
El cambio de ministro de Justicia y Seguridad Pública no solo implicó el relevo de Manuel Melgar, al frente de la seguridad ciudadana por dos años y medio, sino que también un giro de 180 grados en el combate frontal de los grupos criminales conocidos como las pandillas, por parte de las nuevas autoridades de esa cartera de Estado.
El enfoque de prevención que impulsó el exministro Melgar para superar el grave problema de inseguridad que impera en el país, fue sustituido por una estrategia de mayor contundencia para golpear a las pandillas y al crimen organizado con el propósito de bajar su accionar delictivo.
El 22 de noviembre, el general retirado David Munguía Payés, quien había fungido como ministro de Defensa desde el uno de junio de 2009, asumió la difícil tarea de conducir la seguridad pública, luego de ser juramentado por el presidente de la República, Mauricio Funes, quien de inmediato le pidió resultados concretos de su lucha contra la criminalidad y propiciar una política de unidad nacional para enfrentar a la delincuencia.
Al recibir la gestión ministerial. Munguía Payés encontró que en promedio 12 salvadoreños son asesinados cada día, sin contar los centenares de desaparecidos; además de incrementos en otros rubros delictivos como los secuestros exprés, el robo de autos y de mercadería, y las extorsiones.
A esa complicada situación de inseguridad se le suma el continúo éxodo de muchas familias de las comunidades que son asediadas por las pandillas, grupos criminales que según las nuevas autoridades de Seguridad Pública son el principal problema de inseguridad que abate a los salvadoreños.
Desde esa perspectiva, el ministro Munguía Payés inició su gestión con el anuncio de la creación de dos unidades elites, una para combatir a las pandillas y la otra, para proteger al transporte público. Además en un anuncio atrevido, Munguía Payés se comprometió reducir en un 30 por ciento los homicidios en su primer año de trabajo.
Justo cuando Mauricio Funes cumplía la mitad de su período presidencial (dos años y medio) se produjo la renuncia de Manuel Melgar, su separación era exigida desde hace mucho tiempo por distintos sectores, entre éstos, la empresa privada y políticos de oposición.
Los más de 10,000 asesinatos, las casi 10,000 denuncias de extorsiones, el aumento de secuestros, el robo de carros y otros rubros delincuenciales no hablan muy bien de su administración al frente de la seguridad pública.
Lejos de mejorar la seguridad ciudadana, empeoró en los últimos dos años, según fuentes policiales. Curiosamente, la dimisión de Melgar, de quien hasta la fecha no se sabe cuáles fueron los argumentos para salir por la puerta de atrás; se produjo a pocos días de que los gobiernos de Estados Unidos y El Salvador firmaron el convenio conocido como Asocio para el Crecimiento que tiene un importante componente para la prevención y combate a la criminalidad.
Inmediatamente después de la dimisión de Melgar, el partido de gobierno FMLN, justificó el retiro del funcionario como una presión del gobierno de Estados Unidos para separarlo de esa cartera de Estado como condición para poder impulsar el referido convenio.
Inmediatamente después de que Melgar dejó la conducción de la Seguridad Pública, los dirigente del FMLNreclamaron el cargo para que lo ocupara otro integrante de pura cepa de ese instituto político. Este reclamo de la cartera de Seguridad zanjó de nuevo las diferencias entre el partido de izquierda FMLNcon el presidente Funes, quien en un intento de frenar los reclamos de la ex guerrilla les dijo que él es quien designa a los funcionarios y que sólo iba a escuchar propuestas.
El coordinador general del FMLN, Medardo González, se atrevió a asegurar, sin mostrar pruebas que respaldaran sus cuestionamientos, que el nombramiento de Munguía Payés como nuevo ministro de Seguridad Pública ya había sido tomado en Washington, Estados Unidos. La llegada del exministro de Defensa, David Munguía Payés, al frente de la seguridad pública ha generado muchas expectativas entre la población que aspira a vivir en un país más seguro.