
En medio de varias dificultades técnicas que deberán solventar antes de que inicie el próximo invierno, dos empresas constructoras iniciarán hoy los trabajos para finalizar 3.7 kilómetros del tramo inconcluso del bulevar Diego de Holguín.
Los principales problemas se enfrentarán en las obras de paso, en las ya existentes, en la construcción del intercambiador de la avenida Jerusalén y en una caja de concreto que se encuentra en la calzada del Tramo II-A, que requerirá de un amplio estudio técnico que no se tiene.
Para desarrollar la obra, las empresas han diseñado un plan de ejecución que involucrará cuatro frentes de trabajo para resolver las partes más complicadas.
Al respecto, el gerente de proyecto por parte de la empresa DISA, Jaime Cortez, y el gerente técnico de la obra por el Ministerio de Obras Públicas (MOP), Jaime Quinteros, aseguraron que las dificultades que enfrentarán son las mismas que puede tener todo proyecto de construcción.
DISA tiene a cargo dos kilómetros de construcción de la vía exprés.
Cortez aseguró que uno de los principales obstáculos que tendrán que superar se encuentra desde el redondel de Cancillería hasta la entrada del casco de la finca El Espino.
Ahí tendrán que construir muros de concreto hidráulicos de 3.5 hasta siete metros de alto. Pero el problema no lo representa su construcción, sino que en ese tramo se encuentra una caja de concreto, que es parte de la obra que quedó abandonada y que se encuentra azolvada, es decir, llena de tierra y piedras en una altura aproximada de tres metros.
El azolvamiento se agravó con la tormenta 12E de octubre pasado.
"Tenemos el miedo de que esa agua haya sobresaturado la zona donde se encuentra la caja y por eso tenemos que iniciar haciendo unos estudios de suelo para ver que esta construcción esté en buenas condiciones, o que el suelo de soporte no esté sobresaturado", dijo Cortez.
Esa caja requiere limpieza y que inmediatamente comiencen los estudios geológicos de suelo y determinar su capacidad de soporte. Esto les llevará un mes. Simultáneamente tienen que revisar el puente que se encuentra sobre la avenida Jerusalén.
Dos puntos más igual de complicados, según el gerente de proyectos de DISA, son los intercambiadores de la avenida Jerusalén y el bulevar Merliot.
Y es que el trébol de la Jerusalén es obra nueva; sin embargo, antes de construirlo, la empresa tendrá que hacer obras de protección en la quebrada La Suncita, que sale del parque Bicentenario.
Ahí tendrán que perfilar taludes y excavar cerca de 48 mil metros cúbicos de tierra y piedras. El trabajo que se tiene que hacer es antes de que inicie el invierno, ya que, de lo contrario, será imposible.
En el intercambiador de Merliot, aunque las obras son mínimas, se tienen que realizar trabajos de rehabilitación de dos puentes ya existentes.
En el Tramo II-B, la empresa Omni tendrá que desarrollar obras en la bóveda de la quebrada La Lechuza.
"Las dificultades que pueden encontrar (los constructores) son en las estructuras de paso. La principal es la bóveda de la quebrada La Lechuza, que está construida parcialmente, y se necesita demoler un puente antiguo sin dañar la obra existente", dijo el gerente Técnico del MOP Jaime Quinteros.
"Es a esa obra a la que se le tiene que meter el diente" (apresurar) antes de que entre el invierno," aseguró Quinteros.
El puente llamado El Deprimido, siempre en el Tramo II-B, también tiene que ser ampliamente evaluado, dijo.
El problema de tráfico
Las obras de ejecución también crearán problemas de tránsito de vehículos, que deben ser solucionados por las dos empresas con planes de contingencia.
El representante del MOP dijo que en los trabajos de ingeniería civil del Tramo II-B, Omni tiene que ampliar una zona donde se encuentra el hotel Siesta para no afectar el tráfico vehicular.
El tránsito también tiene que garantizarse cuando la constructora DISA esté ejecutando las obras en el puente de la avenida Jerusalén.
De hecho, Jaime Cortez aseguró que no sufrirá ningún contratiempo porque el mismo es pesado.
En el intercambiador de Merliot, que conecta hacia el bulevar del mismo nombre y luego al denominado Redondel del Platillo, se encuentra habilitado un carril. Las obras a ejecutar son de reparación y construcción de losas y la reparación de dos puentes.
Cuando se ejecute la obra, supuestamente el tráfico no será afectado porque, prácticamente, los trabajos serán mínimos en esa zona de construcción, aseguró Cortez.