláticas con varios propietarios de terrenos, poder alquilar los inmuebles.
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